La policía española detuvo el jueves pasado en el aeropuerto de Barajas (Madrid) al traficante de armas sirio Monzer al Kassar, uno de los personajes más buscados por la justicia de Estados Unidos. El juez Juan del Olmo ordenó ayer su ingreso en prisión mientras se tramita la solicitud de extradición formulada por los jueces estadounidenses, quienes acusan a Al Kassar de 17 delitos, entre los que figuran la venta de armas a la guerrilla colombiana y la ayuda a organizaciones terroristas.

El traficante sirio, que fijó su residencia en Marbella hace más de 20 años, fue detenido por miembros del grupo de fugitivos de la policía judicial nada más aterrizar por la tarde en Madrid procedente de Málaga. Sobre él pesaba una orden de busca y captura emitida por EEUU a instancias del Tribunal del Distrito Sur de Nueva York, que le imputa delitos como conspiración para ayudar a una organización terrorista, para matar a ciudadanos y oficiales estadounidenses, para usar y adquirir misiles antiaéreos y blanqueo de capitales.

Casi al mismo tiempo de la detención, una unidad del GEO desplazada de Madrid tomaba al asalto la lujosa mansión de Al Kassar en Marbella para precintarla y evitar la posible destrucción de pruebas. La decisión de utilizar a este cuerpo de élite obedeció al temor de que hubiese dentro de la casa individuos armados que opusieran resistencia, algo que finalmente no ocurrió. Los policías solo encontraron a 11 personas, todas ellas miembros del servicio y del equipo de seguridad.

CITA CON EL JUEZ Tras pasar toda la noche en comisaría, Al Kassar fue conducido a primera hora de la mañana a la Audiencia Nacional para declarar ante el juez. Allí compareció esposado y sonriente, vistiendo ropa deportiva y zapatos de ante, con el pelo cano y bastante más viejo que la vez anterior que acudió a la Audiencia Nacional hace ocho años. Como era de esperar, se negó a ser extraditado a EEUU y rechazó las acusaciones de la justicia de aquel país. Sobre la imputación de vender armas a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), puntualizó que se trató en realidad de una operación legal de venta a Guatemala.

El juez decretó el bloqueo de sus cuentas en España y ordenó el registro de su domicilio de Marbella, adonde fue trasladado en un avión del Cuerpo Nacional de Policía. Las autoridades de EEUU disponen de 40 días para formalizar su demanda de extradición. El embajador estadounidense en España, Eduardo Aguirre, explicó que la actuación de la policía pone de manifiesto "la magnífica cooperación entre EEUU y España en asuntos de seguridad y terrorismo".