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¿Qué les pasa a los políticos catalanes?

José María Babot Vizcaíno de Majadahonda (Madrid) - 05/01/2012

No están contentos con nada. Solamente quieren dinero, dinero, dinero. Si les llenas los bolsillos, como dicen allí, "ni piulan". Antes chantajeaban al inútil de Rodríguez y su gobierno a cambio del voto, ahora, como no pueden chantajear al nuevo Gobierno, pues van con serias, y tontas amenazas, porque se sabe que el hacer ese referéndum que anuncian, o cierre de las cajas, ni vale para nada ni se puede hacer, pero ellos a sus cabezonadas.

Oriol Pujol (con jota española), descendiente de antiespañoles a rabiar, ha tomado el testigo, y sigue en sus trece del pacto fiscal. Siguen sin entender que España es una sola nación y que por mucho que diga Arturo Más, que España intervendrá a Cataluña, es la tontería más supina que una persona que ostenta el cargazo (que le viene más que ancho) político que le han dado equivocadamente, pueda decir. ¿Cómo él, en su domicilio, por ejemplo, puede intervenir la cocina del mismo?. Pues esto es lo mismo.

España no puede intervenir a España, Pero de tonterías políticas, estos catalanes metidos a políticos, cada día dicen media docena de cosas raras. Se quejan de no tener dinero, por lo mucho que han estirado el brazo cuando podían sacar del gobierno anterior todo lo que apetecían, y por eso ha reducido salarios de empleados públicos, paralizado inversiones o recortado servicios públicos, como la sanidad, pero dejan incólumes las "subvenciones ideológicas". que es tirar el dinero.

Cataluña dispone de 41 consejos comarcales, con un gasto de 556 millones de euros, y un equipo de 1.050 consejeros que representan a todos los partidos, un potencial de medios de comunicación encabezado por TV3 y Cataluña Radio, mantiene tres oficinas de expresidentes con sueldos vitalicios y un equipo de personas cuyos salarios son sufragados con fondos públicos, la red de "embajadas" en el exterior. Jorge Pujol, Pascual Maragall y José Montilla, tienen un despacho con tres ayudantes pagados por el erario público, y vitaliciamente.

Para los presupuestos de este año, se asignan a los expresidentes de la Generalidad y el Parlamento, 660.000 euros, más la partida de gastos que esciende 184.000 euros. Las "embajadas" disparan el gasto, que fueron impulsadas por José Luis Carod-Rovira (¿o se le debería decir, supuestamente, su verdadero nombre, José Luis Pérez Díez?) que, ocultando el coste de su implantación, hasta el fín del tripartito, costó 25 millones de euros, en donde solo los respectivos delegados tienen rango de directores generales, superando los 80.000 euros anuales de salario. Y tantos y tantos gastos que se podrían enumerar, y anular y dejar las arcas catalanas más que sanas y no necesitarían, estos pedigüeños políticos catalanes ir extendiendo la mano y amenazando con nada positivo y decisorio.

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