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Cartas al director

 

13/06/2018

Nuevo gobierno

Al ministro del Interior

José Miguel Cedillo // Psicólogo

Apreciado juez y esperanzador ministro del Interior, como huérfano de ETA desde que a los 3 años asesinaron a mi padre en Rentería, el policía nacional Antonio Cedillo Toscano, no le pediré lo imposible. No le pido la venganza porque he entendido que mi padre no querría eso para sus nietos. Ni que persiga a los malos, porque ha demostrado que sabe hacerlo con valentía a riesgo de su vida. Ni justicia, porque la trae en el ADN.

El caso de mi padre se dejó prescribir como tantos de los 360 sin esclarecer. No le pido más sensibilidad con las víctimas que los anteriores ministros porque a poco que le guíe su corazón y no el oportunismo, lo hará mejor. No le puedo pedir que no se acomode al espacio de confort de ver a las víctimas solo por los ojos de quienes se han burocratizado hasta hacer de esto su modus vivendi. Pero al menos sepa que escuchar personalmente a cuantas víctimas de ETA pueda es una opción más para conocer lo que realmente el Estado puede (y debe) hacer por nosotros. No le puedo pedir que no negocie con los terroristas metidos a parlamentarios ni que no entre al barro del acercamiento de presos porque hacerlo o no es su responsabilidad por el bien de España.

Simplemente le pido que no nos falle. Los huérfanos de ETA necesitamos al Estado. Algunos de los niños a los que ETA les mató a sus padres hoy somos personas con secuelas físicas y psicológicas acreditadas. Sé de lo que hablo porque venciendo al terror me hice psicólogo para entenderme mejor. Merecemos vivir como cualquier joven. Le prometo que lo intentamos cada día pese a que no nos lo ponen fácil cuando perdemos un trabajo o no superamos una entrevista porque no entienden nuestras crisis. Esta falta de sensibilidad la sufrimos y es el resultado de todos los que antes de usted lo hicieron fatal. 40 años después y con ETA disuelta, la lectura miope de la ley no nos reconoce como víctimas de pleno derecho, por lo que sin atender a la realidad de los casos nos dejan fuera de las coberturas que separan una vida digna de otra en la que justicia y reparación son palabras vacías que se pierden en un tuit.

CELIA VILLALOBOS

Harto de mentiras

Pablo Lemberg // Barcelona

El Gobierno que encabeza el señor Sánchez no es ilegítimo porque surgió de una moción de censura apoyada por los representantes legítimos de la mayoría de los votantes españoles. Señora Celia Villalobos, usted fue una ministra de Sanidad ilegítima porque fue nombrada a dedo sin tener la más peregrina idea ni la más mínima idoneidad para el cargo, como demostró con su pésima gestión de la epidemia de las vacas locas. Eso sí, sin llegar al patetismo de Manuel Fraga, que se encomendó al apóstol Santiago.

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