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A la vista estructuras y edificios que fueron importantes para la vida de la ciudad

Estos son los restos arqueológicos con siglos de historia que han emergido en el Guadiana a su paso por Badajoz

La bajada del nivel del río ha hecho que sean visibles construcciones ocultas desde hace años

Existen documentos del siglo XVI que hablan de los molinos y pesqueras que han salido a la luz

La bajada del nivel del río Guadiana a su paso por Badajoz descubre restos arqueológicos

La bajada del nivel del río Guadiana a su paso por Badajoz descubre restos arqueológicos / Santi García

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Jonás Herrera

Jonás Herrera

Badajoz

«Badajoz es tan rico en todo su patrimonio que aparecen restos por muchos rincones», dice Álvaro Meléndez, bibliotecario de la Real Sociedad Económica Extremeña de Amigos del País de Badajoz. Algunos de estos restos que han emergido a la superficie con la bajada del nivel del río Guadiana están visibles para cualquier pacense.

El motivo del descenso del nivel de agua se encuentra en las obras que están ejecutando en el azud de la Granadilla. En concreto, se trata de la construcción de nuevas compuertas para facilitar las labores de limpieza en el río, así como para luchar contra el nenúfar mexicano.

Además de ello, se suma el control del caudal por parte de las presas. En esta época, los embalses sueltan menos agua porque no hay campaña de riego y en el afán de guardar reservas para afrontar la campaña de 2025.

Restos de las riadas

Uno de los restos más conocidos por los pacenses se encuentra junto al puente de Palmas. Este viaducto, el más antiguo de la ciudad, ha sufrido a lo largo de su historia muchas reconstrucciones debido a los daños ocasionados por las crecidas del río. Al menos, son cinco las grandes riadas que han afectado a este puente. La última ocurrió en 1876: «La mitad norte del puente desapareció y desaparecieron sus ojos», explica Meléndez.

De aquella catástrofe quedan muchas evidencias, la más grande la reconstrucción del puente. La imagen que hoy tiene se debe a dicha reconstrucción. En ella, se plantearon grandes ojos de buey entre cada ojo en la zona más afectada por el impacto del agua, la más cercana a la margen derecha.

Restos de los efectos de la riada de 1876 sobre el puente de Palmas en Badajoz.

Restos de los efectos de la riada de 1876 sobre el puente de Palmas en Badajoz. / Santi García

No son los únicos restos de aquella gran avenida. A pocos metros de los mencionados ojos de buey han salido a la luz una serie de bloques de piedras unidos entre sí por el mortero que se empleó en su construcción, son restos de los pilares del puente que se destruyó. «Esto es más común verlo por la cercanía a los ojos del puente», apunta el bibliotecario.

Guadiana motor de riqueza

Hay otros vestigios mucho más complejo de ver porque el Guadiana los tapa la mayor parte del tiempo. Esto ocurre desde que se construyeron los dos azudes en su cauce para que el nivel del río subiera a su paso por la ciudad.

«Badajoz y el río siempre han estado unidos», afirma rotundo Meléndez. Así, el Guadiana no solo le ha dado a la ciudad protección al ser una barrera natural, también le ha dado vida, a través de la pesca, para la limpieza y por el acceso al agua. Además, le ha generado riqueza. «El río ha permitido pescar, cultivar, beber y mover los molinos», detalla Meléndez.

Los molinos del Guadiana

En Badajoz hay documentados, al menos, siete molinos que usaban la energía hidráulica para moler granos. El de Moscosos, el de la Tarasca o el de los Ballesteros, eran algunos de ellos. Este último es uno de los tesoros que han salido a la superficie. A unos 100 metros del puente Real y a escasos metros del paseo fluvial se pueden observar varias arcadas que forman parte de la construcción de aquel molino conocido como de los Ballesteros o de la Molineta.

Arcos del molino de los Ballesteros muy próximo al puente Real.

Arcos del molino de los Ballesteros muy próximo al puente Real. / Álvaro Meléndez

«Por debajo de esos arcos pasaba el agua que movía las ruedas y a su vez las piedras para moler», afirma Meléndez. Además de este, funcionaba otro a unos 800 metros aguas arriba. En concreto, se ubicaba en lo que hoy es la cabecera del puente de la Universidad en la margen izquierda. «Era el de las aceñas, un molino harinero que se levantó aprovechando piedras y una zona más dura para establecerse dentro de la corriente del agua», especifica Meléndez.

Las pesqueras

Para conseguir el pleno rendimiento de estas infraestructuras de molienda se requería una corriente constante de agua. Por este motivo, se levantaron unos azudes o pesqueras: «Trazaron unos muros de tal manera que cuando llegaba el agua ahí se dirigía hacia el molino».

Imagen de la pesquera que conducía el agua hacia el molino de las aceñas en el río Guadiana a su paso por Badajoz.

Imagen de la pesquera que conducía el agua hacia el molino de las aceñas en el río Guadiana a su paso por Badajoz. / Santi García

En la actualidad, se pueden ver distintos tramos de pesquera, fácilmente distinguibles al contar con una piedra más clara a la que se encuentra en el lecho del río. Las pesqueras reciben su nombre porque también eran usadas por los pacenses para pescar. Una de las que permanece en pie y en uso es la que se reconvirtió en azud, más moderno, junto al molino de Moscosos y la fábrica de la luz. La función de esta era la misma, conducir el agua hacia el edificio harinero y, posteriormente, hacia la fábrica de la luz.

El molino de las aceñas fue importante para la vida de la ciudad y apunta a ser uno de los más antiguos que documentados: «Se tiene conocimiento que ya se realizaron por parte del ayuntamiento reformas en él a mediados del siglo XVI, según los estudios de Alberto González, cronista de la ciudad».

Además de estos molinos municipales que se alquilaban, existían las tahonas que también molían, pero producían a menor escala, por ello la «importancia de estas construcciones».

«Se tiene conocimiento que ya se realizaron por parte del ayuntamiento reformas en él a mediados del siglo XVI, según los estudios de Alberto González, cronista de la ciudad»

Álvaro Meléndez

— Bibliotecario de la Real Sociedad Económica Extremeña de Amigos del País de Badajoz

¿Hasta cuándo se podrá ver?

El nivel de agua volverá a subir cuando finalicen las obras en el azud de la Granadilla, previsto que ocurra antes de que finalice el año, según informa la Confederación Hidrográfica del Guadiana.

Álvaro Meléndez habla de lo ventajoso que sería «recuperar este tipo de monumentos» para potenciar el turismo de la ciudad.

Fuente: La Crónica de Badajoz

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