Segunda sesión del juicio en la Audiencia Provincial de Badajoz
Los forenses creen que el acusado de matar a sus dos hermanos en Los Santos "sabía lo que hacía"
Los expertos concluyen que la discapacidad intelectual leve que tiene Rafael O. S. no afecta a su capacidad para comprender sus actos ni a su voluntad para impedirlos
La fiscalía mantiene que sea condenado por dos asesinatos con alevosía y la defensa plantea que, de forma subsidiaria, se le considere responsable de dos delitos de homicidio con la eximente incompleta de alteración psíquica

El acusado, sentado junto a su abogado, durante el juicio en la Audiencia Provincial de Badajoz. / S. GARCÍA

Sabía lo que hacía, comprendía el alcance de sus hechos y tenía voluntad suficiente para impedirlo. Es lo que han asegurado este martes los médicos forenses en la segunda sesión del juicio con jurado popular que se sigue en la Audiencia Provincial de Badajoz contra Rafael O. R., acusado de acabar con la vida de sus dos hermanos, Francisco y Antonio, en la localidad pacense de Los Santos de Maimona en mayo de 2021.
Los tres expertos que realizaron su informe psicológico y psíquico del procesado han concluido que la discapacidad intelectual moderada que tiene no afecta a sus capacidades cognitivas y volitivas, es decir, que cuando presuntamente mató a sus hermanos no actuó de manera impulsiva a causa de un brote psicótico, sino que lo hizo con "cierta racionalidad y sin característcias explosivas" como, en su opinión, demuestra que adoptara precauciones para no ser descubierto y ocultara los cadáveres.
"El hecho fue realizado de la misma manera que lo realizaría una persona sin ese trastorno", han afirmado durante su declaración. De este modo, los forenses han certificado la imputabilidad de Rafael O. S. en esta causa, a diferencia de la condición de semiimputable que uno de estos mimos profesionales dictaminó en el juicio rápido al que se enfrentó por atentado a agentes de la autoridad cuando se registró su vivienda tras la desaparición de sus hermanos. En este último caso, según han explicado, sí fue un "acto impulsivo" debido a su déficit intelectual, pues era "absurdo" plantar cara a más de media docena de agentes con un palo y una horquilla, sin tomar precauciones para no ser descubierto y cuando su comportamiento no le iba a acarrear nada positivo para él.
Tras dos días de vista, mañana miércoless se entregará el objeto del veredicto a los miembros del jurado popular, que tendrán que dictaminar si Rafael 0. R. es culpable o no. En sus informes finales, la fiscalía ha mantenido su petición de que sea condenado por dos asesinatos con alevosía y ensañamiento con la agravante de parentesco, mientras que la defensa, en manos de Gumersindo González, que solicita su absolución, ha planteado que, de forma subsidiaria, se consideren los hechos como dos delitos de homicidio y se le aplique la eximente incompleta de alteración psíquica.
Autopsias
También han testificado este martes los médicos forenses que realizaron la autopsia a los fallecidos, que han corroborado que los cadáveres presentaban un avanzado estado de putrefacción y que no tenían heridas que evidenciaran defensa o lucha. Francisco, de 64 años, recibió como mínimo tres golpes "intensos" en la cabeza, que le provocaron una fuerte hemorragia y la muerte. Los expertos han señalado que debido a la "bestial fractura" que se observaba en el cráneo es posible que recibiera más de dos golpes seguidos en la misma zona. Tenía las manos atadas a la espalda de una manera muy particular, con una especie de cepo de ballesta, y los pies, con cinta de embalar.
En cuanto a Antonio, de 68 años, presentaba al menos 6 golpes en la cabeza, uno de ellos en la oreja, que estaba rota, pero no tenía fracturas bajo el cuero cabelludo ni hemorragia. Murió por asfixia mecánica por sofocación, ya que el papel secante que se introdujo en su boca y la bolsa de plástico con la que se tapó su cabeza le impidieron respirar.
Los forenses entienden que por la manera en la que estaban maniatados, fueron atados de pies y manos una vez que ya habían fallecido. "Parecía un empaquetamiento, en nuestra opinión, post morten".
Por la sala también han pasado los agentes de la Policía Local de Los Santos de Maimona y de la Guardia Civil que intervinieron, primero, en la búsqueda de los hermanos y, después, en el registro de la vivienda que compartían en el número 48 de la calle San Cristóbal, donde fueron hallados los cadáveres de Francisco, conocido como Quiquín, y Antonio, tras cinco días sin noticias de ellos. Todos han coincidido al describir al acusado como una persona agresiva y recelosa, que se negó a colaborar desde el primer momento y los insultó y amenazó. También todos han dicho que en esa fecha Rafael O. S. era una persona "sana y fuerte", frente al "deterioro" físico que presenta actualmente.
Según han relatado los agentes de la Policía Local, cuando, después de dos intentos, los dejó pasar el 5 de mayo, uno accedió al interior de la casa para inspeccionarla y otro permaneció en la puerta para impedir que, como era su intención, el procesado la cerrase con ellos dentro. "Le pregunté, ¿si paso, ¿vas a cerrar la puerta? Claro que sí y no salís de aquí", ha contado uno de los policías que le respondió.
Abierto el gas
Fue uno de estos agentes el que vio posibles manchas de sangre, tras lo que se dio aviso a la Guardia Civil, que acudió al día siguiente al domicilio. Ante su negativa a dejar que entraran en la vivienda y sus amenazas con un palo y una horquilla, se solicitó una orden de registro. Al acceder a la casa, según han relatado varios de los guardias civiles este martes, percibieron un fuerte olor a gas. "Había dejado abierta la bombona de la cocina que estaba en el pasillo (con la que supuestamente tapaba la puerta de la habitación donde estaban los cadáveres) y nos insistía: encended, encended la luz", ha asegurado uno de ellos. Tuvieron que ventilar.
Una vez en el interior del domicilio, no sin esfuerzo, consiguieron abrir la puerta del cuarto donde estaban los cuerpos de Antonio y Quiquín, que estaba repleta de basura. En otra estancia, en la que se presume que se podría haber producido la muerte a golpes de ambos, se encontraron restos de sangre y otras sustancias corporales, que los peritos del Instituto de Toxicología han acreditado que se corresponden en la mayoría de los casos con la de Francisco. En dos cuartos, se hallaron dos palos, uno de ellos con el perfil genético del acusado.
Para la fiscalía todas las pruebas practicadas invalidan la versión ofrecida por el procesado, que este martes, en su turno de última palabra, ha insistido en culpar de la muerte de Francisco y Antonio a "cuatro o cinco hombres con mascarillas" que entraron en su casa mientras él daba de comer a los perros en un corralón situado en otra calle, con los que se topó al volver y huyeron en una furgoneta.
"Es una mentira muy pobre", ha sostenido la fiscal, quien ha defendido que no hay ni el más mínimo indicio de que en esa casa entrara nadie más que los tres hermanos, por lo que no tiene dudas de que fue Rafael, el menor y más fuerte, el que los mató.
Lo hizo, según ha reiterado con alevosía, porque no tuvieron posibilidad de defenderse ni de pedir auxilio. "Ellos querían a su hermano por el hecho de serlo, aunque les diera problemas, y jamás pensaron que él los matara", ha afirmado.
Por su parte, la defensa ha señalado que durante la vista no se ha acreditado la alevosía, pues no ha quedado probado que les atara los pies y las manos "antes de hacer cualquier cosa con ellos" ni que los atacara de forma sorpresiva, "porque estuvieron tres o cuatro horas discutiendo" ese día. En este sentido, ha recordado que esta circunstancia es "importante", pues supone que los hechos serían constitutivos de un delito de homicidio y no de asesinato.
Gumersindo González ha dicho a los miembros del jurado popular que no les pide que se eximan de responsabilidad penal a su representado, pero sí que se tengan en cuenta sus problemas psíquicos en su veredicto, pues eso restaría años a la pena que proceda imponerle.