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EL PROTAGONISTA EN LA TERCERA DIVISIÓN EXTREMEÑA

Doctor y ‘ADN’ de ataque en Azuaga

Antonio Jesús Cobos lidera desde el banquillo al tercer clasificado y máximo goleador de los clubs extremeños

 

Antonio Jesús Cobos, ayer en el campo de fútbol de Belmez, su pueblo natal. -

José María Ortiz José María Ortiz
10/01/2017

Apenas un cuarto de hora de conversación-entrevista dan para aproximarse al perfil del personaje, un entrenador que lidera al equipo extremeño más goleador de las categorías nacionales. Antonio Jesús Cobos (Belmez, Córdoba, 3 de diciembre de 1975) y su modesto Azuaga están sorprendiendo a todos con su capacidad realizadora: 55 tantos, pero también por su clasificación: tercero en el grupo XIV de Tercera División, solamente por detrás de los favoritos indiscutibles, Cacereño y Badajoz.

Ha estudiado Biología y ha ejercido de técnico deportivo en su localidad natal y también como especialista en desarrollo rural, materia de la que es doctor. «Ahora estoy en el paro, pero creo que dentro de poco empezaré a trabajar otra vez». Cobos, lógico, no podría vivir del fútbol en su equipo, por muy bien que lo haga, pero en su ADN se distingue que el balón y el juego de ataque son sus pasiones.

«Me retiré con 33 años en el equipo de mi pueblo porque hacía falta un entrenador la semana siguiente. Ahí estaba yo», cuenta desde su Belmez natal. Su referente es su padre, del mismo nombre y también técnico, «todo un orgullo para mí aprender de él», subraya, aunque se afane en destacar a entrenadores como Marcelo Bielsa y en España Joaquín Caparrós o Manolo Preciado, «porque todo lo que han tenido ha sido porque se lo han currado a tope, que es lo que intento hacer yo». Lo de Guardiola o Mourinho, apunta, «es más de los periodistas, aunque está claro que han marcado una época».

Se centra Cobos en su Azuaga, al que llegó la pasada temporada procedente del Peñarroya («le estoy muy agradecido por permitirme entrenar en Tercera porque en Andalucía es muy complicado», dice) y al que situó sexto tras un ejercicio espléndido que ya llevaba su sello. En el vestuario alguien comentó con gracia que, tras un partido ganado hace un par de meses en Arroyo por 0-1 que «seguro que no está contento del todo, ya que le hubiera gustado ganar por 4-5». Y es que el entrenador andaluz tiene una explicación nítida para todo ello. «Por nuestra estructura y nuestro equipo, con solamente dos entrenamientos a la semana, creo que tenemos que estar la mayor parte del tiempo en el campo del contrario. Esto puede que a veces no sea lo más efectivo, pero es lo que a mí me gusta y lo que me divierte: estar lo más cerca posible del área», explica, para puntualizar: «esto nace de la necesidad y de mi idea de fútbol también, claro. Es así más fácil con dos días de trabajo mantener en el ADN todo esto y arriesgar mucho». Él era delantero, claro.

Es evidente que el plan Cobos está dando un gran resultado, y como ejemplo está que el máximo goleador del grupo es... un defensa lateral, Sergio Cebada (17 tantos, cifra espectacular aunque 10 hayan sido de penalti).

«En el fútbol es imposible que se pueda controlar todo, pero sí la manera de cómo se puede afrontar este problema», apunta como filosofía de un tipo especial. Particularizando, aduce: «me gustaría seguir entrenando porque, además de mi profesión y en lo que he estado hasta ahora, a mí lo que más me gusta es esto. A mí me encanta llegar a todo el mundo. ¿Cuál es la mejor manera de hacerlo?, me pregunto. En los pueblos, el sitio donde se reúne más gente es el campo de fútbol».

Él, en cualquier caso, aspira a prosperar. Está «encantado y superagradecido» al Azuaga, aclara. «Cuanto más arriba, mejor. Me gustaría entrenar a equipos en los que la afición sea lo fundamental, como ocurre en mi club actual». ¿Y este año ? También aquí lo ambiciona todo. «Yo siempre creo que somos los mejores, aunque por presupuesto estemos lejísimos de muchos en Tercera». Cobos tiene entrenamiento esta tarde. Los 50 kilómetros que separan Belmez de Azuaga los hará en uno de los «coches de línea» que van desde dos puntos de Córdoba destino a la sede de su contagiosa ambición: Azuaga.