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Se inauguró en 1978 y cerró definitivamente en 2008

El emocionante reencuentro de las compañeras de la cooperativa textil San Pedro de Monesterio

Cinco décadas después, vuelven a reunirse para revivir recuerdos y celebrar los lazos de amistad que siguen uniendo a quienes fueron pioneras del empoderamiento de las jóvenes de Monesterio

Reunión de las cooperativistas 47 años después

Reunión de las cooperativistas 47 años después / Cedida

Monesterio

 Cuando la única opción de las chicas era aprender a coser o irse a servir a la ciudad, un grupo de jóvenes de Monesterio, atraídas por el naciente movimiento de cooperativismo que se estaba dando en la comarca, decidieron montar su propia cooperativa textil. Corría el año 1978 y, como dice Mari Francis Iglesias, “aquel año, muchas casas de Sevilla se quedaron sin empleadas de hogar”.

 Eran tiempos difíciles. Las chicas que acababan la EGB “solo teníamos la opción de irnos a servir o aprender a coser y, con suerte, entrar en algún taller de costura”, expresa Cruz Bayón, que junto con Mari Francis y Fefi Delgado, (3 de las socias fundadoras), acudieron a los estudios de la emisora municipal, Radio Monesterio, para rememorar los casi 50 años transcurridos desde la puesta en marcha de esta iniciativa empresarial.

 El pasado sábado, 15 de noviembre, volvieron a reunirse en un almuerzo lleno de recuerdos con los que celebrar aquellos irrompibles lazos de amistad que, casi medio siglo después, continúan intactos. En Monesterio no existían otras opciones educativas o profesionales para ellas. Un año antes, comenzaron a montarse cooperativas en localidades cercanas como Calera de León, Montemolín o Fregenal de la Sierra. Aquellas experiencias próximas, con el “asesoramiento de algunos padres y del entonces cura de Calera de León”, dieron pie para que, un grupo de chicas se organizara para sacar adelante este proyecto que, sin lugar a dudas, permitió una vía para su inclusión laboral.

Imagen de las chicas de la cooperativa de los años 80

Imagen de las chicas de la cooperativa de los años 80 / Cedida

50.000 pesetas

 Lograron reunir a 37 personas. La de mayor edad, Cruz, que tenía 20 años. El resto, jóvenes, recién salidas de la escuela. Para la compra de la maquinaria, “cada una tuvimos que poner 50.000 pesetas”. Unos 300 euros de los de hoy. En aquellos entonces, un “dineral” del que no disponían todas las familias. Algunas, las menos pudientes, incluso pidieron préstamos bancarios para apuntalar el futuro de sus hijas en su pueblo.

 El ayuntamiento “nos ayudó muchísimo”. Les cedió un local en la Plaza del Pueblo, que después sería hogar del pensionista y actualmente Centro Joven. Posteriormente, pasaron a los altos del actual Centro de Interpretación de los Caminos Jacobeos, en la misma plaza y finalmente, a una nave del polígono industrial de Las Moreras, último emplazamiento de la cooperativa antes de su disolución definitiva en el año 2008.

Algunas de las primeras socias de la cooperativa

Algunas de las primeras socias de la cooperativa / Cedida

 Guillermo Baños, sastre del pueblo, en cuyo taller cosían Fefi y Cruz, fue “una de las piezas clave” para sacar adelante el proyecto, recuerdan. Para la compra de la maquinaria industrial contaron con el apoyo del promotor de la cooperativa de Calera de León, con el que trabajaron durante un tiempo hasta que deciden independizarse y comenzar a administrarse por sí mismas.

 Los comienzos no fueron fáciles. Trabajar para pagar deudas. Algunas casas no pagaban. Su primer sueldo, de 8.000 pesetas, les llegó después de 6 meses. “No ganábamos mucho. Tampoco necesitábamos tanto”. “Veníamos de coser a mano y tuvimos que aprender a coser en cadena. Éramos muy jóvenes, pero muy responsables. Con nuestras tonterías, propias de la edad. Por aquellas ventanas pasaron todos los pretendientes del pueblo”, recuerdan con nostalgia, pero con la ilusión de haber sido capaces de sacar adelante un proyecto que perduró durante casi 30 años.

 Este 15 de noviembre volvieron a reunirse. Previamente, crearon un grupo de wasap que, rápidamente se llenó de anécdotas, recuerdos y fotos. Abrazos, mucha alegría y algunas lágrimas en un reencuentro muy especial con el que celebrar la amistad y la vida.

Cadena de producción de la cooperativa textil

Cadena de producción de la cooperativa textil / cedida

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