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Editorial

Nueva pirámide demográfica


08/01/2017

 

La pirámide de edad en España presenta desde hace tiempo profundos cambios que se definen fundamentalmente por un creciente envejecimiento de la población que incide en el tejido social y, sobre todo, económico de la sociedad. Casi 18 millones de españoles tienen en la actualidad más de 50 años, cifra que en números absolutos no supondría en sí misma nada especial si no fuera porque duplica a la de quienes tienen menos de 18 años. Frente a los patrones demográficos de una estructura social equilibrada, la pirámide poblacional española cuenta con un perímetro desarrollado en su zona central y superior –franjas de más edad– que se asienta sobre una base cada vez más frágil. A la larga, esa arquitectura puede amenazar ruina.

Aunque en España se presente con algunas características propias, el fenómeno del envejecimiento de la población es general en los países de mayor grado de bienestar, donde se registra una acentuada caída–mantenimiento de las tasas de natalidad (tener hijos tiene un coste en dinero, tiempo y comodidad) que se conjuga con una disminución de la tasa de mortalidad debido, entre otros aspectos, a una tecnología médica venturosamente avanzada que puede alargar el momento final de la vida. La suma de ambos factores se traduce en una mayor esperanza de vida, con lo que ello comporta en cuanto a mayores y más prolongados gastos sociales. Semejante escenario demográfico ocasiona ya serios problemas para una economía con una capacidad de maniobra muy reducida y obligada a cambios. Sin duda una de las revisiones a que exige el nuevo escenario apunta, y de manera urgente, al actual sistema público de pensiones basado en las cotizaciones de un precario mercado laboral que a duras penas sirven para sufragar las percepciones de los jubilados no ya del futuro, sino de ahora mismo. La impotencia financiera del Gobierno le ha llevado a meter tantas veces la mano en la hucha de las pensiones que esta se halla ya exhausta.

La adaptación política y económica a un panorama con tantas incertidumbres no debe esperar y debe hacerlo con imaginación y aparcando viejas y superadas concepciones. La antigua etiqueta de tercera edad ya no puede abarcar a personas con 60-65 años que tienen aún por delante 20 años de vida. ¿Cuál es en la actualidad la edad de una vejez real? ¿Cómo aprovechar el talento y experiencia de un número cada vez mayor de personas que, en perfectas condiciones de salud, mantienen una alta capacidad de trabajo tras superar los 50 años? Son muchos los interrogantes de la nueva situación demográfica que requieren sólidas respuestas para asegura el futuro colectivo.

1 Comentario
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Por Tosapla 8:52 - 08.01.2017

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La cosa no está nada bien. Hay muchos comunicadores que no saben "pa donde estan canteados", y por ende no pueden colaborar en el esclarecimientos de estos temas tan importantes. Lo de los sindicatos y los partidos de izquierda es simplemente de traca. Y mientras tanto, venga endeudamiento, el mas del billon (con B de burrada) de deuda del Estado, es para echarse a temblar. Sumenle las deudas de las autonomias, de los ayuntamientos y de los particulares y comprobaran que por ese camino no llegamos a ninguna parte que no sea la catastrofe economica.