Felipe Juan Froilán Marichalar y Borbón, nieto mayor de los Reyes, recibió hoy la Primera Comunión junto a diecinueve compañeros de su colegio, San Patricio, en una ceremonia religiosa a la que asistieron Don Juan Carlos y Doña Sofía. La administración del Sacramento tuvo lugar, en un acto estrictamente reservado para las familias de los niños, en la iglesia de San Pedro Mártir del teologado de los Padres Dominicos de Alcobendas (Madrid).

Felipe, como le llaman familiarmente, se colocó junto a sus compañeros- nueve niños y diez niñas- en los tres bancos de la primera fila, mientras que sus abuelos, los Reyes, sus padres, los Duques de Lugo, y su abuela paterna, Concepción Sáenz de Tejada, condesa viuda de Ripalda, estuvieron en el banco que estaba inmediatamente detrás.

Sus tíos, el Príncipe Felipe y los duques de Palma de Mallorca, así como la hermana de Doña Sofía, la princesa Irene de Grecia, siguieron la ceremonia desde la tercera fila. Asistieron también los Duques de Soria, la Infanta Margarita y Carlos Zurita. Como todos los padres, Doña Elena y su esposo, Jaime de Marichalar, fueron al recinto media hora antes de que se iniciase la administración del sacramento, en un vehículo en el iban también sus dos hijos, Felipe y Victoria Federica, y que conducía el Duque de Lugo.

Los últimos en llegar, segundos antes de la hora prevista para el acto religioso, fueron los Reyes, que posaron para los medios gráficos, a pesar del mal tiempo con fuertes tormentas que azota estos días a Madrid y a otras partes de España. Felipe Marichalar y Borbón llevaba un traje de marinero, como van vestidos los niños del colegio San Patricio desde hace cincuenta años, mientras que las niñas iban con los trajes tradicionales para recibir la Eucaristía de organza con jaretas, informaron fuentes cercanas al colegio.

El primogénito de los Duques de Lugo, que el próximo mes de julio cumplirá nueve años, ha sido preparado para recibir el sacramento de la Eucaristía junto a sus compañeros de tercer curso por el padre Ángel. A la salida de la ceremonia, que duró poco más de una hora, Felipe Juan Froilán, muy serio en todo momento, posó junto al resto de los miembros de la Familia Real en el porche de la entrada principal del convento de los Dominicos, porque la intensa lluvia impidió que la foto de familia se pudiera realizar en un marco más favorecedor.

Jaime de Marichalar, una vez que los Reyes y el Príncipe abandonaron el recinto, acarició cariñosamente la cabeza de su hijo mayor, que miraba atentamente las cámaras que estaban frente a él al igual que su hermana, Victoria Federica, con el mismo aspecto que su hermano de estar viviendo un día importante de sus vidas. El centro educativo privado, de acuerdo con el testimonio de algunos padres, exige la mayor austeridad para esta ceremonia, por considerar que nada debe distraer a los niños la primera vez que reciben el cuerpo de Cristo e impide que incluso las familias de los pequeños realicen fotos.