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Cartas al director

 

11/11/2017

POBREZA

Panamá, no; pan a más

Ángel Morillo Triviño // Castuera

Habiéndose escorado un poco el ciclón «Cataluña» hacia Flandes, vuelven a sonar los «papeles de Panamá». Ese montón, más grande que una pirámide, de sociedades interpuestas para el pillaje, que nos deleita cada día con nombres de personajes de los que un servidor nunca se ha fiado: faranduleros, políticos, grandes empresarios (estos con más delito que los demás, puesto que España es en sí un paraíso fiscal para ellos, ya que, del 30% de sus beneficios reducen su contribución al erario al 3% y vamos chutando), futbolistas y todos los demás deportistas de élite, etc., etc.

Hace unos días, nos daban a conocer a un exalcalde de Barcelona y a un excomponente de Mecano; y cada día que pase, nos darán otros. Hay tantos… Pero siguen, sin que siquiera se les nombre, grandes peces a los que no hay manera de meterles mano, como es el caso del muy honorable Sr. Puyol. Aunque, ni que decir tiene, éste ya lo dejó muy claro: ¡Cómo me obliguen a mover el árbol se van a caer muchos nidos! El muy honorable, al igual que, previsiblemente, el resto de presidentes de las demás CCAA --y, prácticamente, todos los que han gobernado el país hasta ahora-- han dejado incontestable eso que dijo Noel Clarasó: «Un hombre de estado es el que pasa la mitad de su vida haciendo leyes, y la otra mitad ayudando a sus amigos a no cumplirlas». De modo que hemos llegado a Panamá y a los demás «sitios» que cobijan el delinquimiento de casi todos los grandes empresarios y casi todos los políticos sin el menor rubor ni cargo de conciencia alguna. Y eso, sin contar la mal llamada «elusión fiscal» (pues se podía ser sólo un poquitín más decente al legislar), que sólo puede ser aprovechada por los expertos fiscales de que disponen los que pueden pagarlos, que no hace falta reiterar quienes son. Que no lo dude nadie: Crear una sociedad instrumental es un ejemplo de elusión fiscal en el mejor de los casos; crear una Fundación, en la mayor parte de los casos, es prácticamente lo mismo (y sino que se lo pregunten a los Sres. de las FAES o de las IDEAS). Fraude, fraude y más fraude a costa de los pobres españolitos que ignorantemente siguen pagando sus impuestos sin que se cumpla en lo más mínimo el «contrato social». Lástima que con éstas y otras martingalas de los mismos, haya un 27,9% de españoles que viven con 684 €/mes (12.989.405 personas). En Extremadura, 389.425 personas (el 35,8% de la población) son pobres; el 3,4% tiene ya carencia material severa; el 20,3% de los hogares sufren baja intensidad en el trabajo; el 6,7% de los extremeños pobres padece la pobreza de forma severa, es decir, son hogares cuyos ingresos por unidad de consumo es inferior a 342 euros al mes (4.104 al año); y suma y sigue. Además, con estos datos, las altas tasas de pensiones que hay en la región bajo el umbral de la pobreza, el 59,8%, es escandalosa; y el 9,5%, de pobreza severa, de «Juzgado de Guardia». Así pues, ya va siendo hora de menos Panamá y más persecución a tanto golfo, y, ¡que menos!, que algún que otro Pan a Más.