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EMPRESAS EN CRISIS

Los concursos disparan el mercado de segunda mano empresarial

La liquidación de compañías sirve para que otras compren mobilario, maquinaria y tecnología. Muchos productos acaban siendo vendidos como chatarra en países africanos

 

Los activos que no se venden para reutilizarse acaban siendo adquiridos como chatarra. - JOAN PUIG

CRISTINA MARTÍN VALBUENA
06/01/2017

Los miles de concursos de acreedores de empresas que ha provocado la crisis en los últimos nueve años han disparado un negocio casi inexistente en la época de bonanza. El mobiliario, la maquinaria, la tecnología y hasta las carteras de clientes y los empleados de las empresas que han caído en lo que antiguamente se llamaba suspensión de pagos se han convertido en 'artículos' de segunda mano que compran compañías viables, muchas veces a través de intermediarios.

Los administradores concursales, nombrados por los jueces para gestionar las empresas que problemas, quieren liquidar los activos lo antes posible para obtener liquidez con la que pagar a los acreedores. En total, son unos 44.000, que a su vez cuentan con una red de unos 67.500 intermediarios o subasteros que intervienen en la liquidación de las sociedades. "Los concursos de acreedores en un principio tienen la intención de dar continuidad al negocio y proteger a los trabajadores. Pero lo que acaba pasando es que solo se quiere encontrar a alguien que quiera comprar y quedarse con su cartera de clientes y unidad productiva", explica Daniel Moreno, director general de La Central del Negocio.

La compañía, especializada en concursos, busca socios para dar continuidad a las empresas o compradores para la unidad productiva. En la mayoría de los casos, los interesados prefieren los activos sueltos. "Los compradores no están dispuestos a asumir los riesgos de una empresa en activo, puesto que se prefieren trabajar con proyectos nuevos", explica. A las empresas grandes, apunta, les interesa hacerse con carteras de clientes y empleados, mientras que las pymes buscan el mobiliario y la maquinaria, ya que "no tienen capacidad para asumir la facturación de la empresa que ha entrado en concurso".

NEGOCIO BOYANTE

Se trata de un negocio que sigue pujante a pesar de la recuperación: el 2016 se cerrará con unos 4.200 procesos concursales en España, según las previsiones de la consultora Crédito y Caución. La Central del Negocio indica que el precio de lotes de las empresas en concurso ronda los 30.000 euros, mientras que el valor original de los activos llegaba a alcanzar los 150.000 euros. La venta se realiza principalmente a través de internet y de subastas presenciales u online, además de mediante la posible red de contactos de los expertos en liquidaciones.

Los intermediarios se quedan el valor añadido de la transacción. Si los lotes o unidades son de un precio elevado, se incluye una comisión por venta de entre un 5% y un 20%. Uno de los productos estrella son los vehículos, sobre todo los de menos de tres años. Los bienes que no son comprados por compañías españolas, que se centran en la adquisición de las carteras, mobiliario y maquinaria, se dirigen a otros países, principalmente africanos y asiáticos.

La tecnología es la que encuentra más salida en estos mercados. "A diferencia de Europa, donde se busca el último modelo de cada producto, en África y Asia se buscan productos tecnológicos antiguos, que se puedan arreglar y revender", diferencia Moreno. Sin embargo, añade que "todo aquello que no se puede reparar, acabará siendo comercializado como chatarra" y explica que "algunos países africanos se están convirtiendo en auténticos vertederos", en los que se recicla con métodos "dudosamente salubres para sus trabajadores y eficaces para el medio ambiente".