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María Victoria Gil: una medalla a la humildad y el compromiso

La investigadora almendralejense, fundadora de la Asociación Extremeña de Alérgicos a Alimentos de Extremadura, recibirá el 6 de diciembre la máxima distinción de la ciudad por su compromiso con la sociedad y por su labor para mejorar la calidad de vida de las personas afectadas por las alergias

Maria Victoria Gil.

Maria Victoria Gil. / Rodrigo Morán

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Almendralejo

La almendralejense María Victoria Gil Álvarez ha sido distinguida con la Medalla de Almendralejo por su compromiso social y por la importante labor que desarrolla al frente de la Asociación Extremeña de Alérgicos a Alimentos (AEXAAL). Un reconocimiento que llega tras años de trabajo dedicados a mejorar la calidad de vida de las familias afectadas por las alergias alimentarias, una realidad que ella misma descubrió hace ya dos décadas y que marcó el rumbo de su vida.

«Fue una sorpresa total», confiesa. «Me pilló en mitad de una intervención en Almendralejo sobre mujer y ciencia cuando el alcalde lo anunció públicamente. Sentí una emoción enorme y un agradecimiento muy grande a mi pueblo, como me gusta llamarle».

María Victoria es licenciada en Química y doctora en Ciencias Químicas. Natural de Almendralejo, recuerda con cariño su infancia y sus años de estudio en el colegio San Antonio, donde tuvo a sus primeras maestras referentes, aunque siempre destaca a su madre como su mayor inspiración. Después pasó por el instituto Carolina Coronado y más tarde se trasladó a Badajoz para cursar sus estudios universitarios. «Tuve una infancia muy bonita, con muy buenos recuerdos. En el San Antonio tuve maestras que me marcaron, y luego en el Carolina Coronado seguí aprendiendo mucho. Después me fui a Badajoz para estudiar la licenciatura y decidí quedarme para hacer la tesis doctoral», recuerda.

En el año 2000 obtuvo el título de doctora y, posteriormente, amplió su formación con estudios en Ingeniería Química. Su trayectoria profesional la llevó a trabajar en una universidad italiana antes de regresar a Extremadura en 2002, cuando se incorporó como profesora contratada a la Universidad de Extremadura. Desde entonces compagina la docencia con la investigación, un equilibrio que asegura disfrutar plenamente. «Me encantan ambas partes. El trato con los alumnos es espectacular, muy humano. En las prácticas trabajamos codo con codo y eso te enriquece muchísimo. La docencia me encanta, me permite conocer a mucha gente maravillosa», afirma.

Hace quince años nació la Asociación Extremeña de Alérgicos a Alimentos (AEXAAL), que hoy agrupa a más de 780 familias de toda la región. Desde entonces, la asociación trabaja en la divulgación, la formación y el acompañamiento de quienes conviven con alergias alimentarias, además de impulsar cambios en la administración y en los centros educativos. «Es cierto que se ha divulgado mucho, pero sigue siendo una gran desconocida. Por eso seguimos trabajando», explica.

Bajo su impulso, Extremadura se ha convertido en la única comunidad autónoma donde los maestros tienen la obligatoriedad de administrar la medicación de rescate si un alumno lo necesitara durante el horario escolar. «Ese fue un gran paso. Hemos trabajado intensamente desde la asociación para conseguirlo, porque era fundamental que los colegios estuvieran preparados y que las familias se sintieran seguras», señala.

Esa labor es la que ha motivado la concesión de la Medalla de Almendralejo. «Se me propone por la labor social que he realizado al frente de la asociación, que ha sido durante mucho tiempo muy desconocida y subestimada. Pero es una tarea muy necesaria, porque cuando a una familia le diagnostican una alergia alimentaria, se le abre un mundo completamente nuevo y necesita orientación y apoyo», explica.

Además de su compromiso con AEXAAL, Gil es una firme defensora de la igualdad de género, especialmente en el ámbito en el que desarrolla su trabajo. En los últimos años ha impartido charlas en distintos contextos, tanto educativos como sociales, con el objetivo de sensibilizar y visibilizar la importancia de la igualdad y de la divulgación.

Su compromiso con las personas y con su tierra ha sido reconocido en distintas ocasiones. En 2017 fue elegida Personaje de Almendralejo, un año después recibió la Medalla de Extremadura y en 2024 el Premio FAMUFEX por su contribución al movimiento asociativo de mujeres. Ahora, con la Medalla de Almendralejo.

Fuente: La Crónica de Badajoz

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