Enfermedad mental
Día Internacional de la lucha contra el Trastorno de la Conducta Alimentaria (TCA): “Me ha enseñado a apreciar más la vida”
Esta joven pacense padeció la enfermedad durante diez años, estuvo ingresada en la unidad de psiquiatría y tuvo que abandonar los estudios por una fuerte depresión. Ahora es enfermera y quiere especializarse en salud mental

Ana Pajuelo Torres / Archivo del autor
Ismael Chávez
Este domingo 30 de noviembre se conmemora el Día Internacional de la lucha contra el Trastorno de la Conducta Alimentaria (TCA). Se trata de una enfermedad psicológica de carácter grave que conlleva alteraciones en los hábitos alimentarios. La persona afectada muestra una fuerte preocupación por su imagen corporal, el peso y la alimentación, entre otros.
Ana Pajuelo Torres es una chica natural de Villanueva de la Serena que ha residido en la ciudad de Badajoz durante los últimos 5 años. Tiene 24 años y tras finalizar la carrera hace unos meses, es enfermera. El trastorno ha formado parte de su vida durante un largo período de tiempo. “Todo el mundo piensa que es algo físico” ya que “lo que más llama la atención es como la persona va quedando”, confiesa. “Pero la realidad es que todo empieza en la mente, que es lo complicado de esta enfermedad”.
Comenzó a convivir con la enfermedad en plena adolescencia. Una etapa que considera marcada por las inseguridades, cambios corporales y una necesidad constante de aprobación por parte de los demás para sentirse valorada. “Siempre he tenido en mi cabeza que no me quería”, recuerda. Según cuenta a modo de anécdota, de niña se pellizcaba el estómago imaginando eliminar la grasa sobrante, no se sentía cómoda con su cuerpo.
Ese sentimiento fue tomando forma con el paso de los años, sin que se diese cuenta. Primero eliminó de su dieta diaria el bocadillo de media mañana del instituto. Luego el desayuno. Después redujo la cena. Su alimentación pasó a ser muy escasa. Ella era una chica muy deportista, practicaba voleibol y entrenaba durante muchas horas. Ahí empezaron a saltar las alarmas.
Acudió al médico ante la recomendación de sus padres y su entorno. “Me negué a hablar porque yo no tenía nada, yo estaba sana, lo único que quería era estar un poco más sana todavía, comer menos. Pensaba que eran ellos los que no lo entendían”. Esta situación, según relata, se alargó durante varios años. Con el tiempo llegó un punto "en que eres consciente de que estás enferma”, confiesa. "Es peor todavía porque eres consciente, pero te sigues negando”. Las alteraciones que estaba sufriendo su cuerpo junto a su malestar le obligaron a acudir a la unidad especializada del hospital.
Pesaba 35 kilos
Ella siempre se ha considerado una chica perfeccionista. La obsesión de su cabeza por “estar físicamente como quería” desde tan joven le llevó a querer perder peso continuamente. “Me propuse perder 5 kilos. Luego otros 5 más, y así sucesivamente”, comenta. Terminó perdiendo más de 25 kilos con tan solo 18 años y su peso llegó a rondar los 35 kilos.
La enfermedad avanzó hasta tal punto de tener que detener por completo su vida. En la pandemia llegó su mayor recaída.
Tuvo que dejar la carrera de enfermería durante dos años debido a una fuerte depresión que se sumó al TCA y a la ansiedad que padecía. "Tenía una depresión que solo me hacía pensar en quitarme la vida", asegura. Su familia le acompañó durante todo el proceso, con miedo a perderla. "Me arrepiento del daño que les causé. Vieron como me apagaba y temían que un día ya no estuviera", declara Pajuelo.
Debido a una desnutrición avanzada, estuvo ingresada y recibió ayuda profesional en centros de psiquiatría de Mérida y de Badajoz. "En el ingreso lo pasé mal, porque al final era una chica de 18 años, en un entorno con otras personas, con otros trastornos mentales que yo inicialmente no comprendía, y se me hizo muy difícil", sostiene. En su estancia en Mérida recibió una dieta para mejorar su alimentación, incluso mediante sonda si era necesario.
El entorno es clave para una recuperación
El apoyo de su familia y un "buen entorno" de amistades fueron claves para su recuperación. "Sin ellos no hubiera salido adelante", relata.
En los últimos años ha estado recibiendo un plan de seguimiento médico para mejorar y evitar recaídas. "La enfermedad ha formado una etapa de mi vida y me ha enseñado mucho", cuenta. Ahora ha aprendido a "apreciar mucho más la vida".
Tras graduarse el pasado mes de mayo, tiene el título de enfermera. Además, está estudiando para especializarse en salud mental. "Es una de las especialidades que más me llaman la atención, me gustaría poder ayudar a otras personas como yo", asegura.
El próximo mes de enero recibirá el alta médica definitiva. Pajuelo manda un mensaje a todos aquellos que sufren la enfermedad. "Está todo muy oscuro, pero siempre hay un poquito de luz. La recuperación existe. La ayuda hay que recibirla, porque solos no podemos. Déjate cuidar".
- David Sánchez consiguió su puesto en la Diputación de Badajoz por su entrevista de trabajo
- Encuentran en Badajoz el cuerpo sin vida del menor de 13 años desaparecido
- Sigue en directo la última hora del Carnaval de Badajoz
- Un joven de 32 años muere en un tiroteo en Villanueva de la Serena que deja otro herido grave
- Ilham, la mujer asesinada por su pareja en Don Benito, era madre de cuatro hijos
- El detenido de 15 años por la muerte de la educadora en Badajoz intenta agredir a otra del Marcelo Nessi
- El hombre asesinado en Badajoz era el suegro del joven acribillado en el bar Vaquerizo
- Carlos, el niño extremeño que le dijo al Rey Felipe que es como el conductor de un autobús