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«Vivimos en la cultura del miedo, de la sumisión»

 

El director de la cinta, en una imagen promocional. - DAVID CASTRO

OLGA PEREDA
11/09/2017

En casa de los Muschietti, cada sábado por la noche se ponía una película de miedo. Andy y Bárbara eran por entonces unos mocosos, pero ya se engancharon al terror. Una vez adultos, los dos hermanos argentinos se asociaron empresarialmente, emigraron a España y entraron en el mundo de la publicidad. ¿Se acuerdan del anuncio de Pancho y la Lotería? Es suyo. Su verdadera pasión la desataron en 2013, cuando, apadrinados por Guillermo del Toro, debutaron en el largo (él como director y ella como productora) con Mamá, terror en estado puro. Ahora, y ya establecidos en EEUU, estrenan su nuevo y terrorífico trabajo: It, la versión cinematográfica de la novela más ambiciosa de Stephen King. El cineasta Andy Muschietti (Buenos Aires, 1973) se ha tomado libertades frente al libro, pero ambas obras hablan de lo mismo: cómo los traumas de la infancia nos acompañan siempre.

–Su película cuenta con la bendición de Stephen King. Un alivio ¿verdad?

–Por supuesto. Cuando empezamos a trabajar en el proyecto contactamos con su agente y le explicamos que queríamos que estuviera involucrado, pero nos comentó que a King solo le gusta estar en su casa y escribir. El cine y la literatura son mundos diferentes. Creo que hace años sí que estaba implicado en las adaptaciones y sufrió bastante. Estoy convencido de que por eso ahora se mantiene apartado. Hacer una película es algo muy personal. Le escribí una carta en la que le pedía disculpas. Al día siguiente vio la película y me contestó un email precioso, una carta de amor al filme.

–¿Por qué le pidió disculpas? ¿Por las libertades que se ha tomado frente a la novela?

–Sí, básicamente. Su respuesta fue genial, me dijo que aprobaba todos mis cambios.

–La película conecta con los miedos más profundos del espectador.

–Conecta con nuestra infancia, una época en la que se viven los miedos más intensamente. Realizarla ha sido reencontrarme con la experiencia emocional que supuso, en su día, leer el libro y también con mi infancia y mis miedos, que, en realidad, me han seguido toda la vida. El libro y la película son un homenaje a la niñez. Todos hemos sido niños.

–Una de las libertades que se ha tomado respecto al libro es ubicar la trama en los años 80 y no en los 50.

–King trasladó el mundo de It a los 50 y todos los terrores de esa época supongo que eran cosas que se veían en los cines, monstruos típicos de la industria. Yo quería cambiar e incorporé mis propios miedos, como un cuadro. En mi casa había una copia de una pintura de Modigliani y a mí me aterrorizaba de pequeño. La sangre y el abuso en el propio hogar son otros temas que hemos incorporado.

–Hay ausencia de modelos adultos.

–Los que hay dan pánico. Para Stephen King es una tragedia perder el mundo de la niñez, la magia de aquel mundo. El mundo de los adultos es opresivo. Vivimos en la cultura del miedo, donde la mayoría de nosotros vive en un estado de sumisión y acatamiento. El terror es una herramienta de control que viene del lado de los gobiernos, las empresas, los medios de comunicación y las instituciones religiosas. No es algo nuevo, ha ocurrido siempre.

–¿Por qué nos atemorizan los payasos?

–Creo que la idea del payaso terrorífico fue cosa de It. A raíz de la película he tenido problemas con un payaso profesional, un payaso de pueblo.

–¿Qué le reprocha?

–Que se le está poniendo muy difícil ganarse la vida como payaso. No sé si está reclutando un ejército de colegas para boicotear el estreno de la película [risas].

–¿Habrá una segunda parte de ‘It’?

–En ello estamos, sí. Para mí es muy importante hacerla.