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El observador irreverente

Los amores de un poeta

 

MARCELINO Cardalliaguet Quirant
27/02/2014

En 1920 llegó a Cáceres, como catedrático de Matemáticas del Instituto General y Técnico, un personaje "vivaz, afable, de conversación amena y salpicada de humor, que dejaría una huella imborrable entre sus alumnos y compañeros". Como le calificó posteriormente otro de los profesores más destacados de este afortunado Instituto de Cáceres: don Eugenio Frutos Cortés , cuando hizo el prólogo a la segunda edición de uno de sus copiosos libros de poesía; ya que el ilustre matemático era también un oculto versificador que tenía escritos miles de versos y estrofas de los que, en vida, solamente llegó a publicar un pequeño volumen, apenas significativo dentro de su ingente obra poética.

Se llamaba don Arsenio Gállego Hernández y había nacido en el bonito pueblo castellano de Castilruiz, en la provincia de Soria, en 1886. Se licenció en Ciencias Exactas en la Universidad de Madrid y comenzó su peregrinaje pedagógico, para enseñar Matemáticas, en la isla de Menorca, en el Instituto de Mahón, del que pasó a Baeza, en la provincia de Granada, donde conoció y mantuvo una estrecha amistad con Antonio Machado , que era, en aquel mismo Instituto, catedrático de Francés; insuflando en los repliegues cerebrales del matemático la inspiración y el latir poético; que iba a convertirse, con el tiempo, en el oxígeno vital o en el "vicio" oculto de don Arsenio. Quien descargaba en la corriente interminable de sus versos los latidos pasionales y personales de su sensibilidad, aunque nunca pensase en publicar los numerosos libros de poesía que atesoraba en su biblioteca.

Aún son varios los cacereños que recuerdan su figura amable, callada, que llegó al Instituto de Cáceres para permanecer en nuestra ciudad, como cacereño de adopción, hasta su jubilación en 1956 en que marcharía a residir a Madrid ya el breve periodo que le concedió la vida; pues murió en 1969, con 83 años. Fueron treinta y seis años de permanencia en nuestra ciudad, en los que desplegó toda la sensibilidad de su inspiración para escribir versos, desplegar su sensibilidad y hacer anidar en su corazón un amor compartido entre Soria y Cáceres. En ambos ámbitos literarios publicó don Arsenio varios trabajos poéticos: en la revista "Renovación"; en diarios cacereños, como "El Noticiero" y "La Montaña"; también en la revista "Tierra Soriana"; aunque siempre se mostró parco en dar a la imprenta sus composiciones, que eran casi como efluvios secretos de su alma.

Como dice Gerardo Diego en el espléndido "Prólogo" a la segunda edición de "Soria y Cáceres, mis amores": Arsenio Gállego fue un poeta matemático, con una sensibilidad algebraica, que acertó a sumar sus descripciones y enumeraciones poéticas con el latido religioso de una profunda fe y el sentimiento de amor a su tierra y a la tierra que le acogió durante siete lustros.

Fuera del perfumado campo de la poesía, don Arsenio también sintió las inquietudes y llamadas del interés por la política, entonces vibrante y aventurado en la sociedad española. Fue hombre "progresista" y sinceramente republicano. Se ocupó de la contabilidad --ventajas de ser matemático-- de la Caja Extremeña de Previsión Social, desde el año 1922 hasta 1925; lo que le permitió mantener amistad con don Gonzalo Fructuoso Tristancho , catedrático del Instituto y creador de la Escuela Elemental de Capataces Agrícolas, a quien sustituyó en la Dirección de este centro de formación que sostenía y financiaba la Diputación Provincial, presidida por otro cacereños de fuerte relieve, como era Luis Grande Baudesson .

Su coincidencia en el Instituto con Eugenio Frutos Cortés , a lo largo de once años, volvió a colocar en la portada de otro de sus libros de poesía: "Mis dos Vidas. (Nueva Antología Poética)" un magnífico "Prólogo" de este destacado crítico literario, que se referenció en el Periódico ABC en julio de 1973, con nuevas loas y reconocimientos. Un profesor, un poeta, un amigo... Los cacereños siempre tendremos que agradecer la corriente de grandes profesores, de excelentes creadores y de buenas personas que vinieron en el pasado a cimentar nuestra cultura y nuestra personalidad a través de las tareas del Bachillerato.