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La ITV extremeña de los muñecos

Casi el 40% de los productos para niños analizados en la región presenta algún riesgo. El centro cacereño es uno de los cuatro del país y el tercero con más actividad

 

La responsable del laboratorio analiza la velocidad a la que lanza el proyectil una pistola de juguete. - FOTOGRAFÍAS: FRANCIS VILLEGAS

La técnica usa un simulador de un dedo infantil con un peluche. - FOTOGRAFÍAS: FRANCIS VILLEGAS

Gema Guerra Benito
05/01/2017

Quiero esto. Y esto. Y esto también. La carta a los Reyes Magos no tiene fin. El bombardeo navideño de anuncios de juguetes en televisión multiplica las peticiones de los más pequeños y las listas de sus mayores. Los niños engrosan sus recados y los padres, mensajeros directos de sus majestades de Oriente, ya tienen misión: tachar hasta el último nombre de la lista kilométrica.

Y mientras unos esperan la cola para salir bolsa en mano, Soledad destroza, rompe, tira al suelo, desmonta, descose y marca. No lo hace por enfado o por ira. Su trabajo es despedazar muñecos y peluches. Algunos podrían pensar que la extremeña es el mismísimo Grinch en persona. Pero es justo lo contrario. Y tiene un trabajo crucial: que los juguetes que compran los extremeños sean seguros. Soledad García es la responsable del laboratorio regional de consumo que se encuentra en Cáceres. Trabaja sola en una pequeña sala rodeada de máquinas de nombres impronunciables que comprueban desde la resistencia a los dientes de un bebé hasta la velocidad a la que disparan los proyectiles las armas de goma.

Su cometido es asegurar que los juguetes están en buen estado y son seguros. Es la guardiana de padres y niños a la vez. Para ello somete a las piezas que le llegan de todo tipo de tiendas, desde comercios especializados hasta negocios de bajo coste, a estrictas pruebas que garanticen que la calidad es la correcta para el público al que va dirigido, el espectro de consumidores más vulnerable.

Para ello, el departamento del Instituto de Consumo Extremeño (Incoex) sigue siempre el mismo protocolo. Los técnicos se desplazan a los comercios aleatorios de la región, adquieren los productos y los derivan al área que dirige Soledad. Una vez allí, la licenciada en biología estudia las características del artículo y elabora tres muestras exactamente iguales. Una para su departamento y otra para el negocio que vende el juguete. La última se reserva solo para el caso en el que no haya acuerdo entre ambos y las piezas tengan que remitirse a otro laboratorio para concluir el litigio para ver quién tiene razón. En ese informe, Soledad García anota si el material de juego es apto o si es peligroso y reclaman su retirada del establecimiento.

Entre los problemas más frecuentes que encuentra en los productos que le llegan al centro el etiquetado ocupa la primera posición con diferencia. «Cuando llegué hace cinco años, el 100% de los juguetes estaban mal etiquetados». Parece que gracias a la labor de los técnicos como Soledad este problema ha ido remitiendo con el tiempo.

Desde embalajes peligrosos, piezas pequeñas en sonajeros y peluches que se descosen o rellenos de muñecos que se pueden abrir, líquido tóxico en los mordedores para neonatos, sillas que no resisten el peso de los más pequeños, pistolas que disparan a velocidad real, alfombras de goma eva con piezas que pueden morderse hasta una infinidad de taras presentan los artículos que sirven de entretenimiento a los más pequeños. Lo relevante es que estos casos no pertenecen solo a tiendas de bajo coste. Las tiendas especializadas y con precios más elevados tampoco se salvan de la lista negra. En este sentido, la técnica de laboratorio da una de cal y una de arena. «También hay muchos que pasan los controles», asevera.

EN EL PODIO DE ENSAYOS / La anécdota pasa porque incluso el juguete estrella de estas fechas, una suerte de malla moldeable llamada bunchem ha recibido sus quejas porque se enreda en el pelo y gracias a los estudios de laboratorios como el extremeño, la empresa ha puesto cartas en el asunto y ha promulgado un vídeo para ayudar a los padres a desenredar las bolas de juguete del cabello.

Lo que si está claro es que el centro extremeño sienta cátedra. Es el tercero este año en España en volumen de ensayos sobre piezas. Desde que comenzó su actividad en 2010, ha analizado millares de juguetes. Este año ha encontrado riesgo en un 39% de las piezas analizadas frente al 80% del 2013. El sector destaca que en tres años el baremo de riesgo se ha reducido a la mitad. Además, es uno los tres laboratorios públicos que hay en España -están Extremadura, Madrid y Galicia y hay uno privado en Alicante- y es junto al gallego, el único del país, acreditado por la empresa de certificación de calidad internacional Enac.

En cuanto a las compras navideñas, la recomendación es lanza García es que «Los niños pueden elegir, pero los padres no pueden ceñirse a lo que les piden y ya está, tienen que comprobar que esos juguetes sean apropiados». Curiosamente, hasta ahora ha visto su labor fuera de perspectiva, pero la joven acaba de ser madre. Tiene un bebé de 16 meses y bromea con los regalos que llegarán para su progenie estas navidades y las venideras. Pocos se atreven a regalarle juguetes. «Me regalan mucha ropa, porque la crítica al juguete está asegurada», relata entre risas.