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Ola de calor

Rufino, persona sin hogar en Badajoz: "La vida en la calle a 45 grados es difícil de sobrellevar"

Aquellos que viven sin techo sufren las consecuencias de esta primera ola de calor del verano

Los centros de atención amplían horario y voluntarios de organizaciones atienden necesidades específicas por esta situación

Una persona sin hogar moja su gorra en una fuente de la plaza de la Soledad de Badajoz para refrescarse.

Una persona sin hogar moja su gorra en una fuente de la plaza de la Soledad de Badajoz para refrescarse. / Santi García

Jonás Herrera

Jonás Herrera

Badajoz

En plena ola de calor, la primera del verano, Rufino Evaristo Amarilla soporta más de 45 grados de temperatura en la céntrica calle Padre Rafael de Badajoz. La considera su calle porque es en ella donde a diario, y desde hace más de una década, pasa sus horas aparcando coches. 

Es una de las muchas personas que viven sin hogar en las calles de la ciudad. A ellos se les considera vulnerables porque soportan en su piel los efectos de la climatología adversa durante varias horas al día con pocos lugares como refugios. 

«Esta calle se pone al rojo vivo, a lo mínimo que estás es a 40 grados los días de calor. Es difícil de sobrellevar», dice Amarilla. Él es «huérfano y viudo», actualmente no cobra nada y vive en la calle. Las únicas personas que les quedan son sus hijas: «Estoy orgulloso de que estén trabajando en Navarra». Saben de su padre, porque mantienen contacto, pero él decidió apartarse: «No quiero ser un estorbo para ellas», reconoce. 

La vida en la calle

Afirma que «la vida en la calle es muy dura, dependes de Cruz Roja, de Cáritas y de los comedores sociales». Llegó a Badajoz en 2013 procedente de Cáceres. Durante tres años vivió en una casa cedida por el ayuntamiento, pero «la tiraron y desde entonces con una mano adelante y la otra atrás», lamenta. Pese a tener la opción de entrar en un centro de acogida, es uno de los ciudadanos que los rechaza: «Con mis 58 años, ponerme horarios es como restringirme. Tienes que entrar a las 16.00 y no puedes salir hasta la mañana. Para mí es atarme», razona. 

Rufino Evaristo Amarilla en la calle Padre Rafael de Badajoz en la que aparca coches todos los días.

Rufino Evaristo Amarilla en la calle Padre Rafael de Badajoz en la que aparca coches todos los días. / J. H.

Suele dormir en el parking de Menacho o en otros rincones del Casco Antiguo. Asegura que en verano es mucho más sencillo, «lo duro es el invierno». Desayuna cada en una cafetería en la calle Juan Carlos I, porque «un señor paga cada mes mis desayunos». Minutos más tarde comienza a aparcar. En la calle Padre Rafael pasa la mayor parte del día, excepto las dos horas que emplea para comer. 

Medidas contra el calor

Para evitar tener problemas por los efectos del calor sigue algunas recomendaciones: «Bebo mucho líquido para no deshidratarme, me mojo de vez en cuando y me visto con ropa fresca». Expone que todos no saben vivir en la calle con tanto calor: «Algunos no saben llevarlo. Hay a muchos que les dan lipotimias y mareos». 

Las altas temperaturas ocasionan problemas de salud y merman las capacidades: «El calor es muy fuerte. En ocasiones te planteas hasta existir», confiesa. Por ello, reclama a las instituciones más fondos públicos para poder tener un techo: «Es lo mínimo que pueden hacer», dice mientras recuerda que este es un derecho que aparece en la Constitución. 

Amarilla también lamenta que desde el primer día de julio, él y el resto de personas que lo necesitan, no puedan comer en el interior del comedor de San Vicente de Paúl. «¿Dónde comes? ¿En la calle?», se pregunta. Esta decisión la toman cada año los gerentes de dicho recurso debido a la falta de climatización que tiene el local situado en la calle San Pedro de Alcántara: «No entran a comer dentro porque la sala no está acondicionada. Se lo llevan en bolsas para que puedan comérselo en casa, aquellos que la tengan, o en sitios fresquitos», afirma Mercedes Iñesta, trabajadora social del comedor. Además, señala que «otros muchos recogen los alimentos y se los llevan al centro de Cáritas que ahora abre a las 14.00 cada día». 

Usuarios del comedor San Vicente de Paúl hacen cola al sol en plena ola de calor.

Usuarios del comedor San Vicente de Paúl hacen cola al sol en plena ola de calor. / Santi García

Refugio bajo el puente

Uno de sus usuarios es Julio González vive, prácticamente, en la calle, solo se refugia por la noche en casa de un amigo para no dormir sin techo. Para él, esta situación es transitoria: «Llevo un tiempo en el paro. Estoy esperando a empezar otra vez a trabajar poniendo suelos y azulejos, cuando lo consiga me alquilaré un piso, como estaba antes», detalla. Por ahora, cada día acude al comedor social que le ayudan con el alimento.

Julio González es una persona sin hogar y acude a comer al comedor de San Vicente de Paúl de Badajoz.

Julio González es una persona sin hogar y acude a comer al comedor de San Vicente de Paúl de Badajoz. / Santi García

Ante las temperaturas extremas que está registrando la ciudad en los últimos días, González señala que además de beber y estar el mayor tiempo posible en lugares frescos, tiene algunas formas más para sobrellevarlas: «Me protejo debajo del puente de la Autonomía para estar fresquito junto al río», dice entre risas. Otra de las medidas es refrescarse en «las fuentes o en el parque de la Alcazaba. Otra cosa no nos queda», asevera. 

Ampliación de horarios

Para prestar atención a las personas sin hogar, las organizaciones y asociaciones redoblan esfuerzos: «Los recursos que existen en Badajoz se están aunando para que cubran la mayor parte del día y puedan ayudar a aquellos que viven sin hogar», asegura Iñesta. 

De esta forma, en el centro de emergencias que gestiona Cáritas, en el que residen 26 personas, han decidido ampliar los horarios de apertura: «Los participantes del recurso pueden estar hasta las 12.00 horas en el centro, se van a los comedores sociales y se vuelve a abrir a las 14.30», explica Víctor Martínez, director de este centro. Lo hacen para que los usuarios puedan tener el máximo tiempo del día un lugar en el que cobijarse. 

Con el mismo sentido adaptan las dietas que se ofrecen en los distintos lugares para que sean más livianas: «En lugar de arroz en paella se lo damos en arroz tres delicias; hacemos ensaladas de legumbres o, por ejemplo, le preparamos macedonia de frutas que entregamos fría», añade la trabajadora social del comedor de San Vicente de Paúl. 

Otras entidades como Cruz Roja, que acompaña a las personas sin hogar, ofrece productos para el verano como protección solar, ropa y calzado fresco y aportan más cantidad de agua. Al mismo tiempo, les realizan seguimiento para evitar que su salud empeore con el calor extremo que registra Badajoz.  

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