Hely Martin García de Plasencia - 18/01/2012

Somos una de las familias afectadas por los recortes de la Junta. Me explicaré: hace poco más de un año, exactamente el 23 de diciembre del 2010, a mi hijo, un chico de 22 años en aquellos momentos, le fue diagnosticada en el Hospital de Plasencia una Leucemia Aguda Linfoblástica L2. Al conocerse el diagnóstico, el servicio de Hematología de dicho Hospital nos derivó a Salamanca, al Hospital Clínico, para comenzar de inmediato a recibir tratamiento. No hace falta explicar el mazazo que supuso para nosotros la noticia. De todas formas, tengo que decir que el impacto fue un poco amortiguado cuando supimos que en Extremadura había una Asociación, llamada AFAL, que facilitaba a los enfermos de leucemia y otras patologías sanguíneas graves el traslado desde su residencia a la localidad donde tenían que recibir su tratamiento, así como también pisos en los que poder estar en caso de no necesitar hospitalización o para estancia del familiar acompañante.

Nosotros hemos tenido que utilizar ambas cosas. Los tratamientos de estas enfermedades son largos, costosos y dolorosos para el enfermo y para su familia. Pero cualquier ayuda mitiga el sufrimiento. A partir del 1 de enero de 2012, la subvención que AFAL recibía de la Junta ha sido brutalmente recortada, por lo cual ha tenido que suprimir los taxis que llevaban a los enfermos a recibir sus tratamientos y no se sabe todavía hasta cuándo podrá continuar con la extraordinaria labor que hacía. Y yo pregunto: ¿no había ninguna otra cosa de la que se pudiera recortar, señor Monago, sin perjudicar a familias que están pasando una situación tan angustiosa? ¿no sabe usted que si son desviados fuera de nuestra comunidad es porque en ella no pueden recibir el tratamiento que necesitan?. Me gustaría que recapacitaran y pensaran un poco en estos enfermos y sus familias.

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