Serona Gutiérrez Fernández de Villanueva de la Serena - 05/01/2012

DE EMPRESAS Y DESPIDOS 

¡Felices Fiestas! ¡feliz año! Que hipócritas y vacías suenan esas palabras cuando quienes las pronuncian te están dando al mismo tiempo donde más duele. Cuando a trabajadores eficientes, que han dedicado 40 años de sus vidas a levantar una empresa, se les da una “limosna” y un “váyase usted a la calle”, en estas fiestas que se supone de paz, alegría y fraternidad.

Pero no hay que preocuparse, luego irán a escuchar la palabra del Señor, aunque mucho me temo que el Señor no quiera escuchar las suyas, porque el hombre que dicen que nació en Belén estuvo siempre del lado de los que sufren.

Argumentan escasa rentabilidad económica. No lo dudo, han tenido a su favor la “ley” que facilita los despidos. Pero en el año 1993 las pérdidas fueron mucho mayores, y reitero: MAYORES.

Sin embargo, no fue necesaria ninguna “ley”, ni tantos despidos, ni desconsideraciones. Pero, claro, por ese entonces seguro que dirigían las empresas personas más inteligentes y desde luego mucho más humanas.

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