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LORRAINE SCHWARTZ

La joyera de cámara

 

BLACK LIVELY, una de sus clientas más entusiastas. -

SELENA GÓMEZ, con pendientes de la joyera mayor de Hollywood. -

POR MARTA ALTARRIBA
04/03/2018

Lorraine Schwartz es la tercera generación de una familia de joyeros de origen israelí instalados (cómo no) en el lujoso y especializado distrito de los diamantes de Manhattan, en el Midtown. La piedra preciosa por excelencia es la base sobre la que la diseñadora crea sus singulares y demandadas piezas. Creaciones que solo están al alcance de algunos selectos bolsillos en los almacenes de lujo neoyorquinos Bergdorf Goodman y en su sala de exposición situada en la Quinta Avenida.

Hasta allí se acercó a mediados de los 90 una impresionante modelo en busca de un gran diamante para su anillo de compromiso. Ella era Iman, entonces prometida de David Bowie. «Estábamos muy nerviosos. Era un diamante canario de 10 quilates y fue una gran venta para mí». Desde entonces, los enormes anillos de compromiso han sido la seña de identidad de esta joyera de las celebrities que lucen sus creaciones en las diversas alfombras rojas de Hollywood.

El anillo de Kim Kardashian ha sido, sin duda, la pieza de la que más se ha hablado, especialmente después de que unos ladrones se hicieran con el diamante de 15 quilates valorado en 4 millones de dólares que le había regalado Kanye West coincidiendo con su 33º aniversario, en el 2016.

Sin embargo, la primera celebrity que apostó por ella fue Halle Berry, que en el año 2002 se dejó ver en la alfombra roja de los SAG Awards con un impresionante collar de diamantes. Aunque su musa (como ella misma la define) es Beyoncé. Para ella diseñó el guante metálico que la artista norteamericana luce en el videoclip de Single ladies (2008), realizado en una única pieza de diseño. Dos años antes, la cantante ya hablaba de ella en una de sus canciones, Upgrade you. Y, por supuesto, Lorraine fue la encargada de diseñar su anillo de compromiso con Jay-Z, un diamante de 18 quilates valorado en más de 5 millones de dólares.

Negocio materno

Años antes, en el 2005, también realizó la pieza que sellaba el compromiso de la modelo Heidi Klum con el cantante británico Seal, un anillo con un diamante de 10 quilates amarillo canario que costó un millón y medio de dólares. O, ya en el 2015, el que el empresario Adi Esdras le regaló a su prometida, la modelo israelí Bar Refaeli.

Desde su debut de la mano de Halle Berry, Schwarzt se convirtió en una asidua de la alfombra roja. La joyera de los famosos se hizo definitivamente un nombre después que, en una gala de los Oscar, Angelina Jolie acaparara todas las miradas gracias a los impresionantes pendientes, unas esmeraldas colombianas de 115 quilates valoradas en dos millones de dólares.

Todas ellas llenan la larga lista de clientas formada por actrices y cantantes, entre las que también podemos encontrar a Jennifer Hudson, Black Lively, Cate Blanchett, Selena Gómez, Barbara Streisand, Taylor Swift o Lady Gaga, quien suele lucir un impresionante brillante en forma de corazón made in Lorraine Schwarzt. Tanto se ha paseado por la alfombra roja que ha acabado siendo miembro del Consejo de Diseñadores de Moda de Estados Unidos.

Lucha contra el cáncer

Scchwartz heredó el negocio de su madre en 1989, cuando esta murió prematuramente a los 55 años por un cáncer de ovarios. Cuando tomó las riendas de la empresa, la rebautizó como Lorraine Schwartz Diamonds & Joaillerie. Y desde el primer momento se implicó en colaborar en la investigación para luchar contra esta enfermedad. Lorraine dona parte de sus beneficios a la Gabrielle’s Angels Foundation. Además, junto a sus hermanos Ofira e Ilan Sandberg fundó la Beca de Investigación Médica Shulamit Benjamini Sandberg, que otorga una subvención de 250.000 dólares a la comunidad científica.

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