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Son la mitad de las que ha rehabilitado en los conocidos como pisos de la Guardia Civil de Suerte de Saavedra

La Junta entrega este jueves a Cáritas las 20 viviendas para personas vulnerables en Badajoz

Se dividen en tres tipos: para familias en media y larga estancia, compartidas por personas individuales y para situaciones de emergencia

Todavía está pendiente amueblarlas y dar de alta los suministros

Los pisos rehabilitados por la Junta en Suerte de Saavedra, de los que la mitad se cederán a Cáritas.

Los pisos rehabilitados por la Junta en Suerte de Saavedra, de los que la mitad se cederán a Cáritas. / S. GARCÍA

Belén Castaño Chaparro

Belén Castaño Chaparro

BADAJOZ

Ofrecer un techo digno a personas en situación de vulnerabilidad y prevenir el sinhogarismo. Es el fin que tendrán las 20 viviendas de la barriada de Suerte de Saavedra que la Junta de Extremadura va a entregar a Cáritas de Mérida-Badajoz este jueves. Se trata de la mitad de las 40 que la Consejería de Infraestructuras, Transporte y Vivienda acaba de rehabilitar en la calle Eduardo Naranjo con Ventura Prósper, los conocidos como pisos de la Guardia Civil, con una inversión que supera los 2,4 millones de euros.

Los otros 20 pisos se destinarán a viviendas de alquiler social y serán adjudicados directamente por la Junta, como el resto de los del parque de viviendas sociales. Los que se ceden a Cáritas, sin embargo, se concederán de manera directa, serán de uso temporal y se destinarán a familias en situación de exclusión residencial, para que los ocupen hasta que puedan afrontar con sus propios recursos el pago de un alquiler o una hipoteca.

Para cubrir las diferentes problemáticas, las viviendas de las que se encargará Cáritas van a ser de tres tipos: para familias en larga y media estanciacompartidas por personas individuales y de emergencia, para atender situaciones sobrevenidas (por ejemplo, una familia cuya casa quede inhabitable tras un incendio y no tenga recursos ni red de apoyo). 

Estos pisos se van a gestionar desde el programa de vivienda de la oenegé, que ya cuenta desde hace años con viviendas de vida autónoma y que ahora suma este nuevo recurso. En Extremadura es pionero este proyecto, pero ya funciona en otras diócesis españolas. 

Las personas que ocupen estas casas serán derivadas por los servicios sociales de la Junta y del Ayuntamiento de Badajoz y otras entidades privadas que atienden a colectivos vulnerables, con los que Cáritas trabajará de la mano. El equipo técnico del programa de vivienda de la oenegé valorará las necesidades en cada caso.

La intervención de Cáritas con los inquilinos de estos 20 pisos no se va a limitar a ofrecerles una vivienda digna, sino que habrá un proceso de acompañamiento para impulsar «su integración y recuperación social». 

Intervención integral

Así, se contará con trabajadores sociales, educadores sociales, psicólogo y de apoyo continuado en la búsqueda de un puesto de trabajo. Para ello, se contará con el Centro de Promoción para el Empleo que gestiona la oenegé, a través del que podrán realizar cursos para mejorar su empleabilidad.

 Los beneficiarios, por su parte, se comprometerán a que exista una supervisión y un acompañamiento constante para que «consigan empleo y puedan ser autónomos cuanto antes».

El alza de los precios de los pisos, ya sea para comprar o alquilar, unido a la precariedad laboral y a la baja disponibilidad de viviendas sociales hace que las dificultades para acceder a una vivienda digna se multipliquen para muchas familias y personas en riesgo o situación de exclusión social. Para muchos, este recurso puede ser lo que impida que acaben viviendo en la calle.

Aunque la rehabilitación de los pisos está terminada, aún está pendiente amueblarlos y dar de alta los suministros, por lo que no hay una fecha exacta para saber cuándo podrían llegar los primeros inquilinos. 

Eficiencia energética y accesibilidad

Las obras de rehabilitación de estos primeros 40 pisos comenzaron a principios de 2024, financiadas en un 89% con cargo a los fondos Next Generation. Estos bloques se construyeron en 1984 y el principal objetivo de la reforma era mejorar su eficiencia energética, pues se reducirá el consumo de energía primaria no renovable en más de un 20% . Se ha mejorado el aislamiento térmico de fachadas, cubiertas y suelos, carpinterías y acristalamiento de los huecos.

El exterior ha experimentado un cambio sustancial, cambiando su característico ladrillo visto por el color blanco. Además, se ha mejorado la accesibilidad y acabado con las humedades.

Casi una década de espera y otros 50 pisos pendientes de ser cedidos

Estos 40 pisos son la primera fase de una actuación mucho más ambiciosa y con la que se quiere paliar en parte el déficit de viviendas sociales en Badajoz. La intención de la Junta es disponer de otros 50 pisos de este mismo grupo de bloques, para lo que está negociando con el Giese, el organismo autónomo que se encarga de gestión, venta y subasta de comisarías, casas cuartel y solares de las Fuerzas de Seguridad del Estado. En este caso, el propietario de estos 5 bloques con 90 pisos era el Ministerio del Interior. Por ahora, se solo se han cedido a la Junta estos 40 que se han rehabilitado, aunque, para agilizar los plazos, todos los proyectos de reforma ya están redactados.

La Asociación de Vecinos de Suerte de Saavedra ha esperado más de ocho años para ver el inicio de los trabajos. El colectivo no ha cejado en su reivindicación de que se convirtiesen en viviendas para alquiler social por la gran necesidad que tienen las familias más vulnerables. La negociación entre la Junta de Extremadura y el Ministerio del Interior para la cesión de los primeros 40 pisos se alargó durante varios años y después vinieron los trámites y plazos para licitar la redacción de los proyectos y, por fin, sacar a concurso los trabajos de rehabilitación energética. Las fechas se fueron retrasando, hasta que arrancaron las obras a principios del pasado año.

Inicialmente, los planes de la Consejería de Infraestructuras, Transporte y Vivienda eran destinar todos los pisos a alquiler social, pero el pasado mes de noviembre anunció que cedería la mitad a Cáritas.

Los pisos que en su origen fueron para miembros de la Guardia Civil, de ahí que se conozcan con este nombre, estaban desocupados desde hace años. Su deterioro fue a más con el paso del tiempo y se tuvieron que tapiar ventanas y puertas para evitar que fueran okupados o destrozados. De hecho, hay al menos 8 de los pisos que quedan por cederse en los que viven de manera irregular otras tantas familias desde 2017, un problema que las administraciones tendrán que solucionar antes de que empiecen a ser reformados.

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