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Marte, un terreno hostil

El planeta es un destino científico sensacional pero no atesora recursos minerales valiosos

 

Fotografía de Marte captada por la NASA. -

BARCELONA
03/01/2017

El descubrimiento de agua en zonas alejadas de los polos y la detección de trazas de metano en la atmósfera han reanimado el interés por Marte, pero nadie que quiera hacerse millonario vendiendo recursos mineros elegiría el planeta rojo como primera opción.

«Desde un punto de vista de la explotación de recursos, Marte no es atractivo. Aunque hubiera metales escasos –y ahora no parece que los haya–, su transporte a la Tierra lo haría inviable, enormemente costoso», explica Fernando Rull, investigador del Centro de Astrobiología de Madrid y de la Universidad de Valladolid y participante en las próximas misiones de la ESA y la NASA que colocarán un vehículo en la superficie de Marte (ExoMars y Mars 2020). «Si nos interesa conocer los recursos de Marte es para saber si podrían servir para abastecer una futura colonia, aunque creo que pasarán todavía muchos años para que eso suceda. ¡Si aún no hemos resuelto el problema de cómo volver!», insiste.

Otra cuestión es la creación de una misión científica. No solo hay agua, aunque por ahora sea de difícil acceso, sino que se «han identificado materias primas que podrían emplearse para la construcción», explican desde la Universidad Politécnica de Cataluña.

En cualquier caso, precisan, hay que ser prudentes «porque llevamos dos décadas oyendo que en breve se enviará una misión tripulada a Marte». «Todas las previsiones han sido excesivamente optimistas», añaden las citadas fuentes. En su opinión, primero habría que aprender a viajar sorteando el problema de la radiación y a mejorar los sistemas de propulsión, entre otros aspectos.

El cultivo en Marte es poco factible –el ambiente es gélido y el terreno no tiene nutrientes– por lo que la única posibilidad sería hacerlo en ambientes controlados, como en la novela El Marciano. «Soy muy escéptico con los planteamientos que vemos en el cine –dice Rull–. Por ejemplo, creo que si hay alguna posibilidad de vivir en Marte es hacerlo en cuevas, protegidos de la radiación y de la temperatura. Si el agua fluyó en grandes cantidades en épocas pasadas, es posible que se formaran huecos en el terreno». «Además, una cosa es una pequeña misión científica y otra es una población respetable que viva en Marte de forma permanente. ¡Es muy diferente!»

Hermano planetario

«Marte nos interesa por dos aspectos», resume el investigador del Centro de Astrobiología. «Como fueron dos planetas hermanos hace millones de años –explica–, su estudio nos permitirá conocer las fuerzas que lo llevaron a convertirse en lo que es ahora. No sabemos si ese será nuestro futuro. Obviamente, el segundo aspecto es crucial: detectar otras formas de vida, lo que supondría que no estamos solos en el Universo. Esto es lo que motiva que se hagan grandes y costosas misiones».