El cante del extremeño, Juanfran Carrasco, de Santa Amalia y de la jerezana María Terremoto, y el baile de María del Carmen Puente, ‘La Parreña’, de la localidad pacense de Santa Marta de los Barros, inundaron del mejor flamenco el auditorio municipal de la casa de la cultura de Monesterio, recinto que acogió la vigésima edición del Festival Porrina de Badajoz.

 La Diputación Provincial de Badajoz eligió esta localidad para la conmemoración del veinte aniversario de uno de los certámenes más prestigiosos de nuestro país, por ser Monesterio un pueblo “muy flamenco”. Una localidad “muy comprometida con los cantes autóctonos”, gracias al prestigioso certamen de cante por fandangos, (este año llega a su vigesimoséptima edición), que organiza la peña cultural ‘Pepe Cristo’. Un municipio en el que conviven varios grupos rocieros, localidad natal de “bailaoras de renombre”, como Manuela Sánchez y Salva Calderón. 

 El alcalde de la localidad, Antonio Garrote y el presidente de la peña, Francisco Pallero, subieron al escenario, para “agradecer” a la institución provincial su “apuesta” por designar a este municipio como sede de “un festival que fomenta y promueve” la riqueza patrimonial que representa el cante flamenco en “nuestra región”. También quisieron corresponder con palabras de bienvenida, al numeroso público, que llegó desde los más dispares puntos de la geografía regional, para disfrutar de una velada mágica, “que llegó después de mucho tiempo trabajando con la Diputación” hasta conseguir “un cartel sin igual” el año en el que se conmemora el veinte aniversario de este certamen.

Fracisco Pallero y Antonio Garrote durante en el acto de bienvenida a los asistentes Rafa Molina

Espectáculo

 El público, que llenó el patio de butacas del auditorio, disfrutó de las voces de Juanfra Carrasco, (joven cantaor con gran proyección, imprescindible en los festivales más grandes de nuestro país), y María Terremoto, (premio Giraldillo Revelación de la Bienal de Flamenco de Sevilla y Veneciana Flamenca). El baile corrió por parte de la temperamental María del Carmen Puente, ‘La Parreña’, una de las máximas exponentes del baile y la formación flamenca en Extremadura.

 Acompañaron a los cantaores cabezas de cartel los magníficos guitarristas Antonio Ñoño Santiago y Nono Jero. Paulo Molina puso voz al cante para el baile, con las palmas de Manuel Valencia y Juan Diego Valencia, y la percusión de Morito Suero.

 Un espectáculo de casi tres horas de duración, que hizo vibrar a los asistentes, que jalearon y reconocieron con largos y calurosos aplausos el derroche de registros, matices y palos flamencos interpretados por los integrantes de un cartel de lujo, pocas veces repetible.