Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Domingo de Resurrección

El fuego acaba con los Judas en Monesterio

La asociación Cúriga-Ecologistas en Acción Monesterio cumple, un año más, con la tradición de la Quema de Judas

Centenares de personas acudieron a la popular Quema de Judas

Centenares de personas acudieron a la popular Quema de Judas / Rafa Molina

Monesterio

 Una representación del castigo a la traición de Judas a Jesús, que con el paso de los años se ha transformado en una expresión crítica social y política. La quema de Judas, más allá de su significado de purificación espiritual, también ha formado parte, desde siempre, de una limpieza simbólica con la que se cierra el largo invierno y se da la bienvenida a la estación primaveral.

 En Monesterio, los guardianes de esta tradición han sido los miembros de la asociación conservacionista, Cúriga-Ecologistas en Acción. “Las gentes de Monesterio tienen los Judas en su memoria”, expresa, Juan Carlos Giraldo, responsable de este colectivo. “Esta tradición persistirá mientras viva en el recuerdo de la ciudadanía”, expresa Giraldo, cuya asociación trabaja en recuperar la memoria de esta fiesta, a través de un audiovisual.

 La fiesta comienza con la fabricación de los muñecos que, el Domingo de Resurrección, arden en la Plaza del Pueblo. Monigotes de tamaño real rellenos de paja y artefactos pirotécnicos, que suelen representar a personajes públicos, de la política o la sociedad. Este año, ardieron cinco Judas. Con ellos, se quemaron a los garantes de algunas de las situaciones “más convulsas que vive el mundo o, nuestro país”. “Quemamos lo que nos preocupa y pone nerviosa a la sociedad para conseguir un futuro en el que todos podamos convivir”.

Los Judas ardieron en la Plaza del Pueblo

Los Judas ardieron en la Plaza del Pueblo / Rafa Molina

Llamada

 Antes de su quema, los Judas son paseados por las calles del pueblo. A su paso, se lanzan petardos con los que llamar la atención de la ciudadanía para invitarla a participar de esta celebración que, comienza, tras la misa del mediodía.

 En esta edición los Judas ardieron durante el trayecto de la procesión de Jesús Resucitado. Colgados por las axilas, ante la atenta mirada de niños y mayores, los miembros de la asociación fueron quemando, una a una, todas las figuras elaboradas para la ocasión. El estruendo de cohetes, la música tradicional o el redoble del tambor, también forman parte de esta vieja tradición que, muchos años atrás se celebraba en cualquier encrucijada de calles, en colaboración con el vecindario, que, no desaprovechaba la ocasión para disfrutar de los sabores de los tradicionales dulces caseros que se elaboran en Semana Santa.

 En los primeros compases de una primavera fría y lluviosa, con la esperanza de que, el año estacional que comienza deje tras de sí todo lo malo, la mecha prendió a Judas, con el convencimiento de haber derrotado a todos los males. Un año más, la asociación ha mostrado su “satisfacción” por la aceptación de esta actividad: “Hemos cumplido con la gente y con nuestras tradiciones”.

Tracking Pixel Contents