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Soliloquios

Café

Juan Jiménez Parra Juan Jiménez Parra
17/07/2017

 

Lunes, diez de la mañana. Tu doctora de familia te aconseja que evites beber café y tomar sal, porque tienes la tensión un poco alta.

En realidad has ido a la consulta para que te recete una medicación con la que tratar un herpes que tienes en la espalda desde hace unos días.

Pero ir al médico a veces es una trampa, entras con un constipado, y sales con el constipado, la tensión alta, un soplo sin importancia en el corazón, o un lunar que, por precaución, debes analizarte.

Un médico es un buen amigo poco deseado para los pacientes, sobre todo cuando te prohíbe tomar lo que más te gusta.

Y a ti el café te gusta, muy cargado. Pues se acabaron esas tres tacitas que solías tomar a diario. Eso o el riesgo de ser hipertenso dentro de pocos años.

Sales un tanto desazonado de la consulta. Echarás de menos tus dosis de cafeína. Pero la salud es lo primero, así que a partir de ahora a beber descafeinado o infusiones.

Mismo lunes, seis de la tarde. Estás en un bar tomando un descafeinado de máquina mientras ojeas un periódico, y te topas con la siguiente noticia:

«Estudios científicos demuestran que tomar entre 3 y 5 tazas de café diarias aporta beneficios para la salud. Según un estudio realizado en Estados Unidos por Hardward School of Public Healt, el café protege contra varios tipos de cáncer, el alzheimer y el parkinson, la diabetes, la depresión. Además, ayuda a adelgazar. Y reduce el riesgo de mortalidad prematura entre un 12 y un 18%».

¡Carpe diem! Te diriges a la barra y pides un café bien cargado. ¿Y tu tensión alta? ¡Al diablo la tensión!

Prefieres vivir muchos años hipertenso a vivir pocos años con cáncer, alzheimer, parkinson, diabetes o depresión, y con riesgo de obesidad.

Terminas tu café, pagas, y sales del bar confundido. Piensas que la información que recibimos puede estar sujeta a ciertos intereses. Lo saludable de todo lo que comemos o bebemos se presta a continuas contradicciones. Lo que hoy es bueno, mañana es malo.

Hasta ahora nunca se había dicho que el café fuese beneficioso para la salud. Quizá mañana decidan que es nocivo para todo. Menos para la tensión arterial, que es lo que a ti te gustaría oír.