Cartas al director

EL VALLE DE LOS CAÍDOS

Sacar todos los restos

Andrés J. Moreno // Vila-seca

No es el Valle de los caídos, es el valle de los represaliados, encarcelados, esclavizados, torturados y asesinados. No es posible que más de cuatro décadas después de la muerte del dictador, el monumento siga igual. Puedo entender el pensamiento de los que militan en el partido fundado por un ministro del dictador, pero no que el PSOE de González y Zapatero no hicieran absolutamente nada en más de 20 años de gobierno. La solución es sacar todos los restos y, posteriormente, derribar el horroroso monumento francofascista.

ADOPCIÓN

Abandonada dos veces

Alba Carod // 

Zaragoza

No soy adoptada, he tenido la suerte de ser querida y nunca abandonada. Pero no todos quieren a sus hijos como para cuidarles de por vida o no tienen condiciones suficientemente dignas para poder mantenerlos y así muchas familias deciden dar en adopción a sus hijos. Pero por si ya fuera poco que te abandonen tus padres biológicos, hay personas que son abandonadas por segunda vez, y eso es lo que ha sucedido en Zaragoza. No quiero juzgar a la familia sin conocerla, pero lo que ha tenido que sentir esa niña no se lo deseo a nadie: sentir que no eres lo que buscaban, que no te quieren, sentirte sola y abandonada... por segunda vez. Soy demasiado joven para adoptarte, pero quiero que sepas que no estás sola, que el mundo te quiere y, simplemente, hay gente no muy cuerda que no sabe querer. Estoy contigo, estamos contigo, pequeña.

EDUCACIÓN

Medicina por mi abuelo

Nicolás Umpiérrez // Alella

Una mañana de entretiempo, allá por el año 2008, salí a correr. Eran las seis de la mañana y conseguí batir mi récord de adolescente: una hora seguida corriendo. Estaba cansado, exhausto. Al llegar a casa de mi abuela, ella me preparó el desayuno y, a los pocos minutos de comer, ya estaba durmiendo otra vez. Me despertó el jaleo que se había formado. A mi abuelo le costaba respirar y agonizaba, se estaba muriendo. Llegaron varias ambulancias, la última de ellas con una doctora llamada Gloria. Diez años después, recuerdo sus caras, sus palabras y sus gestos. Al final, no consiguieron salvarlo. Tras vivir esta experiencia, decidí estudiar la carrera de Medicina porque me hubiese gustado haber ayudado a mi abuelo y no pude.

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