Vecinos de la barriada de Tulio de Badajoz pedirán de nuevo agua potable a la ONU
Las 70 familias que viven allí beben de un pozo no apto para el consumo
No disponen ni de red de abastecimiento ni saneamiento
Aseguran que se encuentran en «condiciones infrahumanas»

Vecinos de la barriada de Tulio de Badajoz con las garrafas de agua que utilizan para beber y cocinar. / Andrés Rodríguez

La barriada de Fuente Caballero o de Tulio, como popularmente se conoce se levantó hace más de 30 años, desde entonces no cuentan con red de saneamiento ni de abastecimiento, tampoco cuentan con alumbrado público. «Lo único que pone el ayuntamiento son seis contenedores», asegura Antonio Rosario, presidente de la comunidad de vecinos.
Las 70 familias que residen en esta zona ubicada junto al barrio de Cerro de Reyes, reciben el agua que llega a sus casas de un pozo que desde hace tiempo no es apta para el consumo. «Hace unos meses encargamos un análisis y salió positivo que no es potable», afirma Rosario. En esta prueba analizaron un litro de agua y el informe recoge que tiene los niveles de nitratos, calcio, magnesio y dureza superan los parámetros máximos para el consumo humano. Igualmente, señala que hay presencia de contaminación microbiológica por parte del grupo de coliformes fecales. Por ello, catalogan como agua no potable la que llega a estos pacenses. Desde hace tiempo los vecinos no la consumen. En su día a día compran garrafas o las rellenan en casa de sus familiares.
Cargados de garrafas
«Cada miércoles o jueves voy a Balboa a casa de mi padre y vuelvo cargada para varios días», cuenta Montse, vecina del barrio. Como ella el resto de habitantes, «es perjudicial para nosotros, no se puede tomar», asegura Rosario. Para lo único que la usan es para limpiar, para regar y para asearse, aunque señalan que en muchas ocasiones produce picores en la piel. Para el resto de usos del agua, lavarse los dientes, limpiar alimentos o cocinar, emplean agua embotellada.
En casa de Antonio Rosario, viven cinco adultos y consumen 2 o 3 garrafas cada día en época estival. «En ocasiones llenamos en casa de mi suegra, pero no podemos hacerlo todos los días», dice este vecino y reconoce que «hay gente del barrio que ha tenido que recurrir a rellenar las garrafas en las fuentes públicas porque económicamente no pueden».
Desde hace décadas reclaman al ayuntamiento que incorpore la red de abastecimiento y saneamiento por las condiciones en las que viven. Para gestionar las aguas sucias que se generan en los domicilios muchos cuentan con fosa séptica: «Es totalmente insalubre, tenemos un foco de infección bajo los pies», lamenta Rosario, quien explica que cada cierto tiempo tienen que vaciarla en lo que «se va un dineral».
Piden soluciones
Por todo ello, reclaman al ayuntamiento que «pongan soluciones y reclamen ayudas europeas, como ya hicieron en La Banasta o en la barriada de San Miguel». Al mismo tiempo, se preguntan «¿De qué sirve pagar el IBI?, si solo recogen la basura y los enseres?». En este sentido, Josefa Haba, vecina de Antonio Rosario, señala que paga al año «1.200 euros para no recibir nada. Para mí es un impuesto revolucionario». Así, señala que ahora la situación es aún más gravosa para ellos porque antes solo recibían la gestión de los residuos, pero «ahora también nos lo van a cobrar aparte, entonces el IBI es para absolutamente nada», dice.

Josefa Haba enseña el agua no potable que sale de su grifo. / Andrés Rodríguez
Por ello, reclaman que atiendan a sus peticiones: «Tenemos a 500 metros el anillo de agua potable y a 100 de aguas fecales, no es difícil», puntualiza Rosario.
«Es un derecho humano»
Esta reivindicación lleva encima de la mesa desde hace décadas, en 2023 desde FACUA Extremadura lo hicieron llegar al relator de la ONU dedicado a los temas relacionados con el acceso al agua potable. Entonces, la respuesta que dio a los vecinos fue de comprensión y de compromiso a realizar un seguimiento del caso, pero nunca más se tuvo noticias.
Por ello, desde la asociación de consumidores volverán a incidir en este asunto para que atienda a la necesidad. José Manuel Núñez, presidente de FACUA Extremadura, asegura que no será el único paso que se dará en las próximas fechas: «En septiembre este tema irá a la Asamblea, será en mi comparecencia dentro de la comisión de Salud y Sanidad y defenderé que el acceso al agua potable está reconocido por la Ley 1/2023 de Extremadura y es un derecho humano según la ONU».
Más reivindicaciones
Los vecinos de esta barriada señalan que lo prioritario es la incorporación de las dos redes de agua en sus casas, pero no son las únicas reivindicaciones. La urbanización de las calles y el alumbrado público se suman a ellas.
La situación de «calamidad» en la que se encuentran sus vías hace que «Correos no entre porque no es accesible y las ambulancias tampoco porque no saben cómo llegar», cuenta Antonio Rosario, que define como una manera de vida «muy triste».
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