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HISTORIAS MÍNIMAS

Nukak: de pancarta publicitaria a bolso

Nukak se dedica a transformar materiales en desuso en complementos. La empresa utiliza los carteles que cuelgan en las calles y las ruedas de las bicicletas Bicing

 

Patricio Abreu, director general de Nukak, con uno de sus bolsas. - RICARD CUGAT

CRISTINA MARTÍN VALBUENA
08/01/2017

Las pancartas publicitarias que cuelgan de las farolas callejeras cuando hay elecciones, conciertos de música o festivales pueden convertirse en mochilas, bolsos, riñoneras, monederos, tarjeteros... Esa es la apuesta de Nukak, empresa barcelonesa que se dedica a transformar materiales en desuso en múltiples objetos de uso diario. Hasta ha llegado a fabricar sillas.

"Nuestra labor es la de dar una segunda oportunidad a materiales en desuso", explica Patricio Abreu, director general de Nukak. “Cada uno de ellos tiene su propia magia: cuando un producto ha tenido una vida anterior, tiene una historia detrás, que le da un ‘algo’ especial y esto permite jugar con el concepto de reencarnación”, añade.

Pero no todos los productos resultan ser válidos: moqueta, césped artificial, calzoncillos, botas, ruedas de tractor… Estos son algunas de las pruebas que realizó Abreu en su camino para encontrar el material reciclado más óptimo para sus diseños. “Se ensaya con cualquier cosa, pero no todo sobrevive. Hay una parte creativa y divertida, pero después está la realidad comercial, que hace su selección natural. Las lonas triunfaron porque se pueden encontrar en grandes cantidades, hay mucha variedad gráfica y el material es resistente”, comenta Abreu.

Las pancartas publicitarias han sido el material estrella desde el 2001, año en que la empresa fue creada. Ahora, empiezan a incluir otros materiales, como las ruedas de camiones y las de las bicicletas Bicing. “Los carteles son el material con el que empezamos, pero a partir de ahora no será primordial. Será uno más. La intención es convertirse en una marca ‘multimaterial’, que se dedica a buscar cualquier tipo de material y lo transforma en materiales confeccionados”, cuenta Abreu.

Más allá del empleo de materiales reciclados en su proceso productivo, también destaca el uso que quieren ofrecer sus productos y que queda reflejado en su nombre. Nukak es la denominación del que es considerado como el último pueblo nómada, que habita en la selva colombiana y se dedica a la caza y a la recolección. Para Abreu, la correlación entre esta tribu indígena y su proyecto queda reflejada en sus artículos: “La bolsa es tu compañero de viaje y en el nomadismo es cuando más necesitas que todo esté listo. Es por eso que nuestro logo añade el código del GPS, con grados, minutos y segundos, porque la orientación es también básica”. De esta manera, a partir de este año, la empresa también confeccionará mochilas de ruta, con una capacidad de hasta 30 litros, para ahondar en este concepto más nómada.

Entre el reciclaje y el nomadismo, la marca cuenta hoy con una facturación 1,2 millones de euros. Tras dieciséis años en el mercado, Nukak tiene seis tiendas, que en su mayoría se encuentran en España, y distribuye sus productos en el extranjero, en países como Italia, Francia, Alemania, Suiza y Corea del Sur. Como retos de futuro, Abreu se aventura a la apertura de franquicias este año y tantea su expansión a otros países como Estados Unidos.