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FÚTBOL

Berizzo y la fuerza de la solidaridad

El técnico que revolcó al Madrid en el Bernabéu triunfa en el Celta con una apuesta por lo grupal frente al individualismo

 

Eduardo Berizzo da instrucciones a sus jugadores durante el partido del miércoles en el Bernabéu. - JAVIER SORIANO

JAIME AMARO
19/01/2017

El fútbol le enseñó a Eduardo Berizzo (Cruz Alta, Argentina, 1969) que el éxito y la fuerza de un equipo radican en el colectivo, nunca en lo individual. Lo aprendió como jugador en Newell’s, River Plate, Olympique de Marsella y Celta, entre otros, y como entrenador de Estudiantes de la Plata, O’Higgins y, desde hace dos años y medio, al frente del equipo gallego.

La colaboración con Marcelo Bielsa en la selección chilena acentuó todavía más en Berizzo la idea de la importancia de lo grupal sobre lo individual. No es de extrañar, por tanto, que su equipo -con un presupuesto medio en Primera División- se haya repuesto de bajas tan importantes como las de Krohn-Dehli (Sevilla), Augusto Fernández (Atlético de Madrid) o Nolito (Manchester City).

FALTA DE RESPETO "INACEPTABLE"

Es más, el equipo gallego no solo ha ido mejorando posiciones en LaLiga, sino que ha sabido mantenerse vivo en la Europa League (en octavos de final le espera el Shakhtar Donetsk) y está protagonizando un gran torneo de Copa del Rey, después de poner patas arriba el Bernabéu, el pasado miércoles, al superar al Real Madrid (1-2) en la ida de los cuartos de final del torneo del KO. 

Este triunfo en Madrid del Celta tiene doble mérito: por lo colosal del rival y porque se produjo tras el estallido de un conflicto interno que ha conducido al club a declarar transferible a una de sus figuras, Fabián Orellana, por una “falta de respeto inaceptable” del futbolista hacia su entrenador.

"QUE SE VAYA A CAGAR"

El internacional chileno, de 30 años de edad, no volverá a vestir la camiseta celeste y se le busca equipo después de responder a un requerimiento de Berizzo con un despectivo “que se vaya a cagar”, pronunciado en medio de un vestuario plagado de jóvenes, entre ellos muchos canteranos. De esta manera se acaba así una vieja relación entre ambos, que nació cuando Berizzo colaboró con Bielsa en la selección chilena (entre 2007 y 2010) y después de que técnico y futbolista se reencontrasen en Vigo a partir del verano de 2014.

En este caso, los dirigentes célticos entendieron que la autoridad del técnico prevalecía por encima incluso de sus intereses económicos, pues eran conscientes de que estaban depreciando el valor del jugador en el mercado, pero había que defender la profesionalidad que tanto valora Berizzo y que destacó con insistencia en los últimos días. Porque mientras el conflicto con Orellana se dilucidaba en privado, el técnico argentino reiteraba la importancia de futbolistas capaces de asumir papeles secundarios pese a su historial profesional, como Giuseppe Rossi. “Es un profesional tremendo, con una actitud digna del gran futbolista que es”, apuntaba el entrenador del Celta en referencia al internacional italiano, suplente en Vigo a pesar a su brillante pasado.

EL CÓDIGO DEL RESPETO

Y con la confianza intacta en un grupo de profesionales que se han revalorizado en el equipo vigués, Berizzo ha ido superando todas las dificultades que se le presentaron desde que sustituyó a Luis Enrique al frente del Celta. Es más, con un fútbol basado en la solidaridad, el Celta es capaz de plantarle cara a cualquier rival a base de un fútbol atrevido y vistoso, como ya demostró ante el Barça, Atlético de Madrid, Sevilla o Ajax. “Competimos e imaginamos ganar a cualquiera y el Real Madrid no será una excepción”, manifestaba Berizzo al conocer el adversario en los cuartos de final de la Copa. El curso pasado, el Celta cayó en semifinales ante el Sevilla, tras superar al Atlético de Madrid. Ahora quiere hacer lo mismo con el actual líder de LaLiga y sin el concurso de Orellana, que incumplió uno de los códigos sagrados de Berizzo: el respeto.