Almendralejo

Martín Durán: «El cambio climático no es algo futuro, sino de presente»

El enólogo de la Cooperativa de Nuestra Señora de la Soledad asegura que llevan años viendo como el calor afecta claramente a la vendimia

Martín Durán, enólogo.

Martín Durán, enólogo. / R.M.

Tierra de Barros es campo y, principalmente, tierra de uvas. 47 años lleva en pie la Cooperativa Nuestra Señora de la Soledad, de Aceuchal, que recientemente ha sido homenajeada como Bodeguera de Honor en la Feria de la Vendimia de Almendralejo, reconociendo la importancia que tiene para los más de 800 asociados que la componente, gente principalmente de Aceuchal, Almendralejo y los pueblos de la comarca.

La cooperativa funciona en estos días a pleno rendimiento en mitad de la campaña de la vendimia. La bajada de la producción es notable, pero Martín Durán, enólogo profesional de la cooperativa, asegura que «la uva actual es de calidad y está bien. Las noches están refrescando en esta segunda parte de agosto y eso le viene bien al fruto para recuperar, pero es evidente que hay una merma importante de cosecha con respecto al pasado año».

Durán trata de reflexionar sobre el problema de las temperaturas en la zona para la uva. Es consciente de que cada vez llueve menos y que los veranos aprietan con más calor. «El cambio climático del que hablamos no es algo de futuro, sino de presente. No es algo que ha venido para quedarse, sino que lleva tiempo aquí. Lo hemos notado ya en campañas anteriores. El sol madura en exceso la uva y la falta de agua en meses de invierno en los que antes siempre llovía provoca problemas en la planta. Este año, por ejemplo, hemos tenido temperaturas intercambiadas en mayo y abril. En abril no ha llovido lo que se esperaba y ha hecho el calor de mayo. Y ese tipo de cuestiones afectan muy negativamente a la vid», comenta. 

Al problema de las temperaturas hay que añadirle el de la mano de obra y la falta de jóvenes en el campo. En este sentido, Durán saca una lanza a favor de Aceuchal: «tenemos la suerte de que en nuestro pueblo sí estamos encontrando a bastantes jóvenes con ganas dedicarse al campo»-

Crecimiento

Martín lleva desde 1990 dentro de la Cooperativa Nuestra Señora de la Soledad y ha visto la gran evolución que ha experimentado la misma en los últimos 30 años. «Cuando yo entré en la cooperativa se producía en torno a 12 millones de litros de vino. Hoy día estamos produciendo más de 50 millones. El crecimiento ha sido increíble».

La cooperativa se mueve en una facturación entre los 14 y 16 millones de euros y, aunque las condiciones climatológicas no están siendo favorables, han sabido moverse muy bien en el mercado exterior. 

Actualmente, la cooperativa está exportando tanto vino base como embotellado a casi todos los continentes del mundo. El vino llega hasta rincones antes imposibles de imaginar como Venezuela, Angola, Rusia o China. Una de las últimas misiones comerciales le ha permitido abrir la puerta de Estados Unidos con su referencia de ‘Orgullo’. Y es en Miami donde se está produciendo la primera exportación americana. 

No obstante, pese a la gran evolución, Martín piensa que la cooperativa todavía tiene margen de mejora. «Creo que aún podemos mejorar más las elaboraciones de los productos y la calidad de algunos vinos crianzas y jóvenes».

Confiesa que han disfrutado «muchísimo» en el homenaje que Almendralejo les ha brindado en la Feria de la Vendimia. «Ha sido un acto muy cuidado y precioso. Nos ha encantado estar ahí, especialmente porque muchos de nuestros asociados son de Almendralejo y es evidente que tenemos una conexión muy fuerte con la ciudad».

Para el futuro, Martín tiene claro que «nuestro objetivo es que nuestros vinos no defrauden. Y eso pasa porque el consumidor vuelva a repetir».