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leb oro 3 derrota verdinegra en casa en la cuarta jornada

El Cáceres emite malas señales

Horrible partido del equipo de Bohigas, que fue barrido por un Huesca que no había ganado aún

 

Ola Keshinro choca contra Van Wijk, pívot del Levitec Huesca. -

Javier Ortiz Javier Ortiz
16/10/2017

Si a todos los jugadores del Cáceres Patrimonio de la Humanidad les hubiesen puesto vendas en los ojos durante los 40 minutos de su partido de ayer ante el Levitec Huesca probablemente lo hubiesen hecho mejor. O al menos igual. El desastre fue monumental, y no tanto por el resultado (un 57-71 maquillado al final), sino por las sensaciones, horribles en todos los aspectos del juego.

Ñete, tenemos un problema. El propio entrenador hablaba al final del encuentro que se había pagado un «exceso de ansiedad», pero reducirlo todo a lo psicológico sería un error. Al equipo le está faltando baloncesto en este inicio de temporada, algo que hasta ahora había tapado la victoria ante un Barcelona B sin sus mejores jugadores y dos derrotas más o menos dignas ante plantillas mejores, las de Manresa y Palma. Toca levantarse de la lona porque la impresión recuerda demasiado a la que se dio hace un año en la histórica derrota ante el Breogán (50-113) en la tercera jornada. En aquel momento se consiguió superar una situación complicada y esta vez la misión es repetirlo. Luego cuesta mucho manejar un balance negativo.

Vale que la LEB Oro es muy competitiva y que cualquiera puede hacerte un traje. Pero el Huesca llegaba como víctima propiciatoria y casi obligada. Había perdido sus tres encuentros hasta ahora y la coincidencia con que tiene peor equipo que el Cáceres es general. Pero supo jugar bastante mejor, leyendo bien los numerosos huecos de la defensa local y provocando la histeria en su ataque. 20 pérdidas de balón es un número para hacerse el harakiri, o como mínimo para hácerselo mirar.

El recurso de otras veces, el triple, tampoco funcionó esta vez. 6 aciertos de 31 intentos es de risa. O más bien de llanto. Por ahora falta un referente interior --como era Sandi Marcius-- que permita más espacios a los tiradores. Rolandas Jakstas, más allá de sus problemas físicos, parece perdido y ayer se metió muy pronto en faltas, mientras que su compatriota Robertas Grabauskas simplemente estuvo inoperante. Ola Keshinro realizó su habitual despliegue físico, pero nada evitó que Albert Fontet (20 puntos y 9 rebotes cuando en los tres partidos anteriores acumulaba un -1 de valoración) les sometiese a todos, uno por uno.

BALONES A LA GRADA / El par de pitadas que se llevó el Cáceres durante el partido --curiosamente, no al final-- da a entender que se va a ser menos condescendiente desde la grada esta temporada que en la anterior. También desde el palco se pide más, sobre todo tras la renovación de un Niko Rakocevic que todavía anda en pretemporada. Y con esa presión tendrán que manejarse todos.

No pareció haber mala actitud, pero las caras de los jugadores lo decían todo cada vez que un pase se iba a la grada. Todos los pequeños detalles los hicieron mal los cacereños: desde llegar a destiempo a defender y cometer muchas faltas hasta ir al rebote ofensivo con poca fe. Por ejemplo, no cogieron ninguno en un primer cuarto que ya dejó el aviso de lo que podía pasar, aunque se cerró con daños mínimos (18-20).

Había tiempo de sobra para rectificar e intentar cumplir el pronóstico, pero el segundo cuarto resultó el peor de todos. Sin posibilidad de correr, la espesura del ataque posicional resultó desquiciante. Y agotar los sistemas no servía de nada: siempre había un tiro a destiempo o una pérdida absurda. Con un trabajo de sabia hormiga, el Huesca logró irse al descanso con un premio inesperado (28-37).

A la vuelta del vestuario, las dos primeras jugadas fueron otro balonazo a un espectador a cortesía de un jugador local y un triple oscense. No, no sera el día.

Bohigas intentó lo que le salió bastante bien en Mallorca para desatascar el ataque: situar a Dani Martínez como base para establecer una triple amenaza. Pero el joven catalán falló sus cuatro lanzamientos y el barco, tras un amago de redención (39-44, min. 24) se fue definitivamente a pique (39-56, min. 28).

El último cuarto fue una auténtica tortura, con apelaciones más a la heroica --con un estéril triple de Luis Parejo desde 8 metros-- que al orden. El Cáceres se resignó a pensar más en el average que en otra cosa, visto que solo un milagro podía salvarle de su destino. Dos hechos que otro día hubiesen sido para el recuerdo --el debut del junior Edu Recio y que Sergio Pérez le quitase a Lucio Angulo el récord de jugador del Cáceres con más edad sobre una pista-- pasaron inadvertidos.

Ahora viene un partido durísimo, en la pista del Breogán, y la sombra del 1-4 planea. Hay que apretar los dientes. Y quitarse la venda de una vez.

cáceres 57

huesca 71

3Marcador por cuartos: 18-20, 28-37 (descanso), 41-56 y 57-71 (descanso).

3Árbitros: Quintas Álvarez y Carpallo Miguélez.

3Pabellón: Ciudad de Cáceres.

3Espectadores: 700.

3Cáceres Patrimonio de la Humanidad: Guille Corrales (9), Luis Parejo (13), Warren Ward (7), Robertas Grabauskas (2), Rolandas Jakstas (6) --cinco inicial-- Edu Recio (0), Pol Olivier (0), Sergio Pérez (6), Vieux Kasse (0), Ola Keshinro (8), Nikola Rakocevic (6), Dani Martínez (0).

3Levitec Huesca: Sergio Rodríguez (8), Agustí Sans (4), Carles Marzo (10), Kevin Van Wijk (14), Albert Fontet (20) --cinco inicial-- Matt Donlan (0), Mikel Motos (7), Jorge Lafuente (0), Pablo Pérez (4), Adekoya (4).