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Sabores del mundo

El arte del gelato italiano conquista Badajoz

Los paladares más exigentes disfrutan de la nueva heladería italiana que ha aterrizado en la calle Francisco Pizarro

Ofrecen hasta dieciséis variedades diferentes de helados, todos artesanales y con bajo contenido en azúcar

Claudio Marrone atiende a una clienta en su heladería de Francisco Pizarro

Claudio Marrone atiende a una clienta en su heladería de Francisco Pizarro / Andrés Rodríguez

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Rebeca Porras

Rebeca Porras

Badajoz

Los amantes del helado están de suerte. Hace unas semanas ha abierto una nueva heladería en Badajoz, que llega directamente de Italia, dispuesta a seducir a los paladares más exigentes. Es 100% artesanal y trabaja solo con ingredientes frescos y naturales, ofreciendo materia prima de la mejor calidad.

Se llama "Primitivus Gelato", se encuentra en la calle Franciso Pizarro número 4 y, aunque su local de 25 metros cuadrados pueda parecer pequeño, tiene el espacio idóneo para este tipo de negocios, según nos cuentan Antonio Marrone y su hijo Claudio, los dueños recién llegados de Italia que han apostado por Badajoz después de tantear otras ciudades como Sevilla o Málaga. "Vimos una oportunidad de negocio clara en el centro histórico de Badajoz, que es una ciudad grande pero pequeña a la vez y con su gente amable", explican. Ambos han trabajado en el sector, pero ahora es diferente, el negocio es familiar, la elaboración es propia y reconocen que los números no son tan importante como la satisfacción de ver a sus clientes contentos. "Buscamos que el hecho de tomar un helado sea una experiencia gastronómica", añaden.

De Italia a Badajoz: la autenticidad del helado artesanal

Todas sus recetas están elaboradas con ingredientes frescos y naturales, sin aditivos y con bajo nivel de azúcar (un 15%), pero lo más llamativo es que en su carta pueden encontrarse sabores de distintas partes del mundo, como el de avellana Piemonte IGP de Italia, la pasta de cacao 100% procedente de América y África, la vainilla de Madagascar o Tahití o el chocolate blanco con manteca de cacao puro de Venezuela.

Todos cuestan desde 3.50 euros y entre las sugerencias más llamativas están el que lleva mascarpone y salsa de frutas, el de café expresso o el de pistacho, que es uno de los más demandados junto a los de chocolate.

Los más golosos los tienen de caramelo salado, stracciatella o fior di latte, un tipo de helado italiano clásico elaborado a base de leche, nata y en ocasiones mantequilla. Resulta curioso también el de higos, un fruto que llega directamente de una finca de Badajoz o el de amarena, que es una variedad de cereza ácida, similar a la guinda, y que está poco visto en otros establecimientos similares.

Los viernes además se sirve un sabor especial: el helado de vino de Oporto, que los clientes esperan con ganas. "La gente prueba y reconoce al momento la calidad, la frescura y el sabor puro de cada ingrediente", presume Claudio.

Sabor en su estado más puro

Y el secreto...no está en la masa, sino en tres procesos de obligado cumplimiento que garantizan el sabor y la textura de cada una de las recetas. La pasteurización, la maduración y la mantecación. Todo ello acompañado de una buena conservación en una vitrina clásica italiana que protege los helados de la luz y la contaminación del aire, evitando además que se produzcan cristales de hielo.

Por el momento heladerías italianas solo hay una en Extremadura, que es esta, aunque Antonio y Claudio no descartan abrir una segunda tienda -también en Badajoz- en la zona de valdepasillas o los alrededores de El Corte Inglés.

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