DESTACA LA CATEDRAL DE SANTA MARIA DE LA ASUNCION

Coria, el testigo del tiempo junto al Alagón

La ciudad conserva una de las mejores fortalezas de toda Europa en la que destacan sus torres cúbicas

22/01/2012

Si un municipio simboliza el perfecto equilibrio entre patrimonio, gastronomía y fiestas, ése es Coria, perenne testigo del tiempo junto al río Alagón. Elementos como su puente de piedra o sus ejemplos de arquitectura del Renacimiento hacen de Coria una de las más interesantes propuestas turísticas de la región en cualquier época del año. Además, es una ciudad de leyenda ya que entre otras muchas curiosidades se dice que allí está enterrado Viriato o que en su catedral se encuentra reliquias espectaculares como el mantel de la Sagrada Cena. Al viajero le sorprende, de entrada, el carácter histórico del municipio, que hunde sus orígenes en Caura, un asentamiento vettón del siglo VIII antes de Cristo. Tras la conquista romana pasó a ser parte de la provincia Lusitania, como Caurum. A partir del siglo VIII fue objeto de deseo de árabes y cristianos hasta la reconquista definitiva por Alfonso IX de León en 1213.

Fue sede episcopal desde el año 324 gracias al papa San Silvestre I. El primer obispo de Coria del que se tiene constancia aparece en las actas del III Concilio de Toledo en el 589. Las vicisitudes por las que atravesó la ciudad hicieron de ella un bastión defensivo y de hecho conserva una de las mejores fortalezas de toda Europa en la que destacan sus torres cúbicas. Cuatro puertas dan acceso al recinto histórico. Dos de ellas conservan trazas romanas como son las de San Pedro o del Sol y de la Gula o de la Ciudad. Las otras dos puertas, datadas en el siglo XVI, son las llamadas del Rollo o San Francisco y del Carmen o Nueva. Tras ellas se encuentra un recinto con rango de Bien de Interés Cultural y categoría de Conjunto Histórico.

Lo que más llama la atención del viajero que pasea por las calles caurienses es el silencio y tranquilidad que rezuman la zona intramuros, de trazado irregular.

Monumento de referencia es sin duda el Castillo de los Duques de Alba, trasunto del poder que ejercían sobre sus vasallos, con una torre del homenaje, obra de Juan Carrera de 1472, se convierte en elemento singular que recorte el cielo de la ciudad.

Aunque si un espacio arquitectónico destaca entre toda la oferta de la ciudad ese es la Catedral de Santa María de la Asunción, que se levanta sobre el lienzo de la antigua muralla romana, frente al río Alagón. Es un espectacular templo gótico-renacentista, cuya construcción trascurrió desde el siglo XIV al XVIII. A su lado se encuentra el seminario mayor relizado con restos de un monumento funerario romano.

La catedral de Coria está ubicada en un triple enclave de culturas: la antigua catedral visigoda, la mezquita mayor de la ciudad y la anterior iglesia-catedral románica. El terremoto de Lisboa ocurrido el 1 de noviembre de 1755 la afectó de forma importante.

La catedral tiene importantes añadidos platerescos (según trazas de Pedro de Ybarra) y barrocos (Torre-campanario diseñada por Manuel de Lara Churriguera).

Alberga una gran colección de pintura, escultura y orfebrería en la que sorprende un retablo mayor del siglo XVIII con tallas de Alejandro Carnicero, así como los sepulcros episcopales de Jiménez de Préxamo por Diego Copín de Holanda, y García de Galarza por Lucas Mitata. Se deben citar también el coro, con una sillería mudéjar de nogal de los siglos XV y XVI, cerrado por una verja protorrenacentista del siglo XVI.

Destacan también la reja de la capilla mayor (siglos XVI y XVIII) y los retablos de las Reliquias (siglo XVIII) y San Pedro de Alcántara (siglo XVII).

El alcalde de Coria, José Manuel García Ballestero como vicepresidente segundo de la Red de Ciudades Catedralicias dijo durante la presentación de ésta en Fitur que uno de los objetivos es extenderla a Portugal, colaborar con América Latina, comercializar paquetes turísticos conjuntos, organizar el concurso fotográfico 'Objetivo Catedrales', así como establecer convenios con la Conferencia Episcopal. Igualmente presentó el Festival Internacional de Guitarra, un evento que se desarrolla la primera semana de agosto. Muchos son los otros monumentos de carácter religioso que se encuentran desperdigados por la ciudad y que merecen también una visita: la iglesia de Santiago Apóstol, el convento de la Madre de Dios, el Hospital de San Nicolás de Bari, el Palacio Episcopal, el Seminario Menor Conciliar, la Cárcel Eclesiástica o la ermita de Nuestra Señora la Virgen de Argeme. Dos fiestas destacan en el calendario lúdico de la ciudad: Los Sanjuanes que se celebran del 23 al 29 de junio y que son una exaltación de la llamada lidia tradicional; y el Jueves Turístico, el segundo jueves de agosto, en la que destaca la oferta artesana y gastronómica de la ciudad.

Envio de noticia

Rellene el siguiente formulario para enviar esta noticia a un amigo por e-mail: