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Aurelio Gallardo «No creo en la suerte ni en las casualidades, creo en el trabajo y en pelearlo para que mi música llegue a lo más alto» - El Periódico Extremadura

HOY COMEMOS CON...

Aurelio Gallardo «No creo en la suerte ni en las casualidades, creo en el trabajo y en pelearlo para que mi música llegue a lo más alto»

Nos cita en el piso de estudiantes de Cáceres donde no faltan la botella de Mahou, el rollo de papel sobre la mesa y la PS4 con el juego del FIFA18. Aquí vivió los años inolvidables donde se diplomó en Magisterio por Música. Hoy, en sus manos, sujeta la guitarra que, más pronto que tarde, le dará el pasaporte al éxito. Aurelio Gallardo es la sencillez, la humildad, la bondad, la alegría y la rumba en una mirada que sigue defendiendo que el amor es la pelea del dar sin esperar nada a cambio. Cantante (Orellana la Vieja, 1987)

Junto a Aurelio Gallardo en Cáceres, donde concedió la entrevista.
FRANCIS VILLEGAS
Miguel Ángel Muñoz Rubio

-La semana pasada nuestro protagonista era el cantautor Niño Índigo, que le pregunta: ‘¿Qué porcentaje de honestidad hay en su vida?’

-Los que nos dedicamos al mundo de la música hemos elegido un trabajo difícil porque hay poca oferta y si no somos honestos con nosotros mismos al final nos quemamos porque este es un lugar con sombras, con sus partes duras. Hasta que llegas al escenario tienes que trazar un camino, que compensa, pero lo tienes que tener clarísimo.

-Usted es de Orellana la Vieja, el paraíso de las banderas azules...

(Sonríe satisfecho). Totallllll, novena bandera azul que tenemos ya. El primer pantano con bandera azul de España y el segundo de Europa. Y además soy un enamorado de mi pueblo. Viví en Badajoz, en Cáceres, en Madrid, pero me di cuenta de que donde mejor estaba era en mi pueblo. Además, lo puedo compaginar con mi trabajo, salgo a los conciertos desde allí y estoy encantado.

-Hable de su infancia...

-Fue una infancia súper feliz. Mi familia ha sido muy musical, pero no vengo de familia de cantaores, en mi casa se escuchaba Pink Floyd, Bruce Springsteen, yo escuchaba heavy metal y con 18 o 19 años me obsesioné por el flamenco, tuve una época en la que hice copla, luego rumba y en este momento el electrolatino aflamencado que hago ahora, la mezcla esta rara (risas).

-Nos ha citado para esta entrevista en este piso de estudiantes de Cáceres, ¿por qué lo ha hecho?

-Porque Cáceres significa mucho para mí, y este periódico, porque el Periódico Extremadura siempre ha divulgado mucho lo que hago. Además tengo un recuerdo maravilloso de esta ciudad, de mi época universitaria, el buen rollo, y anoche cuando llegaba me decía: «¡Qué recuerdos!».

-Aquí culminó sus estudios de Magisterio por Música. ¿Qué es, a su juicio, ejercer el magisterio con dignidad?

-Es más que nada enseñar a los niños a vivir, a ser felices a través de la asignatura que impartas y a ser felices con ellos mismos porque hoy en día enseñamos mucha teoría pero no sabemos vivir, tenemos mil cosas y vivimos cabreados, estresados, y cuando te pasa algo gordo, cuando tienes un problema importante, es cuando te das cuenta de que la esencia está en otras cosas.

-¿Considera que se ha producido un retroceso en la forma de enseñar?

-Sí. Estamos peleando mucho por el lenguaje bilingüe, por ejemplo, que es súper importante, pero no hay una educación en valores como tal, en el respeto a tus mayores, a la naturaleza.

-¿Cuál es, según su criterio, el mejor modelo educativo para la escuela?

-Un modelo más integrador que lleve a los niños al medio. Los niños en la ciudad piensan que la leche sale del tetra brik por esa desconexión que tenemos con la naturaleza. Estamos en el mundo paralelo de las redes, que son importantes, pero tienen que ser un medio, no pueden ser un fin.

-¿Por qué la música se considera una asignatura maría?

-Porque no le damos importancia a las cosas que son necesarias y van relacionadas con la música; porque la música te desarrolla la inteligencia emocional, de la que hoy en día estamos muy faltos. Si nos cargamos la música y las artes, ¿al final de qué sabemos, de leyes, de cuentas?, y claro que son necesarias, pero el fin de la vida debe ser encontrar los mecanismos para ser felices.

-Claro, porque la música estimula las capacidades intelectuales, favorece la socialización de los niños, la autoestima, posibilita el acceso al conocimiento de la diversidad cultural de nuestra sociedad y del mundo...

-El problema que tenemos en este país es que el maestro está muy poco valorado, está muy mal pagado en comparación con otros países. Y no nos damos cuenta de que los países que están por delante de nosotros son aquellos donde mejor están pagados los maestros y donde más avanzada está la educación, y eso es de lo que adolece nuestro país.

-Si hay una baja formación musical en la etapa escolar, el estudiante de Magisterio llegará inevitablemente a la universidad sin apenas conocimientos de música, con excepción de aquellos que hayan adquirido su formación a través de las escuelas de música, el conservatorio o la enseñanza privada...

-Claro. Eso es lo que se está perdiendo en las generaciones actuales. Por ejemplo, la mitad de las mujeres mayores de nuestros pueblos cantan o entonan, y tú le dices hoy a un niño que cante y, a menos que se quiera hacer instagramer o youtuber, no quiere cantar, no le sale tocar unas palmas. Viajamos hacia lo electrónico; tampoco lo hacemos en clase, nos quitan música, nos quitan Educación Física... esas cosas que nos hacen crecer.

-Usted formó parte de un concurso de televisión en Extremadura llamado ‘Duende Joven’, ¿qué opina de ese tipo de formatos?

-Bien llevados y bien guiados pueden ser muy buenos. El problema es pasar esa delgada línea entre el concurso y lo televisivo y que acabe siendo un programa de cotorreo. En mi caso, por ejemplo, gracias a ese programa se me dio un empujón fuerte, desde ese momento ya estaba ahí, ahora ya nadie me iba a regalar nada, tenía que seguir peleándolo, pero me aclaró las ideas y me guió.

-Tras pasar por varios maestros de la guitarra, llegó su gran oportunidad al conseguir que José Antonio Conde, uno de los puntales de la guitarra flamenca extremeña y padre de Javier Conde, el buque insignia de la guitarra flamenca en Extremadura a nivel mundial, accediera a prepararle...

-He dado muchas vueltas y me han dado clase muchos grandes maestros y me pegaba un viaje a Madrid, me daban una hora de clase y me volvía a Extremadura. Pero lo que yo he aprendido con José Antonio Conde no lo he aprendido con nadie. En Cáceres se valora la figura de los Conde, pero creo que se tendría que valorar mucho más, y desde aquí emplazo a los flamencos a que se le podría hacer un homenaje pronto, porque José Antonio está ahora en la edad de disfrutarlo. Muchas veces se le hacen los homenajes a la gente cuando ya falta y eso es una pena.

-Ha tocado con músicos como Jerry González, ¿qué ha supuesto estar al lado de los grandes?

-He aprendido y disfrutado mucho. Ahora estoy en una etapa diferente, más volcado en lo electrónico, pero ellos son músicos de toda la vida y eso te nutre y te curte. He tocado con Jerry, con Benjamín, con muchos otros, y creo que eso es lo de lo que carecen los nuevos artistas, que se saltan ese paso de lo esencial, quieren cantar lo que se lleva ahora y por eso a veces falta esencia en el cante.

-En 2017 decide dar un pequeño giro a su carrera lanzando ‘Niña de las veinte primaveras’, tema que se convirtió rápidamente en éxito al combinar con gran acierto su esencia flamenca con ritmos más modernos. La canción llega a más dos millones de reproducciones en solo unos meses en las redes sociales...

-Así es, solo en Youtube tiene casi 500.000 reproducciones. Te da la oportunidad de abrirte a gente que no te conocía y es una etapa nueva. Es que ahora mismo estoy, bufff, como empezando de nuevo, como naciendo otra vez. Porque a mí me gusta terminar cosas y empezar otras nuevas, porque eso es lo que te mantiene vivo y te mantiene joven.

-Vayamos ahora a más éxitos que ha cosechado, uno de ellos titulado ‘Otra noche’, cuyo videoclip se rodó en la playa de Orellana...

-Sí. Siempre peleo por mi tierra. Lo grabé con Baby Noel, que ha estado nominado a los Latin Grammy, ha hecho cosas para Juan Magán, Carlos Baute, Franco de Vita... Fui a Alicante a grabar, pero cuando me senté con él y me propuso que hiciéramos algo en un barco le dije: «Tengo el barco, tengo a las chicas, al chico, actores de una agencia de modelos de Extremadura. El vino, extremeño, también lo tengo, Tamuja, de Antonio Álvarez, y el pantano... de Orellaaaaaanaaaa¡¡¡¡» (carcajadas). Así que cuando vinieron los de Alicante se quedaron alucinados de lo que tenemos, lo que pasa es que hay que seguir vendiéndolo y fomentándolo.

-Pero además tiene versiones como ‘Pájaros de barro’ o ‘Despacito’, que han sido éxitos para usted...

-Empecé abriéndome paso con los cover, porque al fin y al cabo cuando tú no tienes tirón debes hacer cosas para que la gente te conozca. Sobre todo lo que triunfó fue el ‘Despacito’. Era la época del boom de la canción de Luis Fonsi y yo la versioné por rumbas. La verdad es que con la página recién abierta se fue a 40.000 visitas y al final alcanzó las 100.000; eso me abrió mucho campo. ‘Pájaros de barro’ también se hizo viral en facebook, y luego fui tirando de mis temas hasta que la gente me iba buscando a mí, porque si no haces este tipo de cosas no te encuentran, que es el problema.

-Y ahora sorprende con ‘Abrázame’, que por cierto el videoclip ha sido rodado en Cáceres...

-He vivido siete años en Cáceres y estoy muy unido a esta ciudad. Cuando la gente ve el videoclip se pregunta: «¿Pero dónde narices has grabado eso?» Y yo contesto: «Eso lo tenéis en Cáceres, Los Siete Jardines, la Virgen de la Montaña, el Sagrado Corazón que muchos lo relacionan con el Cristo Redentor de Brasil...» Es una canción escrita por mí, como todas las de esta última etapa, las compongo como una rumba y luego se las llevo al productor y él les da un toque electrónico; así no me salgo de la esencia. En mi casa, en mi coche, sigo escuchando flamenco.

-¿Y en qué se inspira?

-A veces en cosas que me han pasado, en alguna chica que he conocido. Mucha gente me pregunta que quién es la niña de las 20 primaveras. Bueno, muchas veces son simplemente historias que monto en mi cabeza. Es un poco lo que dice Sabina: «Nunca llegaréis a saber lo que es verdad y lo que es mentira», pero al fin y al cabo si está en tu cabeza es que ha pasado.

-¿Cuáles son sus aspiraciones en un mundo donde solo aparecen los mismos en la tele y en la radio: los OT, los Pablos, los Melendis?

-Averiguar por qué son esos los que salen e intentar ser uno de ellos sin perder la esencia. Porque hay gente que no la pierde, tú tienes a un Pablo Alborán que está en el top y no la pierde, entonces creo que hay que cambiar el chip y no dejarte llevar por eso que dice la mayoría: «Buahhhh, el mundo me trata mal, qué mala suerte, ellos están ahí de rebote...» Yo no creo en las casualidades, no creo en la suerte, y cada día menos, yo creo en el trabajo. Claro que te puede pillar un coche, puedes pegar un pelotazo pero si tú no estás ahí no vas a pegar un pelotazo y si no lo intentas, no te puede pasar, entonces hay que pelearlo y hay que conseguir estar ahí arriba, que es la pretensión que tengo. Por suerte soy de los poquitos que puede decir que vivo solo y exclusivamente de la música. ¿Qué quiero? que mucha más gente la conozca y poderla mostrar en más sitios.

-En España tenemos nuevo gobierno. ¿Qué espera de él?

-Ufff, espero que por favor se centre ya en los ciudadanos y que nos dejen en paz. Cada vez me doy más cuenta de que estamos menos sujetos a los ideales antiguos de la izquierda o la derecha. Considero que lo que hay que hacer es ponerse manos a la obra, coger lo bueno de las ideologías y juntarnos a una y pelear por lo que merece la pena: porque haya unos servicios sociales dignos, una cultura que nos beneficie, que el empresario pueda tirar adelante y se fomente al que pelea...

-Usted le canta al amor. ¿Qué es a su juicio ese sentimiento?

-Tiene que ser una actitud ante la vida, ya sea con tus amigos, ya sea con tu pareja. Si hablamos del amor en la pareja tiene que ser dar y dar, y cuando tú das al final recibes. Y, además, si das desinteresadamente y no esperas nada, esa persona se siente en deuda contigo y te va a dar mucho más todavía. Y eso es, en definitiva, el amor: la pelea del dar sin esperar nada a cambio.

-¿Qué es la rumba?

-Mucho más de lo que la gente piensa y mucho más de lo que los flamencos intentan cerrar. Es un cante de ida y vuelta, de fusión, yo hago ahora mismo reguetón, electrolatino, pop, lo hago todo por rumba porque es un ritmo que lo acepta prácticamente todo.

-¿Y la juerga rumbera?

-Es el nombre de mi espectáculo. Un concepto que yo he ido puliendo. Un espectáculo de rumba sin complejos, no me da pudor rumbear a Nino Bravo, Rafaella Carrá, Seguridad Social, Los Chichos, Los Chunguitos y Camarón, y yo te lo hago tooooodo por rumbas, y Celia Cruz, y salsa. Todo se puede hacer con una guitarra por rumbas, y si no hubieran hecho eso hace un siglo ahora estaríamos estancados.

-¿Qué le aportan a usted las redes sociales?

-A día de hoy, y cada vez más, mucho trabajo, una proyección. Además, las diputaciones nos están dando la vida, sobre todo la de Cáceres.

-El otro día Sabina se quedó mudo en un concierto, ¿qué sintió?

-Es inevitable que le vaya pasando, pero creo que Sabina no debe disgustarse, porque al fin y al cabo si mira atrás no debe ponerse triste por todo lo que ha conseguido en la vida.

-¿Sueña con verse algún día como él, sobre el escenario del WiZink Center?

-Ojalá. La pretensión mía es esa y por ello estoy peleando. Ahora mismo me está apoyando la discográfica Music Hit Factory, estuve en Madrid de promoción, pero este es un camino mucho más largo de lo que la gente piensa. Estoy seguro de que algún día estaré por ahí, en algún sitio de esos (risas).

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