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Es el momento del empleo de calidad y del reparo de los beneficios empresariales

 

Manifestación. Un centenar de personas secundada ante la Delegación del Gobierno en Badajoz una concentración en la que CCOO exigió al Ejecutivo central que ponga los recursos de vigilancia y de prevención al “serv -

14/06/2018

La clase trabajadora ha sido la que ha cargado a sus espaldas con las peores repercusiones de crisis económica y social de los últimos años y sin embargo no está disfrutando de un reparto justo de los beneficios de la recuperación. Sus derechos y salarios se redujeron como consecuencia de las medidas que los diferentes gobiernos impusieron para salir de la crisis. Las reformas laborales, sobre todo la del Gobierno del PP, conllevaron mayor precarización de las relaciones laborales y un desequilibrio en la relación de fuerzas a favor del empresariado, pues se debilitó la capacidad de unión de los trabajadores y trabajadoras. Además, para acallar la movilización social y la protesta se aprobó la ley mordaza, que, junto con el artículo 315.3 del Código Penal, ha llevado a 300 sindicalistas a ser procesados. CCOO promovió tres Huelgas Generales y cientos de manifestaciones y movilizaciones y continuaremos en la lucha hasta su derogación.

En Extremadura hemos perdido sólo durante el 1º trimestre de este año, 2.600 empleos, desapareciendo 4.500 asalariados, y se ha incrementado el empleo autónomo en 1.900 personas. Es decir, se pierde empleo protegido y con derechos por empleo sin derechos y desprotegido. Además, a lo largo del año pasado ha habido 12 accidentes laborales mortales, y en lo que va de año 4, el doble que en el mismo periodo el año pasado.

En cuanto a los salarios, somos la comunidad con los salarios más bajos. Las empresas españolas ganan 37.000 millones de euros más que lo que ganaban en 2008. La crisis solo sigue existiendo para los trabajadores y las trabajadoras, que aún tenemos que recuperar 10.000 millones de euros para estar igual que antes este duro periodo. La clase trabajadora de esta región no puede seguir al margen de los beneficios empresariales. Por eso, desde CCOO lucharemos contra la avaricia de los empresarios, convenio a convenio.

Por otro lado, las brechas de género se agudizan en el mercado laboral. En Extremadura se supera ya el 30% el paro en mujeres (31,7%); el 92 % de las excedencias por cuidado de menores son utilizadas por mujeres; el 77% del trabajo a tiempo parcial lo hacen las mujeres (8 de cada 10); la brecha salarial está en 4.500 euros de diferencia entre hombres y mujeres…

Para combatir estas discriminaciones, necesitamos también de un sistema educativo con valores en igualdad y coeducación, la derogación de la LOMCE, planes de igualdad en las empresas, que detecten las desigualdades y establezcan medidas que posibiliten su desaparición.

Ante la brecha salarial, exigimos una ley que garantice la igualdad salarial entre mujeres y hombres, porque aunque el presidente del Gobierno no lo crea, necesitamos de leyes que garanticen algo tan justo como que todos y todas tengamos los mismos derechos y las mismas garantías de su cumplimiento

En Extremadura necesitamos mayor inversión pública del Estado e industrializar la región para fomentar el empleo de calidad y evitar la despoblación. Hay que mejorar nuestras infraestructuras, como las ferroviarias, y en ese sentido fue un hito importante la gran movilización el 18 de Noviembre de Madrid, que arrancó compromisos concretos del Gobierno, aunque las inversiones previstas siguen siendo insuficientes. Por eso es muy importante mantener la presión y garantizar la unidad del Pacto por el ferrocarril. Si alguien tiene la tentación, por motivos electoralistas de salirse del pacto, desde CCOO le hacemos un llamamiento por la unidad. Es la primera vez que nuestra región deja al margen las diferencias legitimas de las organizaciones, para luchar por un objetivo común, un tren digno que vertebre nuestra región.

Las movilizaciones del sindicalismo de clase que se iniciaron en octubre por todo el país en defensa del sistema público de pensiones han tenido una gran repercusión. Desde el otoño se han sucedido concentraciones y manifestaciones que al final han forzado al Gobierno a dar respuesta a la contestación social, incrementando la cuantía de las pensiones. Pero se trata de un parche puntual y temporal y el problema de fondo sigue presente. Es fundamental que se derogue la reforma de 2013 impuesta en solitario por el PP y se vuelva al consenso de Pacto de Toledo para garantizar que se construye un sistema público de pensiones sólido, solidario, estable y con futuro.

Hay que seguir reivindicando el sindicalismo de clase. En nuestra región, este supone casi el 70% de la representación sindical, frente al sindicalismo corporativo, al que poco le interesa la reforma laboral, la calidad del empleo, la brecha de género, la violencia contra las mujeres las mejoras de infraestructuras para la región o las pensiones, es decir, los problemas reales de la clase trabajadora.

Solo con la fuerza de la unidad de la clase trabajadora, solo teniendo muy en cuenta que con nuestro voto decidimos quien nos gobierna, conseguiremos más democracia y más justicia social.