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"Dos extremeños asesinados por De Juana Chaos", por Juan de la Cruz

Ante la imagen de los guardias Bella y Lancharro, deberíamos reconocer que existe un cansancio social sobre el chantaje de ETA

JUAN DE LA CRUZ GutiérrezJUAN DE LA CRUZ Gutiérrez
28/02/2007

 

Con gran sensibilidad informativa EL PERIODICO EXTREMADURA ha publicado un reportaje con las hermanas de Carmelo Bella y Antonio Lancharro , dos emigrantes extremeños, guardias civiles, asesinados por el etarra Ignacio de Juana Chaos .

Un relato en el que dos entrañables familias extremeñas quedaron destrozadas por el enloquecido terror de la sinrazón. Unas familias anegadas por preguntas desgarradoras. ¿Qué hicieron más que luchar por ganarse la vida y defender a la patria? Y una exclamación humana: "¡A veces dan ganas de que De Juana se pudra en la cárcel!".

Ahora con la rebaja de la condena, De Juana Chaos, condenado a tres mil años de cárcel, ya huele, el canalla, el aire de la libertad mientras sonríe, criminalmente, sobre los cuerpos de sus víctimas que recibieron sepultura envueltos en la bandera de España. Con la dignidad de su abnegación. Con el extremeñismo que desbordaba su sentimiento.

De Juana, un criminal que probablemente no se pudra en la cárcel, al menos por estos asesinatos, que debería de estar asfixiado por la miseria moral y la repugnancia, continúa sin condenar la violencia. Y que, sin arrepentirse de los crímenes, acaso ya sueñe con volver a desenfundar la pistola, en nombre de historias preñadas de locura, y a segar vidas cuando se le cruce por la mente el halo de pólvora y sangre.

Y otra vez los criminales de ETA y su entorno en los medios de comunicación. Otra vez el presidente del Gobierno lanzando puentes de entendimiento con la irreconducible canalla batasuno-etarra, porque encuentra en Otegi un cambio de discurso.

¿Acaso porque sienta que un hipotético atentado pudiera reventar el escenario electoral? ¿Cómo puede depositar tanta confianza en quien no tiene arrestos para condenar la violencia terrorista?

Sin embargo, posteriormente, desde la contradicción Rodríguez Zapatero señala que lo esencial es rechazar la violencia.

¿En qué ha cambiado, entonces, el discurso de Otegi si no es capaz de condenar el terrorismo ni acepta los conductos democráticos de la convivencia pacífica y en libertad?, se pregunta la ciudadanía.

¿Qué sucede para que, todos los días, los españoles vivamos con los ojos puestos en la banda criminal y de la que parece que depende la vida, constantemente, de toda la nación?

Con la imagen de Carmelo Bella y Antonio Lancharro, dos emigrantes extremeños, guardias civiles de la honradez, que salieron de su tierra para ganarse el pan, deberíamos de reconocer que existe un cansancio social sobre el chantaje de quienes van con la mano en el gatillo y las bombas en la mochila. Y que en su esquizofrenia pretenden asir al Estado y a la sociedad por el flanco más sensible para actualizar los pálpitos de la sangre que hierve en unas venas de acero criminal.

Solo en las últimas horas nos hemos encontrado con un recrudecimiento de la kale borroka en Bilbao. Y una entrevista en La Vanguardia , de Barcelona, con Otegi, portavoz de la ilegalizada Batasuna, exponiendo que "la independencia se puede construir desde vías pacíficas y democráticas".

¿Qué historia es esta, en un canalla que no condena la violencia criminal de ETA? ¿La de la cobardía a que los etarras le vuelen la cabeza? El miedo es libre.

Y hemos escuchado en el Parlamento Vasco a un portavoz del PSE apoyar la concesión de ayudas a familiares de presos etarras porque "también sufren". ¿De locura fascista?

Y contemplamos cómo a medida que se acercan las elecciones Batasuna exige su legalización. ¿Y por qué no aceptan el estado de derecho y el ordenamiento constitucional?

Pero siempre quedan voces de condena a tanta perversión. Madrid se llena de manifestaciones. Y, mientras, por la puerta socialista se escuchan voces, unas calladas y otras no tanto, disconformes de un pulso que debiera tener un claro ganador. El Estado y la sociedad.

En todo caso sí resulta digno de aplauso que el presidente extremeño, que ya no concurre a los comicios, haya llamado públicamente a De Juana Chaos por su nombre al expresar "que no se muera este cabrón". Aunque se quedó corto en la definición del criminal.

Pero que nadie se olvide que en este envite, y hasta el 27 de mayo, inicialmente, los etarras y los batasunos van a intentar despellejar el camino. Y de conflictivizar las elecciones en toda España. Porque se lo pide la locura y por cuya senda caminarán hasta no se sabe cuando.

No obstante las instituciones de la democracia, disponen de los mecanismos legales para torcerles el brazo y la voluntad.

Y con los criminales y sus brazos políticos no debe de haber hojas de ruta.

Un buen momento, como ha hecho el Periódico Extremadura, para recordar a dos ejemplares extremeños, en la ausencia migratoria, a quienes la banda criminal ETA segó su vida.

*Periodista