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Nueva sociedad, nueva política

El tercer espacio entre PSOE y Podemos

La torpeza de Díaz y los barones que la secundan hace que el PSOE pierda su espacio

 

El análisis político en España es ahora una tarea casi diaria. Los movimientos de las placas tectónicas de nuestra sociedad han sido de tal magnitud que las réplicas del terremoto son permanentes, con la inquietante sensación añadida de que otro gran seísmo, quizá el definitivo, está por llegar.

La onda expansiva está afectando notablemente más al ala izquierda. En el centroderecha, apenas una escisión del 30% del electorado del PP que ha ido a parar a Ciudadanos, un amago de Aznar para asustar al sector más centrado del PP y poco más. Todo muy controlado y con tendencia a la estabilidad.

En la izquierda ha ocurrido y ocurre exactamente lo contrario. La máquina de centrifugar votos en la que se había convertido el PSOE antes de 2010 (hacia UPyD, hacia IU, hacia la abstención y hacia muchos pequeños partidos de izquierdas), acabó por reventar con las decisiones de Zapatero en aquel aciago mes de mayo. Un año después, el 15-M cambió la política española para siempre.

Toda esa energía de expulsión de voto que el PSOE se llevaba ganando a pulso desde mitad de los años ochenta encontró su espacio natural con el nacimiento de Podemos en 2014. En tan solo dos años, un partido repleto de ilustres desconocidos le ha arrebatado al PSOE el 50% de sus votantes, y ha provocado su mayor crisis en democracia: el vergonzoso Comité Federal del 1 de octubre, la oscura defenestración de Pedro Sánchez y la constitución de una Gestora legalmente discutida que va ya para su cuarto mes de supervivencia.

Sin embargo, en un tiempo tan corto de vida, Podemos ha debido enfrentarse a sus propias contradicciones. Nacido para ocupar un espacio electoral central —desde donde se logran los gobiernos en España—, puede decirse ya que ese es un objetivo fallido, pues la ciudadanía coloca a los morados, con claridad, en la extrema izquierda. De este modo, lo que habría conseguido Podemos es ocupar el espacio de IU, electoralmente desaparecida, un espacio que han conseguido incrementar con grupos de ciudadanos que jamás hubieran votado a IU (sobre todo jóvenes), aunque expulsando también a votantes de IU que utilizaban el partido comunista para castigar al PSOE, pero que no están dispuestos a votar a Podemos.

Esta situación ha dividido a Podemos casi a partes iguales en dos tendencias internas, lideradas por Pablo Iglesias e Íñigo Errejón, con propuestas políticas y estratégicas diferentes; mientras, el PSOE ha profundizado su división entre quienes se sienten identificados con las posturas que defendía Pedro Sánchez antes de ser forzado a dimitir, y las de la líder de la rebelión, Susana Díaz.

Lo que está ocurriendo ahora es algo que resultaba casi imposible de prever hace apenas unos meses y que todavía hay quien prefiere negar, pero que para mí es obvio: está apareciendo un tercer espacio político de izquierdas que, por el momento, está vacío.

La inconmensurable torpeza de Díaz y los barones que la secundan, ha provocado que el PSOE haya perdido una gran parte de su espacio político por el centro, que es donde pretendía hacerlo fuerte Pedro Sánchez. Ahora, el PSOE tiene completamente perdida la batalla de diferenciarse lo suficiente del PP y de Ciudadanos y, si el sector de Díaz se hace definitivamente con el poder, no podrá aspirar a lograr más de 3 millones de votos, pasando a competir por el tercer puesto con Ciudadanos más que por el segundo con Podemos, no digamos ya por el primero con el PP.

Podemos, por su parte, parece haber encontrado el techo en los cinco millones de votos (aunque potencialmente podría superar los siete), puesto que no está logrando la tan ansiada transferencia directa procedente del socialismo. Pero como la energía electoral no se crea ni se destruye, esos votos del PSOE irían a algún sitio: la abstención. Es decir, que habría al menos dos millones de votantes huérfanos, a sumar a los que ya hay en este momento, en total más de cuatro millones. El movimiento del PSOE hacia la derecha y la consolidación de Podemos en el espacio tradicional de la izquierda lograrían, conjuntamente, el milagro de abrir un nuevo espacio político entre los dos. Si Pedro Sánchez e Íñigo Errejón fundaran hoy un partido arrasarían buena parte de las expectativas de las otras dos formaciones. Eso es solo política-ficción, pero que hay en ciernes un nuevo espacio político vacío y que los vacíos siempre se llenan, es pura sociología. El big bang de la izquierda aún no habrá terminado si Díaz e Iglesias ganan sus batallas internas.

* Licenciado en Ciencias de la Información

   
3 Comentarios
03

Por ANIBAL LESTERR 16:43 - 16.01.2017

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Muy de acuerdo con el articulista. Hay un espacio para quien desea un socialismo preocupado de las personas.

02

Por pagafiestas 12:29 - 16.01.2017

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Este articulista sigue terne en su empeño de promocionar al empedernido perdedor, Pedro Sánchez. Hacer apreciaciones como: “el vergonzoso Comité Federal del 1 de octubre, la oscura defenestración de Pedro Sánchez y la constitución de una Gestora legalmente discutida” o “La inconmensurable torpeza de Díaz y los barones que la secundan, ha provocado que el PSOE haya perdido una gran parte de su espacio político por el centro, que es donde pretendía hacerlo fuerte Pedro Sánchez” reflejan a las claras de qué parte está. Resulta cuando menos sarcástico decir que fue vergonzoso el Comité Federal del 1 de octubre y cuestionar la legalidad de la Gestora constituida, así como afirmar que Pedro Sánchez pretendía hacer fuerte al PSOE por el centro tras sus denodados esfuerzos por buscarse el apoyo de Podemos e IU para satisfacer sus indisimuladas ansias de poder. Dentro de las corrientes que pueden existir legítimamente en un partido, se puede estar de acuerdo con unas o con otras, pero no es de recibo salir a los medios públicos para tergiversar los hechos, siendo la guinda de esa tergiversación decir que con los actuales responsables el PSOE se mueve hacia la derecha. No parece tener muy claro este señor lo que son derecha, izquierda y centro, como tampoco parece tener claro que con Pedro Sánchez es con quien el PSOE ha perdido esos millones de votantes a los que él se refiere, y un buen puñado de Diputados.

01

Por vistacorta 9:37 - 16.01.2017

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Siempre se dice que en política se puede hacer todo, menos el ridículo, pero actualmente hacer el ridículo a los políticos no parece que les saque los colores, ya no digo el sillón.