14/11/2006

El raciocinio es el punto más frágil de la especie humana. Cuando falla en personas sin relieve pasa desapercibido, pero cuando ocupan cargos con responsabilidad la consecuencia a veces es seria. Un exponente de estas averías las protagonizan algunos jueces con delirantes sentencias: culpar a la víctima de su propia violación, Farruquito, o rebajar la condena de cientos de años al mínimo a una fiera sangrienta con dos docenas de asesinatos. Pero ya llega a una gravedad importante, y es que el señor Zapatero no ha aprendido de la inocencia y candidez del anterior gobierno que aceptó la estrategia de ETA, cuando totalmente grogui y casi eliminada necesitaba un respiro que inexplicablemente le concedieron, que sirvió para reorganizarse, siguió extorsionando a empresarios, se hizo con armas y explosivos e instruyó nuevos comandos. Si hubieran terminado de noquearla además de evitar futuras muertes, habría restado a este montón de politiquillos vascos toda prepotencia, arrogancia y desfachatez que emplean para exigir al Gobierno competencias y beneficios exorbitados, que sólo en sus sueños de grandeza y poder contemplan. Aunque es difícil corregir la conducta de uno mismo por experiencias ajenas, el señor Zapatero tendría que hacer una profunda reflexión sobre la similitud de la anterior tregua con al actual. Espero y deseo que el raciocinio del señor presidente esta vez no falle.

Emilio Puig Parcerisa **

Badajoz

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