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Día de los Ángeles Custodios

Víctima de un intento de secuestro en Badajoz: "Un ángel apareció, si no no sé qué hubiera sido de mí"

Su salvador es Cristian Aranda, vigilante de seguridad reconocido por la Policía Nacional de Extremadura

Vídeo | Víctima de un intento de secuestro en Badajoz: "Un ángel apareció, sino no sé qué hubiera sido de mí"

Santi García

Jonás Herrera

Jonás Herrera

Badajoz

"En julio bajé del hospital Universitario de Badajoz de cuidar a una amiga. Me monté en el coche y llegó un hombre. Se abalanzó contra mí y me pidió que no gritara, que si no me iba a matar", inicia su relato Ana Moríñigo, una vecina de Badajoz que el 19 de julio sufrió un intento de secuestro. La víctima intentó bajarse por la puerta del copiloto, pero el hombre se la cerraba, "hasta que llegó Cristian y Sonia, su novia".

Él ha sido uno de los condecorados en la mañana de este martes en la celebración de los Ángeles Custodios, patrón de la Policía Nacional. En este acto celebrado en el teatro López de Ayala de Badajoz han ingresado en la orden del mérito policial 59 agentes y numeroso personal civil que han contribuido con su actuación a proteger o resolver situaciones de peligro ciudadano. El acto ha estado presidido por el delegado del Gobierno en Extremadura, José Luis Quintana; el alcalde de Badajoz, Ignacio Gragera y la jefa superior de Policía Nacional en la región, María Elisa Fariñas, entre otras autoridades.

Ayuda providencial

"Un ejemplo de ello es el de Cristian Aranda Pérez, es vigilante de seguridad y estando fuera de servicio no dudó en abalanzarse contra el autor logrando sacarlo del vehículo para posteriormente ser detenido", ha relatado Fariñas durante su discurso ejemplificando esas menciones honoríficas que se han entregado a la sociedad civil. Hubo un forcejeo entre esta mujer y el agresor durante "unos largos 10 minutos de lucha", según cuenta la víctima. Aunque en el transcurso del acto público la jefa de la Policía Nacional ha afirmado que las intenciones de este agresor era sustraer el vehículo, Moríñigo cree que su móvil era otro: "Tuvo durante todo ese tiempo las llaves puestas. Se lo podía haber llevado cuando quisiera".

La actuación de Cristian Aranda, vigilante de seguridad en una planta fotovoltaica en Solana de los Barros, y su novia Sonia Mejías fue providencial: "Llegaron corriendo, abrieron la puerta y el agresor salió corriendo", cuenta Moríñigo. Tras esto se desarrolló una persecución hasta la zona posterior del hospital Universitario de Badajoz. Fue entonces cuando lo redujo y la retuvo hasta que los agentes policiales llegaron y lo apresaron.

Actuaron sin dudarlo

"No lo pensamos, fuimos corriendo para allá para ayudar", recuerda Aranda. Este pacense asegura que cuando su pareja le dijo que "estaba pasando algo" sintió la necesidad de intervenir "automáticamente". En aquel momento, no evaluó el riesgo que podía estar corriendo, solo pensó en socorrer. "Sonia ayudó a la mujer por la puerta del copiloto y yo me fui a por el agresor", relata el vigilante de seguridad.

Sonia Mejías recuerda perfectamente lo ocurrido, inicialmente creyó que se trataba de una pareja discutiendo: "Cuando la saqué del coche le pregunté si estaba bien, si le había tocado o le había hecho algo", porque la encontraron muy nerviosa "y aturdida". Fue entonces cuando descubrieron que era un hombre totalmente ajeno a ella.

Cuando la Policía Nacional finalizó su intervención y los nervios se calmaron fue cuando recapacitaron y vieron que se habían expuesto mucho: "Nos dijeron los policías que iba con un arma blanca y piensas en qué hubiera pasado si la hubiese sacado, pero en el momento vimos la necesidad de ayudar".

"No sé que me hubiera pasado"

Ana Moríñigo está muy agradecida por la intervención de estos dos jóvenes: "Si no llegan a estar ellos no sé que me hubiera pasado. Me hubiera tenido que quedar dentro del coche sin saber mi final". Ella reflexiona sobre el riesgo que corrió y que se lo topó "en un lugar público a las 18.00, con luz...", haciendo referencia a que se trataba de un espacio seguro. Ha querido acompañar a su salvador en este acto de reconocimiento "más que merecido". Según ella, le salvó "de algo que seguro hubiera sido mucho más grave". Ana define a Cristian como "un ángel que apareció por allí". Tras la celebración del juicio el agresor entró en prisión en donde cumple condena.

Este reconocimiento llega para Aranda de manera "muy importante". No solo para él sino también para el colectivo de vigilantes de seguridad porque considera que están "un poco apartados de lo que es el plano de la seguridad". En esta ocasión, han sido varios los colegas de profesión que han recibido este reconocimiento por su colaboración con el cuerpo policial en el día de sus patrones.

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