Una escuela pública y laica

En la escuela debe generarse el auténtico ciudadano a través de una reflexión plena, libre y crítica

ANTONIO Aramayona 18/03/2012

La educación, en manos durante siglos de instituciones privadas, ha sido en nuestro país la vía formativa de las élites políticas y económicas, así como también su instrumento ideológico principal. Paralelamente, los estratos más desfavorecidos de la sociedad han estado sumidos en la ignorancia y el analfabetismo: aquí y allá, un maestro impartía rudimentarios conocimientos antes de que el niño fuese arrancado al mundo del trabajo.

Esta situación ha continuado enquistada hasta etapas cercanas: en 1980, la cuarta parte de la población mayor de 16 años era analfabeta funcional o carecía de estudios y al inicio de la democracia española un 10% de niños de 6 a 11 años no estaban escolarizados. De los 12 a los 14 años, solamente un 65% iba a la escuela, y casi dos tercios de los jóvenes de entre 15 y 16 años no seguían estudios secundarios postobligatorios. España estaba, pues, muy alejada del cumplimiento del derecho universal a la educación, sobradamente alcanzado en los países europeos.

La Constitución y la Carta de los Derechos Humanos declaran que todos tenemos derecho a recibir una adecuada educación, para poder desenvolvernos bien en el mundo profesional, social y cultural, llegar a ser personas cabales y desarrollarnos plenamente como humanos, pues de la educación han de surgir personas autónomas, libres, con criterio propio, comprometidas con el mundo y el entorno, solidarias, respetuosas e inquietas. Este es el panorama global de la educación, el bosque. El resto, siendo necesario, solo son árboles.

XPUES BIENx, nada de esto es posible sin una interiorización real de los contenidos y los valores: las asignaturas, los exámenes o los horarios escolares adquieren sentido solo dentro una permanente fluencia de ideas, datos e inquietudes que el alumnado deberá ir asimilando y configurando al ritmo de sus necesidades vitales. El proceso de enseñanza-aprendizaje ha de ser siempre dinámico, pues el verdadero conocimiento cristaliza en una auténtica construcción (intelectual, emocional, social...) efectuada por la persona que aprende.

En la escuela debe generarse el auténtico ciudadano a través de una reflexión plena, libre y crítica, y una completa información veraz y científica, donde la razón y la libertad son sus principios rectores, en plena igualdad de condiciones y de oportunidades, sin discriminación alguna. No otra cosa es la escuela pública y laica.

Es el poder soberano del pueblo el que se otorga el derecho y el deber de educar a sus nuevas generaciones como personas y ciudadanos libres, autónomos y dispuestos a ejercer sus derechos guiados por la razón y la libertad, y no por fórmulas de orden religioso o metafísico. Precisamente porque la educación ha de fundarse sobre la razón y el pensamiento libre, ha de ser necesariamente pública y laica, puesto que es un compromiso del pueblo por que todos puedan ejercer sus derechos mediante el desarrollo del pensamiento libre, la formación en el saber científico y racional, en plena y real igualdad de condiciones y oportunidades.

Por su parte, la escuela privada cuenta principalmente con el sostén y la cooperación militante de la Iglesia católica, irónicamente descrita por Jean Jaurès como "guardiana de las puertas del cielo y protectora de los tesoros de la tierra". Ateniéndonos a los hechos, se afana por el poder y conservar sus privilegios, lo que explica sus campañas falsarias contra la enseñanza pública, laica y racional, sin que, de hecho, haya realmente algo que constituya una ofensa para la conciencia de la ciudadanía. En realidad, se parapeta tras un aluvión de confusos subterfugios para no dejar que la escuela pública pueda formar sin paliativos a la ciudadanía en la plena libertad de conciencia.

No se trata de negar el derecho a educar a los hijos o el derecho de toda institución privada a dar a conocer democráticamente su ideario, sino de establecer que por encima de todo está el derecho del niño a una educación universal, gratuita, libre, racional y crítica, en plena igualdad de condiciones y oportunidades. Y eso solo es posible en una escuela pública y laica.

No se trata de borrar del mapa a nadie, sino de dotar a la escuela pública de cuantos medios, personal y servicios son necesarios para que pueda llevar a cabo sus fines educativos en todos y cada uno de los barrios, localidades y comarcas de Extremadura y del mundo, pues antes de cualquier concierto con la privada ha de quedar garantizada una educación pública, laica, integradora, universal y de calidad.

*El día 22 de marzo, a las 19,30 horas,el autor disertará sobre este tema enla Biblioteca de Cáceres.

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9 Comentarios
09

Por Mercedes: 12:44. 18.03.2012

Una opinión muy transgresora entre tanto nacionalcatolicismo oficial, hasta me sorprende que este diario la haya publicado en vísperas de la "santa pasión", que es su mayor fuente de noticias; estoy de acuerdo con el articulista, aunque pienso que ese planteamiento está muy alejado de las mentes gobernantes actuales, que puestos a salir del armario han salido con todo su arsenal de elitismo aristotélico de que unos hombres han nacido para mandar y otros para obedecer, y de eso la escolástica católica sabe un montón. Estaré el 22 para seguir hablando.

08

Por Jara: 12:35. 18.03.2012

Magnífico artículo. Estoy absolutamente de acuerdo con usted. La escula pública y laica es la que garantiza la igualdad de todas las personas. Al contrario que el del mensaje número 3, cuente con mi presencia el día 22.

07

Por Ana B: 12:05. 18.03.2012

Y sin que los políticos la usen como plataforma de adoctrinamiento y propaganda como ha hecho el sectario ZP y siguen haciendo sus palmeros.

06

Por Mila: 11:01. 18.03.2012

No puedo estar más de acuerdo Usted, y además como madre y profesora me alegro de que se puedan leer ideas como estas

05

Por Precisión: 10:49. 18.03.2012

A una escuela pública y laica nos apuntamos el 99 % de los españoles, y una mayoría considerable de ese 99 %, además a una escuela independiente en lo político, todo lo contrario que Zapatero pretendía con su asignatura "Educación para la Ciudadanía", vehúculo de adoctrinamiento político; no confundir los autodenominados "progres"a la gente de buena voluntad. Valdría la antigua asignatura de Urbanidad, que falta hace.

04

Por tomás: 09:20. 18.03.2012

De todos por igual y libre, muy libre. Sin supersticiones ni dogmas. Así quiero mi escuela, la escuela de mi país.

03

Por cantaclaro: 08:16. 18.03.2012

Articulo, a nuestro juicio, y en lo que se refiere a los números que plasma, lleno de falacias. Desde luego nadie tiene derecho a privar a los padres a que sus hijos reciban la formación que ellos estimen más conveniente, con arreglo a su saber y entender. Por otra parte, se demuestra, una vez más, que el "pooguesismo" no es democrático y que está anclado en el siglo XIX, cuando estamos ya en la segunda década del XXI. Cuente con mi ausencia.

02

Por nacho: 07:58. 18.03.2012

La escuela pública y laica está sufriendo una auténtica agresión por parte del Gobierno en nuestro país. Se produce este ataque por acción y por omisión. Es tarea de todos garantizar para nuestros hijos y nuestros nietos una escuela pública, laica y de calidad.

01

Por Inma: 07:42. 18.03.2012

Excelente artículo. La escuela pública y laica garantiza la libertad y la igualdad entre todas y todos.