Socióloga de la London School

Catherine Hakim: "Pagar más al más atractivo es legítimo"

JUAN FERNANDEZ 05/02/2012

La socióloga Catherine Hakim se preguntaba por qué todas las cúspides profesionales estaban ocupadas por personas con envidiable presencia física. Su pesquisa la ha llevado a acuñar un nuevo término sociológico, que da título al libro donde explica sus claves: Capital erótico (Debate). Tesis: junto al capital económico, el cultural y el social que atesora cada individuo, pero no menos importante que ellos, está el poder que ejercemos sobre los demás gracias a nuestro magnetismo personal, una influencia que se traduce en dinero y oportunidades. Sorpresa: en contra de lo que pudiera parecer, los hombres le sacan más rendimiento a su potencial erótico que las mujeres. Moraleja: toca arreglarse.

--¿Puede ayudarme a calcular mi capital erótico?

--No es un bien al que podamos asignar una cifra, como ocurre con otros parámetros. Se trata de un valor relativo, en el que influye el capital erótico de las personas que hay a su alrededor. Basándome en estudios sociológicos, afirmo que si usted tiene mayor atractivo personal que las personas de su entorno, ganará más dinero, tendrá más éxito, será más persuasivo, le irán mejor las relaciones sociales y alcanzará más poder.

--¿Y si fuera mujer?

--El planteamiento es el mismo. La diferencia es que la recompensa que los hombres reciben es superior a la que obtenemos las mujeres. Un varón con mayor capital erótico que su entorno gana de media un 17% más. En cambio, con las mujeres esa diferencia es solo del 12%. Hay una discriminación en términos de género. Las mujeres podrían aprovecharse de su atractivo más que los hombres para triunfar. En cambio, se benefician menos. Las mujeres debemos explotar mejor nuestro capital erótico.

--¿Cómo?

--Invirtiendo en mejorarlo. Esto incluye acudir a un buen peluquero, comprar ropa bonita, ir arregladas, cuidar nuestra imagen. Previamente debemos entender que el capital erótico tiene un valor social y económico y que podemos beneficiarnos de él, en vez de avergonzarnos, que es lo que suele ocurrir. Las mujeres estamos perdiendo dinero por culpa de ese complejo. Fíjese en Hollywood: los hombres mejor pagados ganan el doble que las actrices más cotizadas, aunque ambos hacen el mismo trabajo y tienen la misma belleza. Cuando nombro el capital erótico, la gente piensa en mujeres, pero son ellos los que están sacándole más rendimiento.

 

--¿No es injusto que la belleza tenga la importancia que propone, siendo un atributo que viene en los genes?

--La inteligencia también es genética y nadie tiene problemas en premiarla. Le diré más: es más fácil hacer crecer el capital erótico que la inteligencia. Su rostro es el que es, pero puede cuidarse el cuerpo, el corte de pelo, el estilo de vestir, el encanto personal, los modales. Todo esto no es genético, ni eterno, se puede modificar. Yo creo en el concepto francés de la guapa fea. Me refiero a la gente que no es bella, pero ha conseguido ser muy atractiva por su forma de mostrarse ante los demás.

 

--¿Por ejemplo?

--Piense en Madonna. Sus primeras fotos muestran a una chica normalita, ni guapa ni fea, pero ha trabajado su imagen hasta convertirse en una mujer muy atractiva. Otro ejemplo: Christine Lagarde, la presidenta del FMI. No es una belleza clásica, pero se viste muy bien, se mantiene en forma, lleva un bonito corte de pelo, es elegante. Ha logrado acumular un capital erótico que le ha sido muy útil en su proyección profesional. Nacer más o menos bello no es tan importante para tener un buen capital erótico.

--¿Por qué nadie se había parado a medir algo que teníamos delante de los ojos?

--Eso es lo que me sorprendió cuando inicié esta investigación. Los sociólogos y los economistas nos hemos centrado en el capital económico, el cultural y el social para medir a las personas, pero hemos dado la espalda a algo evidente: que la gente atractiva triunfa más en la vida. La única explicación que encuentro es que la ideología patriarcal y la ética puritana han trivializado la sensualidad y el placer que se deriva de ella. Las mujeres en particular se sienten avergonzadas cuando se plantean explotar su capital erótico.

--Pero nuestra sociedad parece más erótica ahora que antes.

--Sin duda, por eso el capital erótico es hoy más importante. Hemos abandonado los trabajos manufacturados, crecen los del sector servicios, así que las relaciones sociales están más presentes. Hemos de hablar con clientes, con proveedores, negociar, dar la cara. Y ahí es donde se la juega nuestro capital erótico. Ayer vi un reportaje sobre toreadores y me llamó la atención que todos eran guapísimos, atractivos y elegantes. No recuerdo que los toreros fueran antes tan guapos. En el fútbol pasa lo mismo: más que futbolistas parecen modelos, de lo que se aprovechan para ganar dinero haciendo anuncios. Ocurre hasta con los periodistas. Antes solo conocíamos sus nombres. Ahora los diarios muestran sus fotos. Todos estamos más expuestos. Y esto es un capital que, inconscientemente, influye.

--¿Propone que los guapos ganen más que los feos?

--No, lo dicen los estudios: las personas atractivas tienen más éxito en su trabajo. Son más persuasivas, obtienen más de sus colegas, venden más productos, la gente está más dispuesta a escucharles. El mercado laboral no pueden darle la espalda a eso. El capital erótico no es algo trivial, tiene un valor económico real. Es legítimo pagar más al atractivo, porque funciona mejor.

--¿Qué les recomienda a los parados que buscan trabajo?

--Inicio mi libro contando la historia real de una mujer que le tocó vivir una recesión en Londres que llevó al paro a miles de trabajadores, sobre todo del sector financiero. Al perder su trabajo, esta mujer se dedicó a invertir en su aspecto físico. Adelgazó, se compró ropa, empezó a cuidarse. Es decir, elevó su capital erótico. Ella ya no podía cambiar su currículo, pero sí mejorar la forma como se presentaba a una entrevista. Y en un entorno tan competitivo, tener una ventaja, incluyendo el aspecto, puede ser clave.

--¿Qué efectos tiene el capital erótico en la política?

--Es innegable que los hombres y mujeres más atractivos obtienen más votos. Las elecciones norteamericanas de las últimas dos décadas parecen desfiles de belleza. En el triunfo de Obama es obvio que influyó que es delgado, alto y elegante, y que va bien vestido. Sin menospreciar las ideas políticas, todo esto influye en los votantes. Curiosamente, el efecto del capital erótico es mayor en los partidos de derecha que en la izquierda. Angela Merkel es la excepción a la regla (risas).

--Sostiene que en España no andamos mal en cuanto a la valoración del capital erótico.

--Es así. Los países que tienen más problemas son los del norte de Europa, muy influenciados por la ética puritana, tan reacia a valorar la belleza, los placeres y el lujo. Esto no ocurre en los países católicos del sur. Ni en el resto del mundo. En Tailandia, por ejemplo, no les causa ningún problema reconocer que les seduce votar a un político atractivo.

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1 Comentario
01

Por Andrés Holgado: 15:44. 05.02.2012

A esta SOCIOLOGO la tienen en la BSE para enseñarla. Lo que dice es puro "nonsense". Pérez-Chacón es un caso actual de la bobada que dice Miss "Ojos Verdes"...