La misa al Santo y la bendición de los campos, puso punto y final a las escasas actividades programadas por la Hermandad de San Isidro Labrador de Monesterio, para celebrar una nueva edición de la festividad del patrón de agricultores y ganaderos, sin romería, y sin ninguna otra actividad popular que hubiera podido congregar a miles de participantes, ante el peligro sanitario que hubiese conllevado cualquier otro tipo de programación.

 El templo parroquial acogió tarde de la festividad de San Isidro la última ceremonia, tras la celebración del preceptivo quinario. Una misa tranquila, con poca asistencia, y con el control de aforo con el que se desarrollaron los actos litúrgicos previos al 15 de mayo. La tarde de viernes, los miembros de la directiva de la Hermandad, acompañados por representantes de la corporación municipal, se acercaron hasta la pradera de Culebrín, para realizar un sencillo y emotivo acto de inauguración, del nuevo pilar, realizado por el constructor local, Manuel Villalba Talamino, y donado, en su mano de obra, para el disfrute de romeros y romeras.

Misa al patrón de agricultores y ganaderos en Monesterio Rafa Molina

 “Nos hubiera gustado realizar esta inauguración de otra manera”, expresaba la hermana mayor, María Fernanda Díaz, “pero la situación actual así nos obliga”. El pilar está dedicado a todos aquellos romeros y romeras que ya no están entre nosotros. “Todos tenemos un cachito de nuestro corazón en este pilar”, significó María Fernanda, que agradeció el trabajo realizado por “Manuel y su peón”, por su trabajo altruista. Tras el descubrimiento de la placa que luce en el pilar, con la silueta del Santo y la inscripción, “en memoria de nuestros romeros”, la hermandad hizo entrega a Manuel de la medalla del patrón y una placa conmemorativa.

 Control

 La Policía Local y la Guardia Civil realizaron controles en los accesos y caminos a la pradera de San Isidro, que además permanece cerrada por decisión organizativa para evitar la atracción que hubiera supuesto algún tipo de celebración espontánea. Sí hubo bastante movimiento en el ámbito de lo privado. Es decir, en las innumerables casas de campo, donde familias y amigos, se reunieron para disfrutar de una jornada de campo.

 Donde también se notó la jornada festiva fue en los bares y restaurantes de la localidad, donde, además se notó el incremento de visitantes de quienes han aprovechado este primer fin de semana completo de movilidad, para acercarse a las playas del sur, haciendo, --como se ha hecho siempre--, parada obligada en Monesterio.