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Jueves sociales

Cabalgatas

 

A los que juegan con la inocencia de los niños habría que darles collejas sin cuento y con la mano bien puesta.

Ya pasará el tiempo (la única verdad posible) y los mismos niños que ahora se creen todo seguirán haciéndolo, sin cuestionar nada, o elegirán mantener los ojos abiertos. Se harán adultos, algunos solo físicamente, y ya no volverán a quedarse pasmados delante de las cabalgatas de Reyes Magos. Se quedarán pasmados delante de otros espejismos, tal vez más dañinos, pero habrán perdido la ilusión de estos días, que dura tan poco.

Así que si un ayuntamiento organiza una cabalgata, que lo haga bien y se deje de fruslerías. No voy a ser tan ridícula de no perdonar a Carmena su experimento con los trajes de los Reyes, el año pasado, pero los experimentos deberían hacerse con gaseosa y en otros menesteres que no jugaran con la imagen que tienen los niños. Si ellos los ven vestidos de armiño, vestidos queden. O se juega siguiendo las reglas o no se juega.

Si nos ponemos contemporáneos y estupendos, un país no confesional no debería ensalzar a tres reyes de pura tradición cristiana. Ni paralizar las calles para que pasen las carrozas o declarar festivo su día.

Pero si decidimos celebrarlo, hagámoslo en condiciones y sin alardes de originalidad que quedan en humo. Ya existen otros foros donde defender la igualdad de hombres y mujeres o la lucha contra el racismo. O para presentar la moda marca España. O para atacar esa marca, como van a hacer en Vic. Cómo se puede sembrar de polémica una celebración infantil, y convertirla en un acto reivindicativo del independentismo.

Con los niños no se juega, aunque parezca contradictorio.

En mi infancia, los Reyes venían en camionetas y la cabalgata duraba apenas unos minutos, nada que ver con la parafernalia de ahora, ni con camellos, personajes de Disney o nieve artificial. Pero eran tres, y uno de ellos negro, no de color ni afroamericano, sino negro. Y no había reinas magas, ni banderas que reclamasen independencia, ni publicidad encubierta en los trajes que a pesar del polvo y los años, se veían magníficos.

Si vamos a vivir hasta casi los noventa, no estaría mal que no dejaran intacta la ilusión durante estos pocos años de la infancia, ese estado sólido en el que la realidad aún no es líquida y estás a salvo del gas de la tontería de la reivindicación mal entendida y lo políticamente correcto.

* Profesora

   
1 Comentario
01

Por SUPER MARIO 12:55 - 05.01.2017

"Nunca te lo perdonare mama",me estuvistes enganñando,y los Reyes son los padres,bueno estan los otros que no los voto nadie.