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Historia española

Dos investigadores de Badajoz reconstruyen el árbol genealógico de más de 10.000 nobles

Carlos Mejías Gallardo y Raúl Molina Recio llevan dos décadas trabajando en un proyecto de investigación de las raíces y orígenes de los linajes de la nobleza española

Actualmente cuentan con una base de datos con más de diez millares de personas nobiliarias en la que se reconstruyen las relaciones y descendencia de las mismas

Los investigadores Carlos Mejías Gallardo y Raúl Molina Recio

Los investigadores Carlos Mejías Gallardo y Raúl Molina Recio / A.C.

Badajoz

El investigador de Badajoz, Carlos Mejías Gallardo y Raúl Molina Recio, profesor de la Universidad de Extremadura, hace ya unos años, centraron sus tesis doctorales en el estudio de linajes de la nobleza española. Sin saberlo, ese fue el punto de partida de un proyecto que ha acabado uniendo sus conocimientos. Ahora, dos décadas después de esos primeros estudios, ambos se encuentran trabajando en una base de datos genealógica sin precedentes, en la que ya han reunido a más de 10.000 nobles cuyos linajes al completo están siendo reconstruidos. Entre ellos figuran familias de enorme peso histórico, como los de la Cueva, los Fernández de Córdoba, los Pérez de Herrasti o los Benavides.

El objetivo de este proyecto de investigación y reconstrucción genealógica es acercarse y dar a conocer el impacto y papel «tan relevante» que ha tenido en la historia de España la nobleza española, una clase social que en los siglos en los que se basa esta investigación (finales de la Edad Media hasta el siglo XX) «siempre ha sido sinónimo de poder». «A nosotros, per se, no nos interesa la nobleza como un elemento cultural o definitorio. A nosotros lo que nos interesa es el estudio del poder. Y en la Edad Moderna, las palabras nobleza y poder siempre han ido de la mano», explica Raúl Molina.

La base de datos genealógica tiene «mucho aire pacense». El estudio también incorpora un análisis de títulos nobiliarios estrechamente vinculados a localidades de la provincia, como los De la Cueva, duques de Alburquerque y condes de Siruela; los Suárez de Figueroa, duques de Feria, cuya casa ducal, con sede en Zafra, alcanzó enorme poder en los siglos XV y XVI.; los Portocarrero, marqueses de Villanueva del Fresno; los Alvarado, un linaje de conquistadores y militares, con ramas establecidas en Badajoz y en América; y los Cortés, apellido universalmente reconocido por Hernán Cortés, natural de Medellín.

Para una reconstrucción genealógica tan amplia se necesita mucho tiempo y también, esfuerzo y dedicación. Las fuentes, aunque son accesibles, también son muy amplias, de manera que se trata de una tarea ardua. Para facilitar la reconstrucción, «y aprovechando las mejoras del siglo XXI de las que los investigadores del pasado no disponían», la reconstrucción genealógica se lleva a cabo a través de software genealógico, de tal manera que el resultado de la misma puede consultarse en línea y los datos permanecen en un entorno web seguro. Además, la información genealógica procesada, es la base para el estudio académico y científico de la reconstrucción, en lo que concierne a las estrategias matrimoniales, formas, uniones de linajes y extensión del parentesco, entre otros.

Bases de datos

Además del software de reconstrucción genealógica, los investigadores elaboran bases de datos nobiliarias para extraer datos cuantitativos y cualitativos, en las que a través de la información procesada, pueden recibir respuestas estadísticas acerca de las relaciones entre nobles. Por ejemplo, el porcentaje de matrimonios consanguíneos frente al porcentaje de matrimonios que no son consanguíneos. «Popularmente se tiene una imagen de la nobleza de que los reyes y los nobles se casan entre ellos continuamente y así siempre forman parte del poder. Pues gracias a nuestra investigación hemos podido demostrar que es falso. La realidad es que no más allá de un 25% de los casos son matrimonios entre parientes», subraya Carlos Mejías.

La nobleza y el presente

Este proyecto de investigación también tiene repercusión en la actualidad. «La sociedad actual, en pleno 2025, escucha la palabra nobleza y piensa que es una cosa antigua y casposa. Pero nada que ver», señalaba Raúl Molina, que posteriormente explicaba que la nobleza «se encuentra muy presente hoy en día».

Y tiene sus razones para afirmarlo: Rafael Nadal, ilustre deportista español, hace unos meses, fue reconocido como un título nobiliario. Lewis Hamilton recibió el título de ‘Sir', típico de la nobleza, y este pasado noviembre, el exfutbolista David Beckham, también ha sido reconocido. «Parece una cosa muy anacrónica. Y sí, es anacrónica hasta cierto punto. Pero que todavía el reconocimiento de una sociedad a la labor de una persona, sea del tipo que sea, sea con títulos nobiliarios, es, al menos, curioso», comenta Molina. «Ojalá esto haga que los jóvenes se interesen por el tema», añade.

El objetivo de ambos es continuar con este proyecto hasta el final, poniendo el acento en la nobleza extremeña. Aunque, para ello, necesitan encontrar apoyo y financiación pública. Si esto se llegara a dar, la pretensión de los investigadores es divulgar todo el conocimiento adquirido sobre la nobleza española en diferentes libros y congresos, que reúnan a especialistas de este ámbito a nivel nacional e internacional, de tal manera que los resultados de esta investigación puedan debatirse, matizarse y llegar a la sociedad a través de diversas publicaciones.

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