El Periódico Extremadura | Lunes, 1 de mayo de 2017

TRABAJO DEL GRUPO DE INVESTIGACIÓN CONSTRUCCIONES ARQUITECTÓNICAS DE LA UNIVERSIDAD EXTREMEÑA

El hormigón extremeño que salva el patrimonio

Una tesis de la Uex, defendida por el arquitecto Luis Durán, acredita científicamente las ventajas del cemento con corcho, patentado por un grupo de investigadores de la Uex, para la seguridad estructural de los edificios, especialmente los históricos

G. M. 22/01/2017

Cinco años de trabajo e investigación en la Univerisdad de Extremadura determinaron hace tiempo que añadir corcho y fibras de polipropileno al hormigón mejora la ductibilidad de una construcción (puede deformarse sin romperse) y con ello, la resistencia de un edificio frente a esfuerzos dinámicos provocados por un terremoto o una explosión. En 2014 dos investigadores del grupo Construcciones Arquitectónicas de la Uex, el profesor José Carlos Salcedo y el arquitecto Luis Durán Ruiz, patentaron un mortero ecológico de corcho, que ya se ha utilizado en la restauración estructural de las bóvedas medievales del Palacio del Conde de los Corbos en el templo de Diana en Mérida.

Pero pese a los buenos resultados comprobados, faltaba, hasta ahora, avalar científicamente que el hormigón extremeño mejora el comportamiento mecánico de las estructuras y reduce la vulnerabilidad de las construcciones especialmente las históricas. El pasado diciembre, Luis Durán presentó su tesis doctoral en la que refrenda precisamente esta teoría y, con ello, el trabajo realizado por este grupo de la Uex desde años. «Mi trabajo ha consistido en desarrollar el soporte científico que demuestra que esto funciona», explica el investigador.

El hormigón convencional, que se viene utilizando desde hace más de un siglo no suele presentar problemas en las contrucciones modernas, sin embargo, sí es extremadamente vulnerable cuando se utiliza para reformas o rehabilitaciones de contrucciones históricas, levantadas con un sistema constructivo muy distinto al actual. Los investigadores comprobaron que el patrimonio histórico rehabilitado con técnicas y materiales modernos acaba sufriendo grandes daños e incluso derrumbes ante una deformación. Para ello viajaron a los epicentros de algunos terremotos como el de Lorca (Murcia) en 2011 o el seísmo de este pasado verano ocurrido en la región italiana de la Umbria. La hipótesis inicial se convirtió en patente y ahora queda perfectamente contrastada con la tesis de Durán que sienta las bases de todo el trabajo realizado por este grupo en los últimos cinco años. El mortero extremeño está siendo explotado por una empresa de Trujillo por cinco años y ahora también se ha solicitado la patente internacional.

La idea de iniciar esta investigación surgió hace años con la industria automovilística como telón de fondo. «La idea inicial subyace en los años 70, cuando los coches que se fabricaban eran muy resistentes y ante un impacto la carrocería casi quedaba intacta pero el ocupante resultaba muerto. La energía del impacto pasaba al interior precisamente porque el vehículo apenas sufría daños. Volvo estudió mucho sobre lo que se conoce como la deformación progresiva. Los coches ahora no son tan rígidos, el capó se va deformando poco a poco y de esa forma absorbiendo la energía del impacto de manera que esta llega en menor medida al interior del vehículo y el ocupante resulta menos grave», explica Durán.

«Sabía dónde quería llegar»

Con este mismo objetivo, el arquitecto junto al grupo de investigación, comenzó a trabajar en un nuevo hormigón fabricado con corcho (se pueden utilizar los residuos tras la elaboración de tapones), cal hidráulica y fibras de poliprolineno que también puede salvar vidas si se extiende su uso. «Sabía dónde quería llegar. Se ha demostrado que el hormigón que hemos inventado no es tan duro ni tan resistente como el hormigón actual pero cuando se quiere deformar es capaz de absorber esa energía y no colapsar». De hecho, tras más de 500 ensayos las pruebas demuestran que el mortero patentado por la Uex solo sufre pequeñas fisuras.

La tesis, valorada con la máxima calificación y dirigida por el profesor de la Uex José Carlos Salcedo, ha sido realizada con los medios técnicos existentes en la Escuela Politécnica de Cáceres y del propio investigador, que incluso ha tenido que fabricar su propia agua para garantizar que siempre tuviera las mismas características.

Este trabajo supone una importante aportación a la seguridad estructural de los edificios y, además, una salida para un material estratégico para Extremadura como es el corcho.