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«El baloncesto es para divertirse; el día que no lo haga me tendré que ir»

 

Calderón, junto a varios niños del campus, entre los que está su hijo Manuel, ayer en Badajoz. - SANTI GARCÍA

JOSÉ M. ORTIZ / JAIME J. TORBELLINO deportes@extremadura.elperiodico.com BADAJOZ
11/07/2018

A José Manuel Calderón (Villanueva de la Serena, 28 de septiembre de 1981) se le ve cansado, pero se le siente feliz. Acaba de llegar de Estados Unidos, de firmar el contrato con los Detroit Pistons, su octavo equipo en la NBA. Y sin descanso se ha venido a su campus en Badajoz, que celebra este año su duodécima edición. Se le iluminan los ojos cuando habla de sus hijos (estos días compartirá campus con Manuel, el mayor) y se pone más serio cuando habla de algunos aspectos de su tierra. De «vergüenza» califica la situación del tren en Extremadura. La última campaña ha sido «muy positiva», por jugar su primera final y compartir pista y vestuario con Lebron James. Y encara el próximo año ilusionado y con las mismas ganas de seguir creciendo que cuando aterrizó en Toronto. Ayer reflexionó de todo ello con El Periódico Extremadura.

–Acaba de llegar a Badajoz directo desde Detroit. ¿Qué ha percibido allí estos días? ¿La gente le reconocía por la calle?

–Sí, son ya muchos años en Estados Unidos y vayas por donde vayas te reconocen. Además, después de Detroit he estado unos días en Las Vegas y allí pasa exactamente lo mismo. Todo el que es aficionado al baloncesto, aunque no sepa quién soy, le es familiar la cara, son muchos años ya.

–¿Por qué los Detroit Pistons?

–Juntaba un poco todo lo que yo buscaba. Es un equipo que quiere ganar, que quiere crecer. Además, con la marcha de Lebron (James) a los Lakers, el Este queda muy abierto y eso hace que Detroit sea bastante interesante, tienen dos All Star, es un equipo al alza. Además, cuando se abrió el mercado fueron los primeros en llamar y me dijeron que me querían, que necesitaban que estuviera allí.

–La llegada a Detroit del entrenador Dwane Casey, con quien coincidió en los Toronto Raptors, ¿ha sido clave?

–Sí, él me llamó directamente y cuando es un entrenador el que te llama y te dice que te necesita para su proyecto, es difícil decir que no, es importante. Por eso me decidí más por Detroit que por otro. No es el equipo, no es el presidente, es el entrenador quien directamente quiere que sea parte de esto. Y además, el equipo me gusta. Va a ser una oportunidad bonita de volver a disfrutar. Se puede hacer mucho y crecer como equipo.

–¿Qué es lo que le ha pedido el entrenador que aporte?

–Simplemente que sea yo mismo, que es lo que he hecho este año: jugar, tiro exterior, ser un poco el líder en determinadas situaciones. Saben cómo soy como jugador y como persona y necesitaban alguien que supiera estar en un montón de situaciones diferentes.

–¿Cual va a ser el objetivo en los Pistons?

–Llegar lo más arriba posible. El Este, al irse Lebron, ha quedado muy igualado para los demás equipos. Vamos a estar luchando para estar ahí arriba, seguro.

–¿Qué balance hace de la última temporada?

–Ha sido una temporada muy positiva. Individualmente estoy muy contento. El objetivo que buscaba era estar lo más cerca posible del anillo y lo he conseguido. Es verdad que al final me queda el sabor agridulce, pero bueno, creo que puedo decir «objetivo cumplido» por haber llegado a una final de la NBA.

–¿Qué le frustra más de la última temporada, haber quedado tan cerca del anillo o haber jugado menos de lo que seguro le hubiese gustado en las finales?

–Haber tenido tan cerca el anillo. La participación es relativa. El entrenador sabía lo que yo podía dar. Además, en los play off las rotaciones se van acortando y al final, en muchos momentos, hemos jugado con siete. Cuando firmé por Cleveland lo hice pensando que quería estar en un equipo ganador, no sabía si iba a jugar mucho o si iba a jugar poco. He tenido la oportunidad de jugar muchísimo y eso es lo positivo. Creo que ha sido una temporada muy positiva.

–Con Lebron James jugando de base en muchos momentos no es fácil quitarle el sitio...

–No (sonríe), él no juega de base, siempre ha habido un base en la pista. Lo que pasa es que él condiciona todo. En Cleveland, y quizás también en Dallas, es donde he jugado más off the ball, que como se dice. Puede que en Detroit también haya muchas situaciones así.

–¿Cómo ha sido jugar junto a Lebron, ha aprendido mucho de él?

–Creo que él ha aprendido más de mi (ríe). He jugado muchas veces contra él y cuando eso sucede crees que es uno de los mejores jugadores del mundo. Pero cuando juegas con él te das cuenta que es el mejor del mundo. Es el jugador más completo junto con el que he jugado; es capaz de controlar un partido en todos los aspectos. Estar junto a él ha hecho que el año sea todavía más especial.

–Con el que empiece, serán 14 años ya en la NBA… ¿Las ganas de jugar, de entrenar, de viajar..., son las mismas que cuando empezó?

–La verdad es que sí. El día que me deje de divertir, si llega antes de que tenga que dejarlo porque el cuerpo no da para más, me tendré que retirar. Creo que este deporte es para pasárselo bien. Se notaría en la pista que no estoy pasándolo bien.

–El año pasado nos dijo en este mismo sitio que le gustaría llega a 15. ¿Se ratifica?

–Físicamente me encuentro mejor que el año pasado a estas alturas. Sigo con el mismo objetivo. No hay ningún plan fijo, no he hablado nada con mi familia. Es un poco año a año.

–¿Se sigue viendo en el futuro, cuando se retire, en Madrid, sin descartar Estados Unidos?

–Sí, pero más que nada porque está muy cerca de mi casa. Profesionalmente hay cosas de las que podrían salir que están en Madrid, siempre y cuando no salga algo en Estados Unidos, que estoy muy a gusto allí. Pero, a priori, Madrid me gusta.

–¿Nos cuenta alguna anécdota de sus hijos y el baloncesto? ¿Qué le dicen?

–Sobre todo Manuel [que estos días está participando en el campus], él es el que más lo nota, porque entiende más. Los chavales, tanto en el colegio como aquí, saben quién es él y quién es su padre y él sabe que es algo importante, algo que no es habitual. Y lo vive, tiene un vicio impresionante. Se sabe todos los jugadores de la NBA, colecciona cromos, ve los partidos, se levanta por las mañanas y ve los resultados de la noche anterior…

–¿Tiene espíritu de base?

–Ahora mismo juega de lo que le pongas. Juega bien, este año (tiene 8) ha dado un salto de calidad importante, porque ha jugado y claro, cuando entrenas lo haces mejor.

–En Extremadura es actualidad constante los problemas con las comunicaciones, sobre todo con el tren, ¿qué es lo que piensa sobre esto?

–Da vergüenza porque es una situación que a estas alturas de siglo XXI no tiene sentido que en un país como España las comunicaciones que haya, en este caso con Extremadura (podía ser con cualquier otra comunidad) estén como están. Y no nos tenemos que sentir mal los extremeños, se tiene que sentir mal España como país, porque no es la imagen que queremos dar al mundo como país civilizado. A todos lados debería llegar un tren que llegue (aunque esto parezca muy obvio). Es importante para poder crecer.