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Es decir

Palabra del año

 

Daniel Salgado Daniel Salgado
03/01/2017

Como es obvio, el que la palabra del 2016 sea populismo, elegida por la Fundéu BBVA, es porque el protagonista político del año ha sido el populismo. Aunque no con mucha exactitud, así lo explicaba Javier Lascuráin, coordinador general de la fundación: «En un año tan político como este, con acontecimientos de importancia global como el Brexit, la victoria de Donald Trump y los diferentes procesos electorales y plebiscitarios en América y España, la palabra del año tenía que proceder de ese ámbito». El ámbito al que se refería Lascuráin es el de la política. De ahí que hubiera sido más exacto decir que en un año de tantos populismos, como el Brexit, la victoria de Trump, etcétera (incluyendo aquí lo ocurrido en Francia, Austria o España, entre otros países), la palabra tenía que ser populismo. Y es que los años, todos, son más o menos políticos, pero ninguno como 2016 para el populismo, a derecha e izquierda.

El mismo día en que se daba a conocer la palabra, Bernard-Henri Lévy se preguntaba «¿Qué es el populismo?» (diario El País, 30-12-16). Por decirlo resumidamente, el populismo es lo opuesto a la democracia. Pero Lévy no se quedaba en la definición y daba tres ejemplos de cuáles serían los objetivos del populismo. Para empezar, reemplazar al pueblo por la plebe. Asimismo, sustituir el concepto de democracia por el de concurso de televisión. Y, por último (pero no menos importante), cambiar las elecciones por sondeos. Es decir, la palabra del 2016 no se definiría como la defensa de los intereses populares, según el convencionalismo puesto en circulación por sus protagonistas, sino como una corriente política que busca la aprobación de las clases populares. Nada nuevo, desde luego, pero que obliga a preguntarse por su éxito, que le ha llevado hasta convertirse en palabra del año. Aunque casualidad, el artículo de Lévy vendría a sancionar la elección de la Fundéu BBVA. Y viceversa: ¡un artículo sobre el populismo el mismo día en que se elegía populismo como palabra popular! En fin, es lo peor que le podía pasar al populismo: ser popular por su nombre. Y por un día.

* Funcionario