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A falta de goles, grandes emociones

Las aficiones de Villanovense y Extremadura animaron sin descanso a sus jugadores durante los 90 minutos en un ambiente de cordialidad y amistad H Juan Sabas, que se estrenó en el banquillo azulgrana, reconoce la superioridad del rival

 

Ambiente azulgrana 8 Parte de la afición del Extremadura y los peñistas animando en las gradas del Romero Cuerda. - ALBERTO LORITE

Debutante 8 Boateng, el mejor de los nuevos azulgranas. -

RODRIGO MORÁN
09/01/2017

Faltó la salsa del fútbol, el gol, pero no faltó ni picante ni sal en las gradas del Romero Cuerda. El derbi dejó una de las mejores entradas de la temporada en Villanueva de la Serena y un ambiente a la altura de lo que representa una Segunda B. Con una cordialidad y amistad sana entre aficiones, dos de las que pueden presumir no tener hinchas radicales en sus estadios. Y eso se notó y mucho.

Unas 2.500 personas disfrutaron en directo del derbi. El frío no pudo con el calor de muchos corazones que sufrieron en los instantes finales de un choque casi taquicárdico. De ellos, algo más de 400 llegaron desde Almendralejo. La afición del Extremadura, pese al derrumbe de su equipo en la tabla, estuvo de sobresaliente. No dejó de jalear a los suyos ni un sólo minuto y ese aliento, posiblemente, dio un plus de fuerza más a los jugadores que se desinflaron en el último cuarto de hora.

La afición verde, la del Villanovense, apretó como nunca. Llevó en volandas a los suyos en los últimos 20 minutos y si hubiera tenido botas de taco en la fila primera, alguno de ellos hubiera marcado el gol de la victoria. Fue un huracán en los últimos compases de juego.

En el palco hubo mucho respeto. Manuel Franganillo y José María Tapia, los presidentes de Extremadura y Villanovense, se llevan muy bien. Disfrutaron y sufrieron. Los dos se juegan mucho, aunque quizá el empate dejó un cierto sabor más dulce en el presidente azulgrana, que ve luz al final del túnel.

El Extremadura sufrió como nunca y la afición se lo agradeció tras el pitido, cuando todos los jugadores fueron a agradecerle los kilómetros de una tarde fría de enero. Estaba feliz Juan Sabas, a pesar de reconocer que el Villanovense había sido superior. Estaba contento por el carácter competitivo de sus futbolistas, por la actitud y el compromiso y porque es consciente que, si llegan futbolistas de calidad, especialmente en la parte ofensiva, el Extremadura ganara papeletas de permanencia. De momento ha recortado un punto. Ya está a seis.

Manolo Sanlúcar también espera refuerzos, aunque prefiere centrarse en los que están y de ellos también tuvo palabras de elogio. Toca seguir. De momento, los serones vuelven a dormir una semana más en play off.

Tras el pitido, algo que Sabas había anunciado que ocurriría: dos fichajes azulgranas más. El Extremadura confirmaba en sus redes sociales la incorporación oficial que este periódico ya adelantó hace una semana, el fichaje de Alejandro Zamora. El central madrileño, de 32 años, llega procedente del Hospitalet y se le recuerda en la tierra por haber jugado recientemente en Cacereño y Mérida. Su llegada creará más competencia en la parte central de la zaga, aunque Zamora también tiene polivalencia en los laterales.

La otra incorporación es la de Josu Currais, un lateral izquierdo de 23 años nacido en Langreo (Asturias) que viene de jugar la Superliga India recientemente. No ha jugado nunca en Segunda B porque salió muy temprano, a los 19 años, de España tras jugar en el Olot. Pasó por el SJK finlandés, el Terracina italiano, el Gornik polaco, el Wilmington de Estados Unidos y el Kerala Blasters indio, de donde viene. Esta semana ya se incorpora a los entrenamientos a falta del tránsfer para debutar.