La recuperación económica española después de la Gran Depresión es un hecho, como Mariano Rajoy se encarga de recordar continuamente. Pero también es un hecho que esta recuperación se ha conseguido en gran medida gracias a la precarización del trabajo (con salarios bajos y de extrema temporalidad) y al endeudamiento público. La consecuencia es que el crecimiento económico español se traduce en precariedad y en el aumento de la desigualdad, lo cual, unido a los estragos que dejó la crisis económica, dibujan un panorama realmente muy preocupante.

De ahí cifras como las del estudio de Eurostat, que señalan que el 64% de los jóvenes españoles parados están dispuestos a migrar para hallar una mejor salida laboral, de los cuales el 27% se plantea hallarlo fuera de las fronteras de la UE. O que España supera en 14 puntos la media europea de trabajadores dispuestos a abandonar el país para encontrar empleo.

El éxodo de trabajadores, en muchos casos una fuga de talento y personal cualificado, no tiene fin, y es proporcional a la precariedad, los sueldos menguantes y la sensación de desesperanza en el mercado laboral que se impone en España. Y un dato importante a tener en cuenta: los ocupados entre 16 y 30 años se han reducido a nivel nacional, pasando de los 4,9 millones en el 2008 a 2,5 millones este mismo año.

No es extraño, pues, que este 1 de mayo los sindicatos exigen mejoras salariales y que el crecimiento económico se traduzca en reducir la precariedad y las desigualdades ciudadanas. La cita anual llega en un momento muy delicado para el Gobierno del PP, con aires de fin de ciclo y a un año vista de las elecciones municipales y autonómicas, y después de que las movilizaciones de los jubilados y antes la del 8-M, en el día de la mujer trabajadora, hayan llenado las calles de miles de personas indignadas.

Los sindicatos quieren aprovechar estos aires de indignación para poner en marcha un ciclo de protestas que incluye esa huelga general con la que a menudo han amagado. Bien harían el Gobierno y la patronal en escuchar sus reivindicaciones, en especial la del aumento de los salarios, ya que para paliar algunos de los males que afligen la economía española es imprescindible que los asalariados recuperen poder adquisitivo.