Las únicas celebraciones que habrá durante la semana previa al 15 de mayo, en honor a San Isidro Labrador, “serán el quinario al Santo y la misa a San Isidro”, en la iglesia parroquial, San Pedro Apóstol, en el horario habitual de las misas, a las ocho de la tarde. Así lo ha afirmado la hermana mayor, María Fernanda Díaz Barriga. Pese a que para esas fechas ya habrá cesado el estado de alarma sanitaria en nuestro país, la responsable de la organización de la romería, manifiesta que “la decisión ya estaba tomada con anterioridad”, y que "se continuará trabajando para hacer que la fiesta de 2.022 sea aún más grande”.

En este sentido, y para “evitar tentaciones” de grupos de personas que pudieran estar planeando acercarse hasta la pradera, el próximo día 15, para realizar alguna comida familiar en grupo, con la familia, o con amigos; la hermandad, tal y como ya hiciera el año pasado, “ha cerrado el recinto”. No solo para evitar posibles aglomeraciones de personas, sino también, para “evitar cualquier problema” que pudiera surgir, ya que actualmente en el recinto se están efectuando obras de mejora.

Hermana Mayor y otros miembros directivos en la procesión de 2.019 Rafa Molina

Un pilar

 Entre estas obras destaca la construcción de un pilar, que se ubica en la zona más céntrica del recinto, junto al terreno en el que últimamente se coloca la carpa principal. Se trata de la “donación personal de un socio”, explica María Fernanda. En concreto, del constructor local Manuel Villalba Talamino, que ha donado la mano de obra para la ejecución de este simbólico pilar, sobre el que luce una placa en memoria y recuerdo a todos los socios y socias que han fallecido. Próximamente, explica la hermandad, “haremos un acto simbólico de inauguración”, con el objetivo de presentar esta iniciativa a los socios y “agradecer” su trabajo y colaboración, al constructor.

 Por otro lado, la hermandad ha informado de la elaboración de “colgaduras” de tela, con la imagen del patrón de agricultores y ganaderos, para que sean colocadas en los balcones y ventanas de la localidad durante los próximos días. Se venden al precio simbólico de 10 euros, y está resultando “todo un éxito”, manifiesta la hermana mayor, pues “encargamos, como prueba, 100 colgaduras, y se agotaron de momento”. Ya se han pedido más, con lo que, cualquier socio, o cualquier vecino, que desee una de estas colgaduras, solamente debe dirigirse a algún miembro de la hermandad para solicitarla.